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Ostra Escabechada con…


Ostra escabechada

Existen amantes y detractores de las ostras por igual. Cuando hablamos de ellas, la primera imagen que nos viene a la cabeza es consumirlas al natural, pero la versatilidad de este molusco nos permite comerlas fritas, en tempura, guisadas… y como no, una ostra escabechada.

Hay dos formas clásicas de afrontar una receta: tenemos un producto y buscamos como vestirlo, tenemos antojo de una receta y buscamos los productos. Existe una tercera, tenemos un recipiente para emplatar y debemos buscar qué le puede ir bien.

Esta última modalidad ha sido la gestada en esta nueva receta. Mientras disfrutaba de mis vacaciones, unos amigos que estaban de visita por el Guggenheim de Bilbao vieron una vajilla que me podría gustar.

Ostra escabechada

Se trataba de la colección Jomon de CookPlay, diseñada por Ana Roquero y que recordaba de mi visita al restaurante Gaig, Estrella Michelín en Barcelona. Tenía el tamaño grande perfectamente fijado en mi memoria, con ese acabado interior en dorado, lo veía un poco grande y como me dijeron que había uno pequeño en interior plateado no dudé en elegirlo.

La sorpresa fue al recibirlo, era excesivamente pequeño y sólo me encajaría para algo tipo tapa. Es tal su belleza, que en torno a él, ha girado toda la inspiración para engalanarlo y mostrarlo como una pequeña joya.

Ostra escabechada

Si de joyas hablamos, las ostras siempre han estado ligadas al placer de la alta sociedad, algo absurdo pues no son tan caras y por menos de 2€ compramos una unidad. Estas gallegas de Mariscos Daporta no eran del calibre superior, recordad que 1 serían las más grandes y 5 las más pequeñas.

Mi primera receta al llegar de vacaciones fue la ensalada de pasta tricolor con mortadela, higos y balsámico e irremediablemente, estando en temporada, se me ocurrió volver a utilizar los higos negros, esta vez haciendo un rico gazpacho.

Ostra escabechada

Ese gazpacho podía dar una buena nota de color y sabor a una ostra. Hubiese sido demasiado facilón ponerla al natural así que decidí escabecharlas en frío para que conservaran todo su sabor a mar.

Unas finas tiras de zanahoria y cebolla milimétricamente cortadas para el escabeche, podían ser adorno suficiente, pero el aliño de la pasta con ese apoteósico balsámico de 49 años de Palmieri podía incorporarlo como si de la ostra salieran unas pelas negras. Preparé unas esferificaciones sencillas (no son de las líquidas), en varios tamaños, que al final de decidí por las más pequeñas.

Ostra escabechada

El punto final de la receta fue para utilizar el agua de las ostras, añadiendo unas algas nori preparé un aire con mucha potencia a mar. El plato ya estaba montado en mi cabeza, sólo quedaba ejecutarlo y los procesos no son nada complicados, pero cómo montarlos para el shooting fotográfico final, me dio algún quebradero de cabeza y por ello veréis diferentes versiones.

Ostras escabechadas

Ingredientes:

Gazpacho de higos

Para el gazpacho de higos: 1,5kgs de tomate en rama, 15 higos negros, 1 diente de ajo, 1 pimiento italiano pequeño, 1 pepino pequeño, 1/2 cebolla, sal, AOVE y vinagre de manzana al gusto.

ostras escabechadas

Para el escabeche de ostras: 12 ostras, 1/2 cebolla, 1 zanahoria, 1 vaso de vinagre de sidra, 1/2 vaso de AOVE, 1/4 vaso de agua, 1 hoja de laurel, unas bolitas de pimienta de Jamaica, 1 pizca de sal.

perlas de balsámico

Para las perlas de balsámico: 12,5 ml (1/8 cup) de aceto balsámico, 12,5 ml de agua, 1gr de agar agar en polvo, 150ml de aceite de girasol y agua del grifo.

aire de algas

Para el aire de algas: 5grs de alga nori, el agua de abrir las ostras, 1 cuchara de postre de lecitina de soja.

Comenzaremos por el gazpacho, ya sabéis, pelar, cortar, triturar, colar y emulsionar pero por si tenéis alguna duda pinchar AQUI para el enlace a su propio artículo.

