Archivo de la categoría: RESTAURANTES

Compendio destacado de restaurantes, chigres, bares, cafeterias..etc que merecen la pena ser visitados

The Insólito


The Insolito

The Insólito –  Rua de Sao Pedro de Alcantara, 83  –  Lisboa   Tlf:  +351 21 130 3306

Este viaje por Lisboa llega a su cuarto episodio donde recalaremos otra vez en el Barrio Alto para cenar, junto al Mirador de San Pedro de Alcantara, una reserva presencial que había hecho el día anterior en The Insólito.

Tras la visita al barrio de Alfama os había dejado deliberadamente estancados junto a la Casa dos Bicos para tomar el vermut y anticiparme con el artículo de SOI-Asian Street Food. Aún quedaba algunas cosas por ver antes de comer, pero no quería aburriros con tanta visita, que al final esto es un blog de comida y no de viajes.

Ya os había comentado que la Rua Augusta es una de las calles comerciales con más ambiente, su desembocadura en el gran arco nos abre la puerta al río Tajo con su imponente Plaza del Comercio (una pena que parte estuviese en obras).

Plaza del Comercio

Seguimos caminando por la Rua do Arsenal y nos encontramos con el Ayuntamiento a mano derecha y el Palacio de Justicia a la izquierda.

Ayuntamiento de Lisboa

Ayuntamiento de Lisboa

Antes de llegar a SOI dejamos el Mercado da Ribera que al ver que por las horas recogían mercancía, no entramos, gran error puesto que según me ha comentado mi amigo Ramón, aquí podéis encontrar unos cuantos restaurantes con buena calidad.

Saliendo del restaurante en Rua Moeda, nos estrellamos con la Rua Sao Paulo y por casualidad descubrimos el Ascensor da Bica. Viendo que la gente se agrupaba haciendo cola, curioseamos y tras una pequeña puerta nos encontramos con este funicular que esta considerado Monumento Nacional desde 2002.

Ascensor da Bica

Ascensor da Bica

Aunque se trata del más moderno de los funiculares debemos remontarnos a su construcción en 1892. Inicialmente funcionaba como tren cremallera con contrapesos de agua, luego con vapor y en 1927 se electrificó para unir esta Rua Sao Paulo con la cima de Largo do Calhariz, 200 metros con un desnivel endiablado que está considerado como el más pintoresco de la ciudad.

Ascensor da Bica

Ya que estamos con los ascensores y elevadores, no puede faltar el céntrico Elevador de Santa Justa, que une los barrios de Baixa Pombalina y Chiado. Construido en 1902, su estructura metálica se eleva 45 metros que desembocan en la Plaza do Carmo, junto al Museo Arqueológico.

Elevador de Santa Justa

Si queréis ahorraros  los más de 5€ de ida y vuelta y sobre todo las largas colas, os enseñaré un pequeño truco y atajo para disfrutar de las mismas vistas y moverte por su pasarela. Lo único que os perderéis es subir hacinados en un trayecto muy corto.

Elevador de Santa Justa

Caminando por la Rua do Carmo, entre los números 27 y 31 encontrareis unas escaleras que si las seguís, acabarán dando al restaurante Bellalisa Elevador, del mismo grupo Fullfest al que pertenece la visitada Adega de Sao Roque.

Sin más dilación paso a contar cosas del Insólito que si no llega a ser por su cartel o porque os lo haya recomendado alguien, nunca pensaríais en acceder a este lugar insólito. Debemos acceder por el portal de una casa antigua y allí está una chica que gestiona las reservas y nos acompaña al ascensor previa comunicación por walkie con la parte de arriba.

The Insolito

El ritual de la subida en si, ya merece la pena, nos adentramos en un ascensor muy antiguo, según nos cuentan uno de los primeros privados en la ciudad. Paredes empapeladas, un espacio minúsculo con unas puertas de madera con ojos de buey ovalados con espejo, nos trasladan a otra época.

Curioseamos al salir y todo resulta muy ecléctico, la decoración extraña de los aseos, las lamparas, cachivaches que parecen salidos de un museo antiguo dan paso a dos grandes escenarios , el interior con capacidad de 30 personas que incluye 6 en barra y en la terraza exterior un poco más, 32.

