La Zíngara


Taberna La Zíngara – C/ Carreño Miranda, 8   – Oviedo   Tlf: 984 293 846

Asturias Patria Querida, Andalucía mi luz y mi alegría. Orgulloso de mis orígenes, por mis venas corre un 50% de sangre andaluza, esa que hizo cruzar a mi padre el Despeñaperros desde su adorada Cazorla (Jaén).

Andalucía arrastra tantos males endémicos en forma de implacable San Benito, como exalta grandes virtudes de unas fértiles tierras que su paisanaje, luz y sol se encargan de engrandecer.

¿Es tan pobre la gastronomía andaluza como para no merecer el sitio que le corresponde?. Solamente por su producción de oro líquido en forma de aceite de oliva, ya merecería estar en el primer puesto de la gastronomía española, pero es que además tienen frutas, verduras, pescados, carnes y lácteos de primer nivel que se expanden a lo largo de un vasto y milenario recetario lleno de mestizajes.

¿A donde quiero llegar con esto?. ¿Cuantos restaurantes andaluces conocéis en el norte?, ¿cuantos gallegos, asturianos, vascos conocéis en el sur?. El desequilibrio es pasmoso, esperpéntico y sin duda misterioso.

Pensando y divagando frente al teclado, creo que les tenemos tanto aprecio que no entendemos su gastronomía si no está acompañada de sus gentes, su luz, y su sol. Nos gusta ser peregrinos aunque sea sólo en época estival. Si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma va a la montaña.

Por supuesto que podemos encontrar salpicando nuestras cartas, muchos platos sueltos  ejemplo de la gastronomía andaluza, pero se echa en falta restaurantes “temáticos”.

Uno de los pocos ejemplos que podemos encontrar en Asturias se llama Taberna La Zíngara, que desde su apertura en Gijón allá por el 2013, se ha ido consolidando como una excelente alternativa para los nostálgicos del buen comer sureño.

Biaggio Carroccio Muñoz, conocido por Blas, es el responsable de que su mestizaje napolitano y malagueño haya llegado a nuestra región. A finales de 2017 amplía la oferta de su cocina al escenario gastro ovetense, ya tenemos nuestra Zíngara en el magnífico local de la calle Carreño Miranda, 8.

El que en su día se inaugurara como El Cascanueces mantiene su morfología pero ahora aporta una luz especial a la zona de Valentín Masip. En poco tiempo, con un buen servicio y sobre todo, buena materia prima, ha conseguido ser esa montaña a la que todos se quieren acercar.

La Zíngara lleva por nombre una historia pasional y familiar en la que una gitana húngara, su bisabuela, estaría orgullosa de ver. Orígenes, familia, raíces, tan necesarios en todos los aspectos de la vida son el camino que forja una historia.

El local tiene tres ambientes diferentes, uno sería la zona de bar y tapeo, dos barras y unas cuantas mesas altas y taburetes. A un nivel inferior una zona de mesas para comer a un nivel más informal puesto que disponen de un amplio comedor con carácter más reservado.

Además de las típicas cañas tienen alguna buena cerveza, como una amplia selección de Mica que en esta ocasión nos acompañaron de una tapita de potarros fritos con papas y mojo picón.

Me queda mucha carta por explorar pues es bastante amplia y con secciones y platos muy apetecibles. Puede que alguno de ellos no esté disponible, mucho del producto fresco proviene del sur y dependen de la distribución, como quiera que suelen estar hasta la bandera, los vecinos de mesa pueden haber sido los últimos afortunados en una u otra cosa.

Aunque se trata de una cocina andaluza en su mayoría, el producto del Cantábrico también tiene presencia.

Comenzamos con unos mejillones abiertos a la brasa y golpe de Jerez. Una cacerola abundante de buenos mejillones con ese toque de Jerez al que unos barquitos no se resistieron, amén de palear con las conchas.

Seguimos con una de pipas, perdón, quiero decir coquinas de Ayamonte. Desconozco cuantos kilos sería capaz de comerme, ese chupeteo de dedos, qué sería de Andalucía sin sus coquinas.

Tomarse una cañita bien tirada con 35º sin una tapita no sería lo mismo y una de las reinas indiscutibles es la ensaladilla. En este caso sirven una excelente ensaladilla de gamba blanca y tronco de melva canutera.

Por recomendación probamos un plato que nunca había degustado, se trata del remojón granaíno que es una ensalada típica de Granada con base de bacalao asado, tomates confitados, naranjas cachorreñas y aderezos. Suprema!!!

Tienen varias versiones de huevos rotos, pero los que se acompañan de puntillitas de Sanlúcar y pimientos fritos es una de sus especialidades. Que no falte el pan!!!