El siguiente paso será hacer el escabeche, como este va en frío para que las ostras mantengan todo su sabor, el paso de freír en el aceite aromatizado con ajo nos lo saltamos, pero por si tenéis alguna duda pinchar en este enlace de aguja en escabeche de sidra y plancton para ver como funciona con un pescado.

A fuego suave confitamos un par de dientes de ajo, yo utilicé unos que tengo pelados y conservados en un bote con aceite, laurel, romero y pimienta, resulta muy práctico y ese aceite está de muerte para un aliño.

ostras escabechadas

Pelamos la cebolla y la zanahoria, sed muy meticulosos y pacientes con el corte. Cuanto más fino y simétrico en el caso de la zanahoria, la presentación será mejor. Para esta última he utilizado un pelador que me garantiza el mismo grosor y luego he ido recortando y haciendo tiras muy finas.

Añadimos al aceite junto con el laurel y la pimienta a fuego 7/10 durante unos 3 minutos, le añadimos el vinagre, el agua y los dientes de ajo que una vez confitados habíamos retirado. Dejamos hervir a fuego medio durante 15 minutos, pasamos a una fuente y dejamos enfriar a temperatura ambiente.

Ostras escabechadas

Durante esos 15 minutos aprovechamos para abrir nuestras ostras, con cuidado al abrirlas conservamos en un bowl todo el agua que suelten. Cuando el escabeche esté por debajo de un punto templado le agregamos las ostras y refrigeramos en la nevera por al menos un par de horas. Yo las tuve 24 horas.

Ahora vamos con las perlas de aceto balsámico. Son esferificaciones pero nada tienen que ver con las explosivas líquidas hechas en alginato con xantana, para estas utilizamos agar agar en polvo y una técnica fácil y sorprendente, la inmersión en aceite muy frío.

El aceite mejor que sea de girasol para que no de sabor y os recomiendo meterlo una media hora en el congelador, mejor que en la nevera. No necesitaba una cantidad excesiva así que con los 12,5 ml tendréis suficiente para decorar las doce ostras.

En principio con los 12,5ml a partes iguales de agua y balsámico debería funcionar pero como mi balsámico regalado por Ali Palmieri es de excepcional calidad, con 49 años de vejez adquiere una mayor densidad y la cantidad de agua tuve que duplicarla a 25ml.

perlas de balsámico

En una cacerola pequeña calentamos el agua y el balsamico durante un minuto a fuego flojo, luego le añadimos 1 grs de agar agar y llevamos a ebullición, rápidamente lo pasamos a un biberón o jeringuilla y dejamos caer gotas sobre el aceite frío que sacamos del congelador y pusimos en un vaso. Dependiendo del tamaño que busquemos podemos oscilar entre 1-4 gotas.

perlas de balsámico

Vertemos sobre un colador de malla y con cuidado las pasamos por agua del grifo fría, escurrimos bien y para conservarlas durante mucho tiempo las metemos en un frasco con aceite de oliva, en mi caso aromatizado con romero.

Ya tenemos todas nuestras elaboraciones exceptuando el aire de algas que dejaremos justo al final cuando vayamos a montar el plato. Trituraremos los copos de alga nori con el agua de las ostras, dejadlas con el agua durante un par de minutos para que se hidraten antes de triturar. Ya procesadas ponemos la lecitina y con la batidora cubriéndola con el aspa empezamos a batir dando aire e inclinando para que se forme el aire.

Aire de algas

Una primera presentación en el cascarón de Cookplay fue poner al fondo el gazpacho decorado con la cebolla y zanahoria y casi sin tocar, al frente la ostra con las perlas y entre medias, como unión el aire de alga.

Tantas cosas en un espacio pequeño requieren unas pinzas, una espátula, una cuchara larga de cocktail para poner con cuidado el aire. Cuando además tienes que hacerle una sesión de fotos, el aire no se mantuvo todo lo que quería.

Otra segunda presentación consistió en poner la ostra sobre un par de cucharadas de gazpacho. Tener en cuenta que el escabechado lleva aceite y para que no se escurra por el gazpacho tenéis que escurrir bien la ostra y secarla un poco con papel. Terminamos la decoración con los mismos elementos a los que esta vez añadí una flor de romero para dar más volumen.

Por último, una tercera para la que utilicé uno de mis morteros, con una dosis generosa de gazpacho, la ostra y las verduras y perlas, en esta prescindí del aire de alga.