Mariposas, pajaritas de papel colgadas, una jirafa, un ciervo, sillas de flores, suelos que mezclan cerámica colorida con madera, alguna alfombra persa, lamparas de lágrima, no sabes a donde mirar, todo resulta muy insólito.

The Insolito

El espacio exterior aunque decorativamente no llama la atención conjuga un comedor con una zona de copas, está claro que no hay mejor decoración que las vistas elevadas sobre la ciudad con el Castelo de Sao Jorge al fondo.

Para beber nos ofrecen la cerveza Sagres, que junto a la Superbock son emblemas nacionales, algo así como nuestra Mahou y San Miguel.

cerveza Sagres

La carta y la descripción de los platos ya nos avanzan una cocina algo más moderna de la que habíamos degustado anteriormente.

Comenzamos por una buena tabla de quesos y embutidos del país con focaccia (escasa). Tres y tres fueron los distintos ejemplares y la verdad que no defraudó ninguno. Los quesos, más parecidos a los españoles podrían ser unas versiones de manchego, cabra fresco y torta del Casar; en cuanto a los embutidos, chorizo y morcillas muy distintas pero muy sabrosas.

Tabla de quesos y embutidos

Tabla de quesos y embutidos

Tabla de quesos y embutidos

El siguiente plato para compartir fue un ceviche que sin ser malo le faltaba algo más de punch en la leche de tigre y sobretodo, sustituir el maíz cancha por esta palomitas no está acertado, eran excesivas y no estaban recién hechas con lo que pierden toda su gracia.

ceviche

ceviche

ceviche

El pescado elegido fue raya y se servía con berberechos y abundancia vegetal que le daba bastante colorido. Pimientos, cebolla roja, tomate cherry, espárragos trigueros, rabanitos y unas sorprendentes alcaparras fritas. No puedo decir mucho, un buen filete y mucho verde, un plato muy sano y rico.

Raya

Raya

Raya

Mi elección fue una carne, lejos de un entrecot busqué algo más elaborado como el rabo de buey estofado. Deshuesado a la perfección, encorsetado en un aro para dar la forma de terrina quizás se pasaron un poco en la cocción final de horno, el exterior quedó algo seco y el interior perfecto y meloso.

Rabo de buey

Rabo de buey

Rabo de buey

Esta buena ración se acompañaba además por otro generoso puré de patatas con habas de mayo y una salsa bearnesa que fue lo que más me chirrió, hubiese prescindido de ella y habría salseado más con la salsa del guiso más reducida.

En general la experiencia fue buena, el lugar es muy agradable y sorprende en todos los sentidos.

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SOI – Asian Street Food


SOI Asian Street Food

SOI – Asian Street Food – R. Moeda, 1C   –  Lisboa   Tlf: +351 912 895 391

Comienza un día completo amaneciendo en Lisboa, el sueño ha sido reparador y uno tiene ganas de echarse a la calle para volver a visitar esos lugares imprescindibles que hacen a esta ciudad tener ese encanto especial.

Tal y como suelo plantear mis viajes, cuando voy a conocer, la hora de la comida no tiene excesivo protagonismo, por ello un buen desayuno energizante ha de ser suficiente para horas de caminata hasta buscar un lugar donde comer algo sencillo nos aguante hasta la cena.

Por cercanía con el hotel, nos dirigimos a la Rua Augusta donde en Casa Brasileira tomamos un exquisito croissant y probé un pingo de tocha, un pastel de yemas de huevo y toneladas de azúcar, acompañando al buen café portugués.

 

La mañana discurriría por el Barrio de Alfama, donde podréis encontrar muchos locales de fado. La primera parada por esas empinadas cuestas nos lleva al Castelo de Sao Jorge, parece que no fuimos los únicos y aquello era un hormiguero con largas colas.

  

  

Como ya lo conocía, ni me planteé perder el tiempo pues lo mejor son las vistas y ya os digo que hay muchos lugares de la ciudad con vistas parecidas e incluso mejores. Se nota que estamos en agosto y nada tiene que ver el gentío con el que recordaba de un mes de noviembre.

Callejeando un poco os encontrareis una iglesia a la que podéis subir a la torre, hacer el macarra tocando las campanas, ver parte del castillo por dentro y tener unas inmejorables vistas.

  

Ya sabéis que odio las paredes pintarrajeadas sin sentido ni arte. En este barrio os encontrareis las dos versiones y en este solar vacío me encontré este buen ejemplo artístico.

