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Red Velvet


Tarta Red Velvet

Con  Halloween empieza un estado febril por todo lo de manufactura y origen yankee, en el que dentro de unos años ya me veo comiendo un pavo de 18 kgs con su stuffing y su gravy, celebrando el día de Acción de Gracias.

Esto no hay quien lo pare y lo más razonable es que sonara la burlesca y crítica canción de Renato Carosone, We No Speak Americano. Tanta película y serie, unida a esa fiebre consumista y la planificación de grandes empresas por vender más, nos deja Black Fridays y Santa Claus agitando sus campanas.

Vale que somos españoles y nos va la fiesta, pero no me imagino un pueblo de Nebraska haciendo un amaguestu de castañas, una familia de Colorado haciendo queimadas u otros en Delaware yendo a la Fiesta del Pulpo.

Huesos de santo, panellets, paparajotes, casadielles son postres autóctonos que se deberían promover más o acabarán siendo meras referencias históricas de vetustos libros de repostería.

Ahora voy yo y os enchufo la tarta de terciopelo rojo, que para más inri usamos su nombre en inglés. Cuando se lo conté a mi madre no sabía de lo que le hablaba, si mamá, esa tarta roja, ah! que la haces con frutos rojos. Déjalo.

Tarta Red Velvet

Tanta fascinación por el rojo y muchos desconocen la auténtica historia tras esta tarta. No siempre ha tenido esa intensidad de rojo, en su origen tenía un color rojo amarronado proveniente de la remolacha. Ante el racionamiento de productos durante la Segunda Guerra Mundial, los reposteros cocían remolacha para dar color y hacer más atractivas sus pobres elaboraciones, este es su origen.

No he visto ninguna receta en la que emplearan remolacha y en su lugar he encontrado una excelsa competitividad por ver quien la hace lo más roja posible. Mi poco interés y sabiduría repostera ha dejado un color aceptable pero no el buscado, se ve que los dos botecitos de colorante rojo Vaihné no son el colorante apropiado.

Digamos que le he puesto a mi super deportivo de 300.000€ gasolina de 95 octanos cuando debería haberle puesto una pasta colorante Wilton o Sugarflair, el formula uno de los reposteros coloridos.

Tarta Red Velvet

Lleno mi casa de estúpidas colecciones pero en la cocina soy muy cicatero, el espacio es oro y no se puede tener de todo. Comprarme una Kitchen Aid o algo parecido para cuatro veces que hago postres no pasa por mi cabeza y así está ahora mismo mi brazo derecho, mover tanta masa con una simple varilla de alambre te deja exhausto, pero también me lo ahorro en gimnasio.

Si lo hago con un robot entonces que fotos del proceso os pongo, mejor ver el paso a paso tradicional. Cuanto más harina, azúcar, huevos…etc la resistencia que ofrece es muy fuerte y la alegría se torna en sufrimiento.

Tarta Red Velvet

Lo que más me gusta de la repostería no es comerla, la pruebo moderadamente y el resto lo regalo, es el olor con el que se impregna toda la casa, le da mucha calidez y encima mitiga los malos humos del tabaco.

La comida está claro que entra por los ojos y ahí radica el éxito de los que somos foodiegramers, un buen ángulo y algo tan feo como un rape fresco puede hacer babear a cientos de seguidores porque ya les estás transportando a sabores conocidos.

La repostería se lleva la palma y cagarla es muy fácil. Ayer mismo en MasterChef Celebrity, la tarta Mozart de Ona Carbonell fue un claro delantal negro, pese a buen sabor que elogiaban los jueces.

Tarta Red Velvet

En conclusión, mi red velvet tiene una presencia aceptable, muy mejorable, pero de sabor ha sido un rotundo éxito que al fin y al cabo es lo que más me importa.

