Ronda 14


Ronda 14 – C/ Alfonso VII, nº 20 (Calleja de Los Cuernos)  – Avilés   Tlf: 985 56 94 09

Han pasado unos cuantos años desde que Ronda 14 pasara a formar parte de nuestras vidas, en especial por la mía, más abajo podéis leer el artículo inicial que tantos recuerdos me trae y que de alguna forma también tocó la fibra sensible de sus propietarios y trabajadores.

Visitar Avilés siempre me resulta placentero, pero si además saco un hueco previo a la comida para tomar el vermú en el Spass con mi mejor amigo, Agustín, el día se plantea redondo.

El proyecto Ronda 14 ha alcanzado la madurez, se han hecho más fuerte y grandes, se lanzaron a la conquista del mercado madrileño y tengo constancia de su gran triunfo. Lejos de abandonar sus orígenes, el pasado verano han dado un pequeño pero gratificante lavado de cara al local de Avilés y en un futuro cercano se espera un nuevo proyecto que dará mucho que hablar.

Llevaba tiempo queriendo volver y las dos últimas veces, coincidiendo con fin de semana y sin reserva previa, nos hizo deshacer el camino recorrido. Por fin, pero un jueves, lo he conseguido y no creáis que resulta fácil, el comedor estaba lleno, una gran señal de la confianza y satisfacción que el público sigue mostrando hacia el trabajo de Mario y Conchi.

El don de la ubicuidad se quedó estancado con el proyecto de la oveja Dolly, más quisiéramos muchos tener un clon, pero por ahora la propiedad está más centrada en Madrid. No importa, las directrices, el diseño de la carta, la ejecución y el perfecto servicio está garantizado con personas como Santiago, cuya implicación es pura extensión de sus dueños.

El trabajo en la reforma que más se nota, obviando los cestos colgantes de su terraza, es la nueva luminosidad que ahora tiene, un trabajo intensivo de pintura que pasa por los panelados de madera en paredes, las sillas y bancos, que ahora combinan unos tonos ocres/arena acordes con unos tableros de mesa nuevos.  Nos acercamos a las navidades y en cada mesa lucían algunos detalles de esta época que desprendían olor a jengibre.

En esta ocasión dejamos que Santiago tomará las riendas por completo, sabemos que todos y cada uno de los bocados nos van a conquistar, sus clásicos y sus novedades.

Para beber, me dejé sorprender por una de las cervezas típicas del Perú, la Cusqueña en sus versiones lager golden y dark. Me impactó sobre manera el sabor de la negra con claros sabores a malta tostada y toffee, dulce e intensa, con poca carbonatación y moderado amargor.

Comenzamos con el clásico de la cocina peruana, el famoso ceviche nikkei. Fundamental el uso de la corvina, y los aliños de lima, cilantro, aji, jengibre, y cebolla roja que conformarán en su marinado la energizante leche de tigre, lo decoran con alga wakame. Para contrastar sus sabores ácidos y un leve picante, se acompaña de un puré de boniato/batata o como lo denominan en Perú, camote, que se elabora con una reducción de naranja, vainilla y canela.

Otro plato que no debe faltar es su tartar de salmón, la yema de huevo crudo que mezclaremos nosotros ligará todos los ingredientes para obtener esa untuosidad que acompañada de los crujientes de plátano macho, lo convierten en un plato divertido y fácil de compartir.

Seguimos con el niguiri de hamburguesa de wagyu, rocoto y azúl. Diferentes variedades de chiles, ajís, o pimientos picantes (para entendernos), realzan el sabor de esta exquisita carne.

El roll de mar y montaña tampoco podía faltar, esta combinación donde el langostino va envuelto en su interior con el alga nori, corona el arroz con un fino trozo de carne roja.

El gunkan de huevo trufado nunca lo había probado y me encantó su explosión en boca, mezclado con la potencia de la pasta de trufa blanca.

Uno de los platos nuevos fue el roll de calamar picante, crujiente, con un punto picante que se realza comparado con otro platos pero que mezclado con el arroz y la crema de tinta es aceptable para cualquier paladar.

Otro plato sin el que no se podría entender la gastronomía peruana, son las causas. Ante tanta tradición nos insisten que esta, su versión particular, la hacen con todo el respeto pero claramente interpretando su visión mestiza.