La siguiente parada fue en el mirador, iglesia y convento de Graça. Unas vistas muy bonitas desde las que contemplamos el Castelo de Sao Jorge con cierta proximidad y a lo lejos divisamos el Mirador de Sao Pedro de Alcantara del que ya os hable en el artículo de Adega do Sao Roque.

  

En el interior de la iglesia hay unos bonitos y característicos mosaicos de azulejo en blanco y azul, tan típicos en Portugal. Además podemos visitar el claustro.

Seguimos bajando en busca de la iglesia de Sao Vicente de Fora, donde podemos aprovechar para tomar una típica instantánea cuando se cruza el tranvía.

  

El cansancio y calor abundan, culminamos el descenso llegando a la atractiva Casa dos Bicos que es el lugar de la Fundación José Saramago. Aprovechamos para tomar el vermut con un par de cervezas heladas.

Termino la ruta turística que continuaré en el próximo artículo del lugar elegido para la cena, The Insolito.

Nos encontramos con este restaurante asiático cuya declaración de intenciones parecía leer nuestros pensamientos, comida asiática callejera pero sentados a la sombra, cómodamente, como señores.

SOI Asian Street Food

La decoración dista bastante de los clásicos restaurantes asiáticos, me gustó mucho, parecía que estábamos perdidos por alguna calle del lejano Tokyo. La carta es un batiburrillo de comida asiatica, sin centrarse en ningún país, algo muy atractivo para un pica en Tailandia, pica en Vietnam…

Empezamos por unas sabrosísimas alitas de pollo coreanas, crujientes y bastante picantes.

Alitas de pollo coreanas

Alitas de pollo coreanas

Nos vamos a Taiwan con unos bao de langostino en tempura con salsa satay de cacahuete.

Bao de langostino en tempura

bao de langostino en tempura

Como platos principales, un wok de arroz con verduras y un picante curry rojo con solomillo de cerdo que se acompañaba de un arroz basmati.

wok de arroz y verduras

wok de arroz y verduras

work de arroz y verduras

curry rojo

curry rojo

curry rojo

Todo estaba bien cocinado, a un buen nivel gustativo. En definitiva, lo esperado y deseado para una comida rápida y proseguir nuestra ruta.

Adega de Sao Roque


Adega de Sao Roque

Adega de Sao Roque – R. Da Misericórdia, 120 – Lisboa   Tlf: +351 21 343 2167

Este artículo está estructurado como la segunda parte del que recientemente habéis leído de la Pastelaria Benard. Es uno de los múltiples ejemplos que os podéis encontrar en vuestro primer día en la capital lisboeta, habiendo llegado a la hora de comer.

Dejaba el relato de Benard yéndonos de siesta al hotel para descansar del viaje y evitar unas horas de sol en que realmente pegaba fuerte, había que aclimatarse y sobre todo darse una reparadora ducha fría.

Teniendo en cuenta lo céntrico del hotel, en una boca calle de la Plaza Rossio, la cruzamos y llegamos a la Estación Central donde los amantes de Starbucks pueden obtener su dosis diaria, aunque yo os recomiendo tomar el café en alguna de las pastelerías de la próxima Rua Augusta.

A la izquierda de la Estación hay una calle estrecha llamada Largo do Duque Cadaval que desemboca en una plaza muy agradable ideal para tomarse un gin tonic. Veréis unas escaleras con un tránsito desmedido, es la Calçada do Carmo, el comienzo de un infierno de más de 250 peldaños que se extiende por la Calçada do Duque y que os llevará al Barrio Alto.

Elevador de la Gloria

Si amigos, esto es Lisboa, el San Francisco europeo, una ciudad con unos desniveles imponentes que os pondrá en forma, si o si. Pero tampoco os asustéis, para vagos o lesionados tienen algunos elevadores situados estratégicamente, como en este caso es el Elevador da Gloria que podéis tomarlo en la Plaza de los Restauradores en sentido ascendente.

Pero ya puestos a alcanzar la gloria, mejor subir cual sherpa manteniendo siempre un ojo en la calzada, es fácil despistarse y darse una morradinha que por muy graciosa que resulte, será dolorosa, no en vano habremos de sortear una elevación de 265mts con un porcentaje de inclinación sostenido del 17%.