Finalizamos con una magnífica pluma ibérica de bellota a la brasa D.O. Valle de los Pedroches. Me quedé con ganas de probar el lagarto con ajetes y oloroso de Jerez que obviamente no se trata de un reptil, es un cordón del lomo, una parte de la carne del cerdo que se extrae de la parte entre las costillas y el lomo, de manera que resultan tiras medianas de dos a cuatro centímetros de grosor.

No hubo postres, pero el gusto dulce nos lo llevamos con unos chupitos cortesía de la casa. Se trata de Licor 43 con nata, entran de lujo, tanto que pedimos una segunda ronda aunque fuese de pago.

Ya os aviso de que este artículo irá creciendo con ganas, tantas como las que me han quedado de regresar a La Zíngara.

Editado 20/04/2018

Tal y como había prometido, la segunda entrega de la Taberna La Zíngara, no se ha hecho esperar. Ya han pasado muchos años desde aquel 20 de Abril del 90 al que le cantaban los Celtas Cortos, pero mi amistad con Agustín sigue inquebrantable.

Soy padrino de una de sus hijas, el tiempo pasa volando y la mayor ya tiene 15 años. Al igual que hicimos nosotros hace casi 33 años, toca empezar a salir de bares y como padre responsable le había tocado venir desde Avilés a buscarla en Oviedo.

Aprovechando el acontecimiento nos fuimos mano a mano a cenar y hacer tiempo. Le propuse La Zingara, lugar que no conocía y le quedaba cerca tras haber ido al partido del Oviedo.

En esta ocasión nos despachamos con unos calamares fritos en su versión cartucho es decir una media ración. El calamar tenia un muy buen punto de fritura.

Seguimos con una ensalada variada de tomates y tronco de bonito. Los diferentes tipos de tomate aportaban una variedad de sabores muy interesantes que combinados con el bonito y unas soberbias aceitunas, es un plato muy completo.

Dentro de las recomendaciones tenían el tomahawk de cebón irlandes. Se trata de un corte de carne que últimamente se está poniendo de moda, y es que por su forma de hacha resulta tan atractivo que hasta algún comensal de la mesa adyacente vino a hacer una foto.

La pieza de 1,2kgs viene acompañada de un tomate asado y una gran fuente de patatas fritas. El punto fue perfecto y el sabor de la carne maravilloso, se cortaba como mantequilla y el disfrute fue máximo.

Editado 9/5/2018

Sabéis como son los niños con un nuevo juguete, no lo apean, están dale que dale hasta que le sacan todo el jugo. Pues esto es lo que me está pasando con La Zíngara, a cada visita me quedan ganas de seguir probando cosas.

Esta nueva visita no tuvo multitud de platos, con un par de ellos mi pareja y yo nos dimos por satisfechos, no dejaba de ser un día de semana y hay que controlar.

Llevaba tiempo queriendo probar el lagarto, un corte del cerdo ibérico que nunca había catado y que amigos me comentaban era excepcional. Por fin le hinqué el diente a este con ajetes y oloroso de Jerez.

La carne, lo esperado, muy buena y esta versión que además incluía higos y patatas, con una salsa muy gustosa, me pareció delicioso.

El segundo plato es uno que resulta muy espectacular por la forma de servirlo, además lo tienen como especialidad de la casa. Se trata de la espada de pixin a la brasa servido con arroz salteado.

Esta brocheta colgante además del pixin y unos tomates cherry, viene con unos langostinos envueltos en calabacín. El arroz se sale de lo común y es salvaje aunque me sobraba la tonelada de guisantes (es una manía mía, no los soporto). El plato está muy rico porque la brocheta antes de servirla suelta sus jugos sobre el arroz, y encima es abundante.

Editado 27/07/2018

No es que haya pasado excesivo tiempo desde la última visita y ya tenía ganas de volver a degustar alguno de los platos que siempre repito e incorporar algunos nuevos.

La ensaladilla de gamba blanca y los mejillones son uno de mis fijos porque sencillamente, son sublimes.

Ensaladilla de gamba blanca Ensaladilla de gamba blanca

Mejillones al sarmiento de olivo Mejillones al sarmiento de olivo

Quizás como entreno de las próximas vacaciones gaditanas, probamos el cartucho de cazón en adobo. Muy buena fritura, como las ya probadas y se acompaña de un denso alioli.

Cazón en adobo

Cazón en adobo

Habiendo probado los huevos rotos con puntillitas, esta vez nos decantamos por los que se acompañan con jamón de bellota y toque de trufa, igual de buenos y servidos con un protocolo exquisito.

Huevos rotos con jamón de bellota y trufa

Huevos rotos con jamon de bellota y trufa Huevos rotos con jamon de bellota y trufa

Finalizamos con el tataki de atún rojo toro sobre wok de verduras, arroz thai y teriyaki. Calidad 10 del atún con certificado de trazabilidad Balfegó, empanado con dos tipos de sésamo, y punto perfecto.

 

Tataki de atún rojo sobre wok de verduras y arroz thai

Tataki Tataki

 

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