Ingredientes:

tarta red velvet

Para el bizcocho: 300grs de harina de repostería, 320grs de azúcar blanquilla, 250ml  de leche entera, 120ml aceite de oliva 0,4º, 2 huevos, 2cdas de polvo de cacao sin azúcar, 3cdtas de esencia de vainilla, 2cdtas de zumo de limón, 2cdtas de vinagre blanco, 1cdta de bicarbonato de soda, 1cdta de levadura en polvo, 14grs de pasta colorante Wilton.

Para el relleno y decoración: 250grs de queso crema, 250grs de mantequilla sin sal a temperatura ambiente, 600grs de azúcar glas.

Lo primero que haremos será exprimir un limón y añadírselo a la leche para cortarla, es lo que veréis en algún sitio como buttermilk o suero de leche. Engrasamos con mantequilla un par de moldes de 20cms y enharinamos, reservamos.

Tarta Red Velvet

En un bowl grande mezclamos los huevos, el azúcar y el aceite de oliva suave, batimos enérgicamente hasta obtener una mezcla cremosa. Añadimos el cacao tamizándolo y mezclamos, ayudamos con un poco del buttermilk, removemos bien y poco a poco añadimos la harina tamizada y la levadura. Cuando todo este integrado le ponemos el resto del suero de leche.

Tarta Red Velvet

Mezclamos el bicarbonato con el vinagre y cuando termine su efervescencia lo añadimos al bowl, a continuación la esencia de vainilla y el colorante, mezclamos muy bien y repartimos a partes iguales entre los dos moldes que irán al horno que previamente habremos precalentado a 180º. En 25-30 minutos los bizcochos estarán listos, comprobamos introduciendo un palillo que ha de salir limpio. Dejamos reposar hasta su enfriado total en una rejilla.

Tarta Red Velvet

Si tenéis una lira sería lo adecuado pero con un poco de pulso y un cuchillo jamonero yo me las arreglé para quitarle la tapa picuda e igualarlos. Cansado de tanto batir, para el relleno utilicé la Thermomix, verter todos los ingredientes y mezclar. No conviene excederse mezclando porque pierde consistencia al echarla, podéis regularlo enfriando un poco en la nevera.

Ponemos encima de uno de los bizcochos gran cantidad de relleno, posamos encima el otro bizcocho con la base hacia arriba para que esté plano, presionamos un poco y hacemos toda la cobertura exterior ayudados de una espátula. Para la decoración final utilicé las tapas que había cortado y las pase por el tamiz creando una ligera lluvia de bizcocho rojo.

Tarta Red Velvet

Si sois habilidosos con la manga pastelera podéis decorarla haciendo cualquier tipo de filigrana o añadiendo algún fruto rojo, aquí irá en gustos y preferencias. Espero que la disfrutéis.

Tarta Red Velvet

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Daifuku


Daifuku

El lenguaje, aunque sea en otro idioma como el japonés, está para usarlo correctamente y muchos podréis pensar que esta receta versa sobre unos mochis, un error que se ha ido extendiendo como la pólvora pues realmente este tipo de postre se llama daifuku.

Vayamos por partes, tratando de esclarecer la confusión. Podemos decir que el mochi es parte del daifuku pero también se utiliza en otras elaboraciones dulces como el wagashi o mochigashi.

Daifuku

El mochi es la pasta de arroz glutinoso que se obtiene tras un laborioso proceso que incluso tiene su propia ceremonia, llamada mochitsuki. Tras tener el arroz en remojo toda la noche, se cocina cociéndolo para ser posteriormente machacado con unos mazos de madera (kine) en una especie de mortero gigante llamado usu. Se requieren dos personas manteniendo un ritmo acompasado en el que uno golpea y el otro gira y moja hasta la obtención de una masa muy pegajosa.

Como os enseñaré en la receta puede resultar mucho más fácil utilizando una harina de arroz llamada mochiko que mezclaremos con agua y azúcar y coceremos en el microondas.

Daifuku de cabello de ángel

Aunque se consume durante todo el año, es durante la celebración del Año Nuevo cuando tiene más auge. Hay especialidades propias de la época como el kagami mochi, zoni y kinako mochi que pasan por dulces o incluso sopas.