Ostra escabechada

La primera y tercera presentación se come mejor con cuchara y la segunda al estar la ostra encima del gazpacho permite que tomemos el cuenco y llevemos directamente a la boca porque todo el conjunto se deslizará fácilmente.

ostra escabechada

Ostra escabechada

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Gazpacho de Higos


Gazpacho de higos

El maravilloso mundo de los gazpachos es tan bueno e ilimitado como la cantidad de combinaciones que podamos hacer con verduras y frutas. No descubriré la pólvora cuando digo que un gazpacho no deja de ser una ensalada líquida y por tanto sus beneficios son tan amplios como estas.

Al igual que podemos añadir frutas a una ensalada, en los gazpachos se ha puesto muy de moda hacerlos con fruta, aunque la base principal siga siendo la misma. Abundancia de tomate, y en menor cantidad cebolla, pimiento, pepino y ajo, los cuales aliñaremos con los habituales sal, aceite y vinagre.

Gazpacho de higos

En este blog ya os he mostrado versiones de cereza, sandia amarilla, caqui, albaricoque, manzana verde y por supuesto el tradicional. Me he dado cuenta que me faltaba uno de higos y con el final del verano los podéis encontrar en su punto óptimo.

Por mi zona, los habituales son los llamados miguelinos, por ser cosechados más o menos a finales de septiembre, coincidiendo con este santoral. Cabe decir que en Asturias escasea el sol y no siempre tienen el dulzor adecuado, además no alcanzan esa tonalidad roja intensa que pueden ofrecer estos higos negros de la receta.

Sea por cuestiones de relleno del artículo o por simple curiosidad, me gusta buscar la propiedades de los alimentos que os muestro. Para no variar, en el caso de los higos el listado de beneficios es interminable, aunque también tienen una contraindicación por contener oxalatos, que cuando se acumulan en cantidades elevadas en los fluidos corporales, pueden causar problemas de vesícula o cálculos renales.

Gazpacho de higos

Pero si atendemos a lo positivo, son buenos para los huesos, dientes, ojos y piel; son laxantes, energizantes por su contenido en azúcares, anti inflamatorios, regulan la presión arterial e incluso el consumo de sus hojas reduce la diabetes…etc.

Si queréis saber más, podéis pinchar AQUÍ para visitar la página Alimenta y Cura. Pero no quiero olvidarme de una que me ha hecho gracia, son buenos para las disfunciones sexuales tales como la infertilidad y disfunción eréctil. Supuestamente los dejamos en remojo con leche durante la noche y los consumimos por la mañana, así que no queda otra que el polvo mañanero.

Supongo ya sabéis que si no queremos que el ajo se repita, hay que eliminar el germen, pero he leído otra curiosidad que desconocía. Para que no se repita el pepino, hay que pelarlo a medias, parece una tontería pero funciona.

gazpacho de higos

La receta no tiene mucho misterio, hecha la mise en place lleva escasos minutos, aunque para llegar aquí, echareis un poco de tiempo pelando los higos. Hay gente que no los pela, pero para mi gusto aunque al final lo vayamos a colar, el color no me resulta nada agradable.

Por supuesto, como en todos mis gazpachos, nunca agrego ni pan ni agua. No necesito sacar máximos rendimientos ni texturizar “artificialmente”, la verdura y fruta ya tiene su propia agua y densidad de pulpa como para que esta elaboración sea prostituida.

Ingredientes:

Gazpacho de higos

1,5kgs de tomate en rama, 15 higos negros, 1 diente de ajo, 1 pimiento italiano pequeño, 1 pepino pequeño, 1/2 cebolla, sal, AOVE y vinagre de manzana al gusto.

Lavamos y cortamos los tomates en cuartos u octavos, trituramos con el procesador. Partimos a la mitad un diente de ajo y le extraemos el germen, pelamos a medias el pepino, cortamos el pimiento eliminando las pepitas y venas, pelamos y cortamos la cebolla en trozos grandes y añadimos todo al tomate triturado y volvemos a triturar.

Pelamos los higos y reservamos un par para el emplatado. Los añadimos al robot y trituramos, colamos en un chino para eliminar todos los restos de pieles y pepitas.

Gazpacho de higos

Añadimos la sal y un buen chorro de vinagre, trituramos lentamente y vamos agregando el aceite de oliva virgen extra en hilo para que emulsione. Probamos y rectificamos, cada cual tiene sus gustos en los aliñados.