Esta pasta de patata y ají amarillo, va rebozada en panko y se acompaña de un tartar de salmón con cilantro y el crujiente de una cabeza de langostino.

Finalizamos la parte salada con otro de los platos de reciente incorporación, que aporta luces hacia una tendencia de sabores más puros de la cocina tradicional peruana. El formato empleado son las mismas gyozas de harina de maíz que habíamos podido probar en su versión criolla de ternera y manitas de cerdo.

Si bien el anticucho se sirve en formato brocheta, el ingrediente principal sigue estando braseado y aporta ese sabor ahumado que genera adicción. Es un plato hecho con mucho corazón, el del sentimiento y el de res de ternera aunque en su origen se hacía de llama (si, esa especie de caballo-oveja que tira escupitajos).

Se condimenta con aji limo en la base, ají pana, picada peruana y lo que identifiqué como un chimichurri. Se trata de un plato de casquería que puede producir rechazo en cierto público, pero os ruego le deis una oportunidad, está soberbio y os hará palpitar.

Para cerrar, un par de postres, viejos conocidos de la casa que nunca me cansaré de repetir y viniendo de alguien que no suele afrontar la parte dulce, es todo un halago.

Como postre refrescante el maravilloso trampantojo de coco y menta. Un falso coco cubierto con pasta kataifi chocolateada desborda una mouselina de maracuyá sobre la que yace un granizado de menta.

La deconstrucción caliente de este bizcocho roto de avellanas con helado de coco, galleta crujiente y toffee tiene mucho sabor y texturas.

Una vez más, Ronda 14 me deja con las ganas de repetir. Por sitios como este, la apetencia a la hora de realizar un viaje por mi inexplorada Sudamérica, tiene marcado el Perú como destino prioritario.  Última visita 23/11/2017

 

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No soy persona que se deje influenciar por horóscopos, alineaciones astrales, colores tabú o números de la suerte pero aunque igual no os interese quiero relataros una serie de coincidencias  que puede me hayan llevado una vez más al Ronda 14.

El martes 13 de mayo mi madre cumplió años y no lo pudimos celebrar juntos por hallarse en el extranjero, se me ocurrió sumar su edad 6+7=13, si fuese Ángel Nieto me estaría tirando de los pelos pero en mi caso es un número que me agrada por ser la fecha en que nació una de las personas que me dio la vida.

Pospuesta la celebración al día de su llegada y por cercanía con el aeropuerto pensé que Avilés, la Villa del Adelantado, era un lugar estupendo para reservar mesa.  Es una ciudad a la que tengo especial cariño y que he visto evolucionar mucho con los años, allí vive mi mejor amigo y mi ahijada, además de ser el destino donde mi abuelo paterno emigró desde su Cazorla natal para enrolarse en la construcción de las campanas de Ensidesa y donde perdería su vida antes de que yo le llegase a conocer.

Avilés tiene sitios estupendos donde comer pero hoy era 14-05-14 y sin ser consciente de esta fecha, Ronda 14 fue reservado el día previo para celebrar tan magno acontecimiento. Mi decisión se basó en experiencias anteriores en las que había quedado muy satisfecho por su buen hacer con los fogones, esa fusión peruana-japonesa y un trato exquisito de un personal muy profesional y conocedor de su oficio.

Los que seguís mi blog sabéis que me tira mucho todo lo oriental y es que de casta le viene al galgo pues casi sin poder sostener los cubiertos mis padres ya frecuentaban locales de comida asiática donde platos como la sopa de aleta de tiburón, de nido de golondrina o cualquiera de las versiones de pato hacían mis delicias de infante curioso y glotón, algo que por cierto no ha cambiado en estos casi 44 años.

Si la sorpresa para la cumpleañera fue notoria ya que no esperaba una celebración, más lo fue toda la comida que pudimos degustar, un derroche de mestizaje con unas magnificas presentaciones que de mano ya entran por la vista. También podéis encontrar en su carta platos mucho más tradicionales de nuestra gastronomía pero aunque me imagino que estarán al mismo nivel de buena ejecución, Ronda 14 es un sitio donde arriesgar probando cosas nuevas, ampliar horizontes y en resumen, disfrutar de la buena gastronomía venga del país que venga.

Puede que me haya excedido con los preliminares pero así cogéis con más ganas la comida y el teléfono para intentar reservar este fin de semana pues estoy seguro que no os dejará indiferentes.