Calçada do Duque

Y, ¿cual es la gloria que nos espera en el Barrio Alto?. Además de los numerosos locales para tomarnos una merecida cerveza, encontramos el jardín y mirador de Sao Pedro de Alcântara, con unas vistas increíbles sobre Baixa, Chiado y el también elevado barrio de Alfama, con su emblemático Castelo de Sao Jorge.

Mirador de San Pedro de Alcantara

Castillo de San Jorge

Habiendo recuperado el aliento se acercaba la hora de cenar, os recuerdo que en Portugal están muy influenciados por los británicos y no es que cuenten con una hora menos, además suelen hacer sus comidas a horas más tempranas de las que tenemos costumbre en el resto de la península.

Como toda gran ciudad, si estais empeñados en comer en algún sitio en concreto que os hayan recomendado o que os haya gustado al pasar, se hacen necesarias las reservas y así nos dieron la vuelta en uno que mi amiga Marta nos había indicado. Dejando el trabajo hecho para el día siguiente tocaba seguir buscando y ahí dimos con la Adega de Sao Roque.

Básicamente llegamos a él porque estaba en la zona y porque tenía una última mesa en la pequeña terraza. Tras un verano lluvioso y frío en Asturias, el primer día de vacaciones poder cenar en una terraza para nosotros ya era todo un lujo, la comida estaba en segundo plano.

Adega de Sao Roque

En el interior había bastante clientela, es luminoso y nos recuerda a una bodega, como su nombre en portugués indica, incluso tenía jamón al corte y una cetarea decente.

Pues resulta que esta bodega pertenece a un grupo empresarial llamado Fullest, que en 2009 comenzó su andadura llamándose Grupo Bellalisa, en el que englobaban tres restaurantes de corte italiano.

Tal ha sido su crecimiento, que a día de hoy ya tienen 16 restaurantes variados y han derivado su negocio al alojamiento, con nueve apartamentos de alquiler y organización de tours y eventos.

Al sentarnos y pedir dos jarras frías de cerveza me monté en el Delorean retrocediendo a 1982 en una vacaciones por el Algarve. En Portugal es muy típico que te den el sablazo con unos aperitivos que piensas son cortesía de la casa, así mantequilla, aceitunas o incluso un mini queso los degustareis con ganas y se os atragantarán cuando pidáis la cuenta. Sabedor de esta práctica, con las mismas le hice marcharse al camarero con esos aperitivos envenenados.

Desilusionado con el cocktail de gambas de por la mañana, soy como don erre que erre, nos animamos con unas al ajillo. Estas volvían a tener buen tamaño y el ajo y guindilla estaban muy marcados, pero cuando haces este plato con gamba cocida previamente, lo bajas de calidad muchísimo, por no hablar del exceso de aceite.

Gambas al ajillo

Con un par de horas que recorráis la ciudad, os daréis cuenta de la devoción que tienen por las sardinas, sus conservas son muy llamativas y las tiendas de souvenirs están plagadas de versiones cerámicas, en tela, de goma…etc.

Incluso hay una tienda llamada O Mundo Fantastico do Sardinha Portuguesa, donde venden llamativas latas con cada año en el que reflejan una efeméride y el nacimiento de famoso. Pues resulta que en 1970, mi año, se inventó el diskette para ordenador y nacieron Mariah Carey y Claudia Schiffer.

Bueno, que me desvío de la comida. Probar unas sardinas a la plancha era casi algo obligatorio y aquí tenéis una ración algo escasa, incluso algo chamuscadas, pero que estaban jugosas. Nada que envidiar a las que podamos comer en la Fiesta de la Sardina de Candás.

sardinas

sardinas

Dispuesto a darme un atracón de bacalao durante estos cuatro días, la versión elegida fue un bacalhau com broa. Se trata de un bacalao al horno que se cubre con una masa elaborada con migas de pan de maíz, aceite, ajo, cebolla y vino blanco.

Bacalao con broa

Bacalao con broa

Bacalao con broa

Supongo que irá por zonas, no me queda claro si la receta original se hace con un lomo o desmenuzando en lascas. Muchas recetas si que incluyen la aceituna y como acompañamiento verde, unos grelos o espinacas. Sea como fuere, me resultó algo aceitoso y el bacalao un tanto correoso.