Fuku en japones se pronuncia igual para referirse a la palabra suerte o a un vientre. En su origen se referían al daifuku mochi como un pastel de vientre grande pero actualmente hace referencia a una gran suerte.

daifuku de calabaza

El daifuku tiene esa forma de pelotita aterciopelada y va rellena habitualmente de anko, una pasta dulce de judías aunque los hay rellenos de trozos de fruta, pasta de melón triturado e incluso versiones con helado.

Para el relleno de mis daifuku, he utilizado una pasta de calabaza que me había sobrado de la tarta de calabaza, cabello de ángel que tenía congelado de la receta de empanadillas y una crema de chocolate blanco y té matcha. La idea fue crear una especie de semáforo aunque posteriormente se me ocurrió lo de la paleta de pinturas.

daifuku de chocolate blanco y té matcha

Como veis, se pueden rellenar de muchas cosas, estas son sólo algunas ideas. Así como la textura resulta muy fina y delicada, a la hora de comerlo debemos tener la precaución de no meter grandes bocados, la elasticidad y viscosidad hace que la muerte por asfixia sobre todo en gente mayor, tenga cierta relevancia en las estadísticas.

Daifuku

Ingredientes:

Daifuku

250grs de harina de arroz glutinoso, 100grs de azúcar blanquilla, 300ml de agua fría, Maizena para el amasado y manipulación, 200grs de chocolate blanco, 100ml de leche de coco, 1 cdta de té matcha, calabaza, azúcar moreno, pasta colorante roja, cidra y azúcar, arándanos.

Aunque podéis indagar en los enlaces de más arriba os resumo que tanto para la calabaza como el cabello de ángel tendréis que cocer con la mitad de azúcar del peso de la calabaza y cidra peladas.

Pasta de calabaza

Como ha de enfriarse, comenzamos con el relleno de chocolate. Ponemos a hervir la leche de coco y cuando bulla la volcamos sobre las perlas de chocolate blanco, con una varilla mezclamos hasta que se funda, añadimos la cuchara de postre de té matcha y mezclamos bien. Refrigeramos hasta obtener una textura consistente.

Daifuku

Para hacer el mochi pondremos en un bowl grande la harina de arroz mezclándola con el azúcar, con la ayuda de una varilla iremos añadiendo poco a poco agua muy fría batiendo enérgicamente hasta la obtención de una masa sedosa. Metemos en el microondas a máxima potencia durante dos minutos para que se cocine el arroz, retiramos y enfriamos.

Daifuku

Cuando el mochi esté frío esparcimos abundante Maizena en la encimera y nos manchamos bien las manos para que no se pegue, repetir la operación cuantas veces sea necesario. Creamos una bola y luego hacemos un churro, vamos partiendo trozos, hacemos unas bolitas y las vamos aplastando con las palmas de la mano. Rellenamos y cerramos retorciendo para sellar, eliminamos los restos.

Daifuku

Para el relleno de calabaza mezclé un poco de pasta colorante roja, removemos hasta que el color sea uniforme. Para la decoración final en la paleta, triture unos arándanos que pase por un colador de malla fina para obtener una crema. Unos flakes de oro comestible sobre los daifuku dieron el toque final.

Daifuku

Daifuku

Tarta de Calabaza – Pumpkin Pie


Pumpkin Pie

Celebrar o recordar la muerte, menudo dilema en el que está inmersa la sociedad española en esta noche. Con la llegada del 1 de noviembre, el Día de Todos los Santos llena los cementerios de misas y ramos de flores, en recuerdo de los fallecidos, pero quizás estemos asistiendo a las últimas décadas con esta forma de celebrarlo.

La Iglesia ya no ejerce el poder de antaño y las nuevas generaciones ganan adeptos entre el ateísmo y agnosticismo. Una celebración más lúdica donde “reírse” de la muerte o tomarlo con menos tremendismo (es un peaje por el que todos pasaremos) está calando muy fuerte y el modelo anglosajón del Halloween ha llegado para quedarse.