Presentamos en un plato hondo o en un cuenco, ponemos unos trocitos de higo que habremos cortado con la precisión de un cirujano. También le he añadido unos puntos del aceite aromatizado donde conservo unos ajos con romero fresco y pimienta negra.

Gazpacho de higos

Ensalada de Pasta, Mortadela e Higos


Ensalada de pasta, mortadela e higos

Puede que muchos de vosotros estéis poniendo caras raras sólo con leer el nombre de la receta, se que por el mero hecho de enunciar la palabra mortadela algunos diréis “vade retro Satanás!”. Seguid leyendo, e igual con este artículo logre exorcizaros.

Llevo comiendo mortadela desde muy pequeño. Cuando otros niños comían bocatas de chorizo, los míos a veces eran de mortadela y nadie se acercaba a pedirme un mordisco, aquella cosa rosa les repugnaba pero no sabían que la que entraba en mi casa era de buena calidad y podría equivaler a un buen jamón, ya que de cerdo hablamos.

Como en cualquier producto, la calidad se nota y con todos mis respetos para los turolenses, nada tiene que ver un jamón de Teruel con los de Jabugo o Guijuelo. Lo mismo ocurre con la mortadela, con esas versiones con aceituna o la degeneración del chopped.

Ensalada de pasta, mortadela e higos

La mortadella que nos ocupa se denomina Favola y está elaborada por Palmieri, toda una institución que comenzó su andadura allá por 1919 en el centro de Módena. Hoy en día su fábrica está en San Prospero, afectada por el terremoto de 2012 tuvieron que trasladar su producción, pero resurgieron de las cenizas y en breve con un siglo de antigüedad, el abuelo Emilio hubiese visto cómo su pequeña tienda se ha convertido en gigante de fama internacional.

Pero, ¿qué tiene de especial la Mortadella Favola?. Para la elaboración de su masa, solo utilizan los mejores cortes del cerdo, que le darán ese característico color rosa. Además para las partes de grasa blanca, únicamente se utiliza la de la garganta y al conjunto se añade miel de acacia. Pero la característica principal es que se embute en la propia piel del cerdo, que es cosida a mano y por tanto se prescinde de cualquier clase de tripa o plástico.

Ensalada de pasta, mortadela e higos

Hace cuatro días que he llegado de vacaciones y esta es mi primera receta tras las vacaciones, y el culpable de todo esto es Ali Palmieri. Efectivamente, es familia, pero seguro os sonará por ser el chef italo-aussie del 21 Restaurante de Zahara de los Atunes o quizás por su paso televisivo en el aquel concurso de food trucks, Cocineros Al Volante.

Ya son cuatro años desde que recalé por primera vez en su restaurante donde él y su mujer Marina siempre me han tratado con mucho cariño, al punto de forjar cierta amistad. Su cocina es maravillosa y en cualquier charla mana su pasión por la profesión y el respeto al producto de calidad.

En nuestra despedida me obsequió con un buen trozo de esta mortadela y un aceto balsámico de 1969. Agradecimiento y responsabilidad por utilizar estas dos maravillas, ¿como conjugarlas dignamente, respetando el producto?.

Ensalada de pasta, mortadela e higos

Estamos en temporada de higos y el aceto balsámico les va extraordinariamente, así que si de producto italiano hablamos, nada mejor que una pasta, en este caso tricolor de cúrcuma, espirulina y remolacha.

Puesto que en el aliño del balsámico no debemos pasarnos, se trata de una ensalada para comer templada porque la mortadela la he pasado por la sartén, sin aceite, que suelte su propia grasa que luego impregnará la pasta con un leve salteado. Rematamos con unos piñones tostados y ya tenemos una receta muy sencilla y muy sabrosa.

Ingredientes:

Ensalada de pasta, mortadela e higos

200grs de pasta tricolor, 2 trozos de mortadela cortada gruesa, 4 higos, piñones, aceto balsámico, agua y sal.

Primeramente coceremos la pasta durante 10 minutos en abundante agua con un poco de sal. Escurrimos y cortamos la cocción con agua fría. Reservamos.

Ensalada de pasta, mortadela e higos

Cortamos la mortadela en tacos gruesos, aproximadamente de 1x1cm. En una sartén doramos los piñones, reservamos y en la misma sartén doramos un poco la mortadela a fuego medio para que vaya soltando un poco de su grasa.