Comenzamos con un refrescante tartar de salmón compuesto por salmón, yema de huevo, aguacate y tomate acompañado con unos crujientes de plátano macho.

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Turno del ceviche de corvina nikkei con puré de boniato. La corvina esta marinada con lima, jengibre, cilantro, aji limo y por supuesto su cebolla roja, se sirve acompañado de una cucharita con puré y crujiente de boniato para contrarrestar la acidez de la lima con el dulce del boniato.

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Pasamos ahora a la Ronda de sushi con los gunkan de oricios y los de tartar de vieiras al aji amarillo.

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Seguidamente unos roll, tienen el arroz por fuera y el alga por dentro, en este caso tomamos dos variantes, los de Mar y Montaña que tienen por la parte exterior la carne roja y por dentro el langostino y con un crujiente de patata.

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Roll de quinoa de pescados azules con crema de aji amarillo y crujiente de plátano.

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Continuamos con unas gyozas o empanadillas japonesas rellenas de langostinos y verduritas echas al vapor y después marcadas en la sartén que son acompañadas de unas algas wakame con sésamo y una salsa sweet chili.

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Las bolitas de causas limeñas de pollo fueron nuestra penúltima elección, hechas de patata, rellenas de pollo y con aguacate van rebozadas en panko y presentadas con una emulsión de pimientos del piquillo.

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Rematamos con un tataki de atún rojo con salsa chifa, rebozado en sésamo sobre una base de judía verde y por encima cebolleta entre las piezas de atún una col china llamada pac choi rehogado con una salsa oriental especiada.

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Irremediablemente tuvimos que pedir postre, necesitaba un soporte para colocar las velas, vaya tragedia no?. Las otras veces que estuve nunca había pedido postre pero tras lo de hoy no habrá más ocasiones en las que prescinda de él.

No siendo persona de dulces y “obligado” por las circunstancias pedimos para compartir la Pasión de Coco y Menta que es una mousse de coco y coco natural rallado envuelto en pasta kataifi espolvoreado con chocolate y con una base de maracuyá y granizado de menta. Menuda pasada, la presentación nos dejó boquiabiertos y ojipláticos, la simulación del coco parecía de verdad y la combinación de sabores y texturas fascinante.

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La otra elección fue el bizcocho roto de avellanas con helado de coco, toffee y crujiente de galleta.  El relleno de avellanas va templado para contrastar con el helado. Otra buena elección, sin duda alguna.

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Con los preceptivos cafés dimos por concluido el cumpleaños, los espirituosos digestivos siendo miércoles y teniendo que conducir y trabajar mejor reservarlos para mejor ocasión.

Sinceramente creo que más redondo no pudo salir y mi madre que no es mujer de halagos gratuitos los profirió al personal de la manera que solo ella sabe hacerlo, con efusividad, sin duda quedó encantada y tomó buena nota de donde comer bien en Avilés.

Los 67 darán paso a los siguientes y los que te Rondaré morena!!!

—————————————–Editado 12/03/16——————————————————-

Llevaba cierto tiempo sin volver a degustar los placeres de la cocina Nikkei y en este tiempo Mario Cespedes y Conchi Álvarez se han lanzado en la aventura de abrir local en Madrid.

Ubicados en la calle Genera Oorá, 25 se que en poco tiempo se ganarán la confianza del exigente público madrileño, tan sólo deben hacer lo que han hecho en Avilés, repetir el modelo de calidad, originalidad y entusiasmo.

Me acerqué a El Café de Pandora con mi madre a degustar una de las tapas finalistas del Campeonato de Asturias, y aunque la idea no era quedarnos a comer, quise regresar con ella al Ronda 14 para rememorar los buenos momentos y recordar a mi padre, seguro que el grito lo ha puesto desde el cielo al vernos comer tan poco, de buen maestro aprendí los excesos del comer.

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Probamos nuevos platos como el delicioso tiradito de corvina con crema de ají amarillo.

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Las gyozas criollas de ternera y manitas de cerdo, elaboradas con harina de maíz, rellenas de estos ingredientes y coronadas con los mismos en versión crujiente.

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Si hay que repetir un plato, el roll mar y montaña no puede faltar.

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Aunque son momentos tristes en nuestras vidas, la buena comida siempre nos da felicidad y en Ronda 14, saben perfectamente como animar al comensal con sus suculentos bocados.

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