Pumpkin Pie

Escuchar a los niños españoles diciendo truco o trato, comunidades de vecinos pidiendo permiso para decorar los portales, macro fiestas y excelso merchandising de calabazas y calaveras no deja de sorprenderme pero que queréis que os diga, siempre he preferido reír a llorar.

Como ejemplo práctico de ese dilema, en mi casa ahora se vive de manera especial. Celebramos la vida en vez de la muerte, mi novia cumple años este día y la tristeza por los seres perdidos, nunca olvidados, se convierte en ilusión y esperanza, sueños y expectativas que cumplir.

Pumpkin Pie

Este año he decidido implicarme con Halloween al punto de prepararle como tarta de cumpleaños, la famosa tarta de calabaza o pumpkin pie. Gustativamente aún somos muy españolazos y pensar en calabaza no es algo que atraiga demasiado, pero he de deciros que su sabor es delicioso gracias a una buena dosis de especias y a un dulzor moderado.

Como cualquier pie dulce (pastel) se puede degustar con un simple vaso de leche o acompañado de nata montada o helado. Además no tiene demasiada complicación, la masa de la base es muy manejable y se mezcla perfectamente con las manos.

Pumpkin Pie

Por lo que respecta al relleno, en esta ocasión he tirado de robot, algo que me ha facilitado mucho la labor, andaba pillado de tiempo y aún tenía agujetas de darle a la varilla con otra tarta que veréis próximamente.

Ese merchandising del que os hablaba me ha facilitado la labor para encontrar una decoración divertida, eso si, las gominolas de calabaza las cobran a precio de carroza, 0,15c la unidad.

Ingredientes:

Para la masa: 500grs de harina de repostería, 380grs de mantequilla sin sal, 1cdta de sal, y 4 cda de postre de azúcar.

Para el relleno: 400grs de puré de calabaza, 4 yemas de huevo, 3 huevos, 70grs de mantequilla, 150grs de azúcar, 100grs de almendra molida, 2cdta de Maizena, 150grs de yogur natural sin azúcar, canela, jengibre, pimienta de Jamaica y 3 clavos en polvo.

En América es fácil de encontrar el puré de calabaza enlatado pero aquí no es tan habitual así que el primer paso sera hacerlo de forma natural. Compramos unos trozos de calabaza, en mi caso pesaban 1,4kgs, al pelarla se quedo en 1,065kgs y la vamos a cortar en cubos y cocer con la mitad de su peso en azúcar moreno durante una hora.

Pumpkin Pie

El resultado final mermó hasta los 700grs de puré, así que tras utilizar los 400grs de la receta, el resto podéis usarlo para acompañar una carne de caza o hacer unas empanadillas.

Mientras se hace la calabaza procedemos a elaborar la masa, para ello en un bowl grande mezclamos la harina con la mantequilla a temperatura ambiente, se trabaja muy fácil, añadimos la sal y el azúcar y cuando tengamos una bola bien unida la precintamos con papel film y guardamos en la nevera para que adquiera cierta dureza a la hora de trabajarla.

Pumpkin Pie

Espolvoreamos un poco de harina y vamos estirando la masa que más o menos deberá tener un grosor de 3mm, debe superar ampliamente el díametro del recipiente que vayamos a utilizar, uno que no tenga mucho fondo. No hace falta engrasarlo porque al tener mucha mantequilla la masa no se os pegará.

Pumpkin Pie

Durante este proceso aprovechamos para precalentar el horno a 180º. Terminado el molde pasamos a mezclar el resto de los ingredientes del relleno en un vaso batidor, comenzando por los elementos líquidos. Trituramos bien y vertemos sobre el molde. Horneamos aproximadamente una hora y comprobamos introduciendo un palillo.

Pumpkin Pie

Dejamos enfriar y asentar si es posible toda la noche y procedemos con la decoración, una parte que ha sido muy divertida.