Mientras aprovechamos para pelar los higos y los cortamos en cuatro partes. Cuando esté un poco dorada la mortadela le añadimos la pasta y salteamos un par de minutos.

Ensalada de pasta, mortadela e higos

Pasamos al emplatado poniendo en una fuente la pasta con la mortadela, colocamos los gajos de higo simétricamente, esparcimos los piñones y con un dosificador salseamos el aceto balsámico.

Ensalada de pasta, mortadela e higos

Ensalada de pasta, mortadela e higos

Ensalada Cesar


Ensalada Cesar

La ensalada Cesar ha sido replicada tantísimas veces que con el paso del tiempo a casi cualquier combinación de lechuga con parmesano y unos torreznos de pan salseados, se le aplica tal denominación, cuando en realidad su elaboración resulta algo más compleja.

Sin duda el poder comprar “salsas Caesar” a granel, algunas más acertadas que otras, hace que cualquier osado se atreva a darle este nombre de emperador romano a su más simple creación culinaria.

Supongo que como cualquier cosa que coseche éxito en esta vida, la disputa por ser el creador original siempre está en liza. En el caso de esta ensalada, se sabe el lugar de origen pero no me queda claro si fue el jefe o su empleado, quien la creó.

Ensalada Cesar

Nos hemos de remontar a los años 20 de la costa oeste de los Estados Unidos, donde operaba el chef inmigrante italiano Caesar Cardini en varios restaurantes. Cardini vivía en San Diego pero para evitar la Ley Seca amplió sus restaurantes a la cercana Tijuana en México.

Se cuenta que un 4 de Julio durante la celebración del Día de Independencia, se agotaron los suministros en la cocina y mezclando un poco de aquí y otro de allá, salió esta receta, algo que sin duda defiende su familia.

Ensalada Cesar

Otra versión de la autoría dice que fue el chef Remigio Murgia, el que en las misma circunstancias nombradas, decidió darle el nombre en honor a su jefe y también cocinero Caesar Cardini.

Si su creación es dudosa, hay un par de ingredientes en los que no hay acuerdo. Por un lado se dice que se utiliza una mezcla de anchoas en salazón con ajo, creando una pasta; otros dicen que el sabor proviene de la salsa Worcestershire. Yo para solucionarlo he utilizado ambas.

Ensalada Cesar

Por supuesto que resulta mucho más fácil comprar la salsa, pero hacerla en casa además de conseguirla de mejor calidad no os llevará mucho tiempo. Añadir tiras de pollo a la plancha o empanadas está muy extendido aunque no forma parte de la receta original. A mi me gusta añadírselo porque hace esta ensalada más completa al añadirle proteína.

Ingredientes:

Ensalada Cesar

Lechuga romana o en cogollos, lascas de queso parmesano, croutons (torreznos de pan), 1/2 pechuga de pollo, 6 anchoas en salazón, 2 yemas de huevo, 1 diente de ajo, 30ml de zumo de limon, 4ml de Mostaza de Dijon, 2ml de Salsa Worcerstershire, 30ml de aceite de oliva virgen extra, 125ml de aceite de girasol, 50ml de parmesano rallado, sal y pimienta negra recién molida al gusto.

Primeramente en un mortero haremos una pasta con las anchoas, una pizca de sal y el diente de ajo. Ponemos esta pasta de anchoas en un bowl grande, le añadimos las 2 yemas (3 en mi caso porque los huevos eran pequeños), el zumo de limón, la mostaza y la salsa Worcestershire, batimos muy bien con una varilla metálica.

Ensalada Cesar

Iremos añadiendo en hilo y batiendo al mismo los aceites, primero el de oliva y después el de girasol. Incorporamos el queso rallado y al final le damos un toque con la pimienta molida y rectificamos en su caso con sal y más zumo de limón.

Esta salsa la podremos conservar durante un día en la nevera, al llevar yema de huevo no aguantará mas. Si optáis por sustituir el huevo por mahonesa comprada, aguantará más tiempo.

Ensalada Cesar

Limpiamos la pechuga de pollo y cortamos en tiras, salpimentamos y las pasamos por la sartén con un poco de aceite.