Pumpkin Pie

Pumpkin Pie

Pumpkin Pie

Brownie


Brownie

Brownie, o lo que viene siendo lo mismo, comerse un marrón, pero en este caso ni un ápice de connotaciones negativas, todo placer con este bizcocho icónico de la gastronomía yankee.

Raro me suena que tu estés haciendo este postre, os preguntareis. Acertáis de pleno, porque si la repostería no es lo mío, menos lo son estas elaboraciones donde se lleva uno de los ingredientes al grado de temeridad, en este caso el chocolate.

El aire otoñal me ha dado un tortazo en forma de nuez, un regalo de tantas nueces que hasta el mismísimo Chaikovski tendría para hacer una trilogía de su famoso Cascanueces. Demasiado ballet para alguien que con la repostería se parece más a un pato mareado que al del Lago de los Cisnes.

brownie

Como quiera que dos o tres nueces al día son buenísimas para una dieta saludable, se me ocurrió concentrar los beneficios de un mes en un bizcocho para dar salida a una buena cantidad, aprovechando las condiciones optimas del producto tras su reciente recolección.

Otra de las motivaciones fue estrenar el molde de silicona que me habían regalado en el pasado concurso de empanadas. Si bien funcionó a la mil maravillas, el tamaño resultó excesivo y no conseguí el resultado esperado. Para estos ingredientes el tamaño perfecto sería el de un molde cuadrado de 20×20 o uno redondo de 22cm.

El mundo brownie da para hacer una tesis doctoral, en mi caso opté por la del Presidente del Gobierno y me hice un Sánchez, reconozco haber plagiado la receta que proponen desde El Comidista en un artículo que merece mucho la pena.

brownie

Cakey, fudgy y chewy son las denominaciones o acabados típicos del brownie, cada cual elegirá el más adecuado en función de sus gustos, si lo prefiere mas abizcochado, pegajoso o chicloso.

Aquí entra en juego el desbordante mundo de la repostería y sus medidas, una ciencia exacta que a los que somos de letras, nos trae por la calle de la amargura. Aumentar o disminuir los gramos de harina, la cantidad y porcentaje de pureza del chocolate dará uno u otro resultado.

El americano es un ser excesivo por naturaleza, no hace falta viajar a los Estados Unidos para apreciarlo, en cualquier película o serie nos daremos cuenta que esas raciones acabarían con la hambruna del mundo. Yo he tenido la suerte de vivir allí y os garantizo que no son atrezzo, pero lo que es peor, se lo comen como el que toma un gazpacho.

brownie

Viéndoles beber esas tazas de café, una tras otra, los podríamos imaginar en primera fila del Tomorrowland pegando brincos pero en realidad son bastante sosegados. El truco es que aquello de café tiene tanto como Trump de esposo fiel, es un aguachirri que ni te da ganas de ir al baño.

Brownie, cinnamon rolls, pecan, pumpkin pies, cheese y carrot cakes, red velvets, doughnuts, son su gran aportación a la repostería y he de deciros que los jodidos lo hacen muy bien. No hay otra manera de explicarse que cuando llega un nuevo vecino siempre le obsequian con una tarta, si yo tras once años en mi edificio tengo algunos que aún no me han dado los buenos días.

brownie

El resultado final ha sido muy sabroso pero altamente mejorable en textura, insisto, el tema del molde no es cuestión baladí, porque al darle más altura, la cocción del medio quedará menos hecha y conseguiréis el deseado aspecto fudgy.

Ingredientes: 

Brownie

170grs de chocolate negro 52% de cacao, 120grs de mantequilla sin sal, 3 huevos medianos, 160grs de azúcar blanquilla, 120grs de harina, 2cdas de cacao puro en polvo, 1 pizca de sal y un puñado de nueces peladas.

Primeramente fundiremos el chocolate cortado en trocitos y la mantequilla al baño maría. Mientras precalentamos el horno a 175º en función calor arriba y abajo, aprovechamos pelar las nueces y mezclar la harina, sal y cacao en polvo para posteriormente tamizarlos.

Brownie

En un bowl grande ponemos el azúcar y los tres huevos, batimos durante un par de minutos hasta que nos quede una mezcla cremosa con burbujitas. El chololate fundido lo habremos dejado enfriar un poco y lo mezclamos con los huevos y azúcar.

Brownie

A continuación añadimos la mezcla de harina, cacao y sal poco a poco, cuando esté totalmente integrada le añadimos las nueces y vertemos en un molde engrasado. Pasamos al horno y en media hora tras comprobar con un palillo que no hay restos pegados, sacamos y dejamos enfriar antes de desamoldar.

Brownie

Para la decoración utilicé una pizarra en la que espolvoreé un poco de azúcar glass y cacao en polvo, acompañé con un poco de chocolate fundido y nata.

En una segunda presentación le puse el chocolate caliente por encima.

 

Las Galletas de la Familia


Galletas de la Familia

La receta que hoy os presento puede que la llaméis de otra manera, pero a mi sólo se me ha ocurrido darle el nombre de mi familia. Son unas galletas rellenas de crema pastelera de las que tengo recuerdo de comerlas por primera vez en el pueblo de mi padre, Cazorla (Jaén).

Tanto a mi hermana como a mi, nos gustaron tanto que insistimos a nuestra madre para que las hiciera. Ella le fue dando sus toques personales y exceptuando el tipo de licor con que las emborrachemos, la receta sigue siendo la misma.

Galletas de la Familia

No se trata de la quinta esencia de la repostería, sus ingredientes son bastante sencillos pero al juntarlos todos se convierten en un capricho y un vicio del que querréis abusar.

Trato de huir de la repostería por las razones obvias de sus excesos calóricos, pero cuando se que voy a tener alguna reunión en la que estén varias personas para repartir, me animo.

Galletas de la Familia

Esta versión de hoy me ha quedado muy alegre, no tenía un vino dulce tipo mistela y lo he sustituido por Cointreau. Admite cualquier espirituoso.

Ingredientes:

2 paquetes de Galleta María, 1L de leche entera, 100grs de azúcar blanquilla, 10grs de azúcar vainillado, 40grs de Maizena, 1 rama de canela, 6 yemas de huevo, Cointreau, azúcar y canela para rebozar, 2 huevos para el rebozo y AOVE desahumado.

El primer paso será hacer una crema pastelera, para ello infusionaremos el litro de leche con la rama de canela llevándolo a hervor en un cazo. Colamos y dejamos que se enfríe hasta tener una temperatura tibia.

Galletas de la Familia

Mezclamos los 100grs de azúcar con el azúcar vainillado. Separamos las yemas de las claras y las ponemos en un bowl grande, batimos, añadimos los azúcares, batimos e incorporamos una mezcla de un poco de leche que hayamos reservado para diluir la Maizena, batimos e incorporamos en hilo la leche infusionada a temperatura ambiente para que no cuaje el huevo.

Esta mezcla la pasamos a una cacerola y a fuego fuerte sin parar de remover esperamos a que espese. Volcamos en un recipiente plano para que se enfríe, podemos pasarlo a la nevera o acelerar el proceso combinando con el congelador.

Galletas de la Familia

Mezclamos el azúcar con la canela, batimos un par de huevos, calentamos el licor en el microondas para que absorban mejor las galletas, ponemos a calentar el aceite que previamente habremos desahumado con una cáscara de limón.

Tomamos dos galletas, empapamos ligeramente con el licor para que no se reblandezcan demasiado y se rompan, le ponemos un poco de crema pastelera, cerramos, pasamos por huevo y freímos de una en una. La escurrimos y pasamos por la mezcla de azúcar y canela y la dejamos reposar en papel para absorber los restos de aceite.

Galletas de la Familia

Galletas de la Familia

Galletas de la Familia