Para montar el plato utilizamos hojas enteras y con cierto equilibrio vamos distribuyendo el pollo, los torreznos de pan y las lascas de parmesano, al final salseamos y espolvoreamos un poco de pimienta negra.

Ensalada Cesar

La cantidad de salsa va con gustos, para presentar mejor pecar de escasos pero como me pirra acabé echándole más a mi plato, además de probar a completar con unas aceitunas kalamata.

Ensalada Cesar

Ensalada Cesar

Buñuelos de Bacalao y Albahaca


Buñuelos de bacalao y albahaca

Los buñuelos de bacalao son un clásico de los bares de tapeo, unas delicias crujientes, doradas, con un interior cremoso y de intenso sabor a pescado.

Prepararlos en casa como entrante para cualquier comida o como picoteo en una reunión de amigos son una apuesta segura de éxito. La clave de esta comida es que estén recién hechos, se sirvan calientes para que se disfrute el crujiente.

Buñuelos de bacalao y albahaca

Había comprado un kilo de migas de bacalao en salazón pensando en mi receta de andrajos, pero al desalarlas me parecieron excesivas para el guiso y decidí hacer estos buñuelos.

Ya me conocéis y siempre tengo que buscar algo diferente, por ello decidí sustituir el clásico perejil picado por la albahaca. Esta le da un frescor especial y combinados con la crema de queso feta que hice para acompañar, los convierten en una versión diferente y divertida.

Buñuelos de bacalao y albahaca

El bacalao es un pescado muy versátil y hay infinidad de recetas, pero quizás desconozcáis que el valor proteico de este pescado triplica al de cualquier otro y lo iguala con la carne, por eso es un clásico en las recetas de sustitución por carne en la época de cuaresma.

Existen unas cuantas claves para hacer un buen buñuelo:

  • La elección de la patata no es cuestión baladí, ha de ser una patata agria, de las de freir, vieja, porque suelta más almidón.
  • El bacalao no se cuece, se infusionará con el agua de cocción de la patata.
  • La harina se ha de cocinar durante 5 minutos para que pierda su sabor.
  • Los huevos se mezclan de uno en uno.
  • El aceite tiene que estar muy caliente para que haga una cobertura crujiente rápida y el interior se mantenga cremoso.
  • La forma no es tan importante, no os obsesionéis con la esfera perfecta, la imperfección es bella.

Buñuelos de bacalao y albahaca

Ingredientes:

Buñuelos de bacalao y albahaca

500grs de migas de bacalao, 250grs de patata, 20grs de albahaca, 3 dientes de ajo, 2 huevos, 60grs de harina, queso feta, 200ml nata para cocinar, agua y AOVE.

Una vez que tengamos desalado el bacalao lo cortaremos en trozos. Pelamos la patata, cortamos chascandolas y ponemos en una cacerola a cocer cubiertas de agua sin sal.

Pelamos y cortamos el ajo en fina brunoise, la albahaca la picamos muy fina. Ponemos en una cacerola baja un chorro de aceite y hacemos el ajo sin que se dore, añadimos la albahaca y rehogamos.

Buñuelos de bacalao y albahaca

Una vez que la patata este cocida retiramos la cacerola del fuego y le agregamos el bacalao, tapamos y dejamos infusionar unos 8 minutos. Escurrimos y reservamos.

Unos 200ml de ese agua con sabor a bacalao y el almidón de cocer la patata lo agregaremos a la cacerola con el ajo y albahaca, cuando hierva le añadimos poco a poco la harina y con una varilla removemos durante 5 minutos para formar una pasta choux.

Buñuelos de bacalao y albahaca

Ahora le incorporamos la patata y el bacalao, mezclamos bien y aprovechamos para machacar un poco la patata. Pasamos la mezcla a un robot de cocina para darle un triturado fino, añadimos primero un huevo y trituramos, una vez integrado añadimos el segundo.

En abundante aceite de oliva a no menos de 180º tomamos porciones con una cuchara sopera y vamos friendo hasta que estén muy dorados. Recudimos los excesos de aceite reservándolos en una fuente con papel absorbente.

Buñuelos de bacalao y albahaca

Finalmente preparamos la crema de queso feta. En una cacerola fundimos el queso, le agregamos la nata líquida, llevamos a ebullición y servimos en un cuenco para ir mojando.

Buñuelos de bacalao y albahaca

Buñuelos de bacalao y albahaca