Terminamos un día un tanto aciago en lo que al tema gastro se refiere, no puedo decir lo mismo del trato recibido que siempre fue muy amable y profesional. Menos mal que ahora sólo quedaba caminar cuesta abajo por la Rua da Misericórdia, la que tuvimos para esperar a días venideros para hacer un juicio más positivo en aquello del comer.

Benard


Benard

Benard – Rua Garret, 104  – Lisboa   Tlf: +351 21 347 3133

Hacía 15 años que no visitaba Lisboa, una ciudad que en su día ya me había causado muy buena impresión, pues a pesar de ser la capital de Portugal, nunca he tenido esa sensación de ciudad abrumadora como puede ser Madrid, le encuentro más semejanzas con Barcelona.

Portugal ha cambiado enormemente en todos estos años y Lisboa con ella, pero sigue manteniendo una esencia muy familiar, quizás son sus gentes o la configuración urbanística, pero en escaso tiempo te acabas sintiendo un lisboeta más.

Portugal parece estar de moda, no os hacéis a la idea de cuanta gente que conozco ha elegido el país vecino para una visita. Hasta el proletariado formado por la pareja Cruz-Bardem ha elegido el Algarve para sus vacaciones, eso si, en el hotel Vila Vita Parc con una exclusiva villa de 8.000 eurazos la noche.

En mi caso elegíamos el céntrico pero más modesto My Story Hotel Tejo del que quedamos encantados por ubicación en la Rua dos Condes de Monsanto, 2, amabilidad y excelentes habitaciones. Antes se llamaba Lisboa Tejo y creo han hecho una buena reforma, la cama excepcionalmente cómoda y un baño con ducha de lluvia muy funcional.

Habiendo llegado antes de que la habitación estuviese disponible aprovechamos para tener una pequeña toma de contacto con la ciudad y hacer una comida sencilla y temprana.

En menos de 10 minutos estábamos en la concurrida rua Garret, en pleno barrio de Chiado. Aquí se encuentra el famoso café A Brasileira, donde el poeta Lisboeta Fernando Pessoa pasaba mucho tiempo, y desde 1988 ahí sigue en forma de estatua de bronce, una foto obligada.

A Brasileira    A Brasileira

Fernando Pessoa    Fernando Pessoa

Unos metros más abajo podéis visitar la Librería Bertrand, la más antigua del mundo, fundada en 1732.

Librería Bertrand   Librería Bertrand

Bajo un sol de justicia conseguimos una mesa en la terraza de Benard, una pastelería con mucha historia, tanta como los años que llevaba sin visitar Lisboa multiplicados por diez. 150 años dan para muchas curiosidades, tales como la cena que se le organizó a la reina Isabel II en este local allá por 1940.

Fundada en 1868 en la calle Loreto por Élie Benard adoptaba el nombre de pâttiserie, algo que se cambió en 1926 por pastelaria ya que se creó un impuesto para erradicar los nombres franceses e ingleses de las fachadas.

La ubicación en rua Garret vino con su traslado en 1902, tres años antes de que existiera A Brasileira. El machismo reinante en los años 20 desaconsejaba la presencia de mujeres sin la compañía de su esposo pero la excelencia del local frecuentado por la clase alta lisboeta lo convirtieron en excepción.

Parece ser que son muy famosos sus croissant rellenos pero no eran horas, yo buscaba desesperadamente una Super Bock Stout, una cerveza negra que me encanta y que entra con mucha suavidad.

Super Bock

Todas estas historias que os cuento no las conocía cuando recalamos en su terraza y cuando entré en el interior para mi habitual sesión fotográfica quedé sorprendido por la amplitud del local y esa decoración con sabor retro que hasta incluía un piano con dos candelabros encastrados.

Benard

Obviamente su fama proviene de la pastelería así que como restaurante no me causó una buena impresión, puede que la comanda no fuese la acertada, quien sabe.

Comenzamos con una ensalada mixta digna de un niño de los campamentos Masterchef, no podía ser más gris aunque fuese tan colorida.

ensalada mixta

Buscábamos algo que nos refrescase y quizás por ello elegí un plato tan viejuno como el cocktail de gambas. No podía ser más triste por mucho que las gambas se colocaron con gracia, esa lechuga en la base resulta que era decoración porque cuando me dió por revolver, había más debajo de la buena salsa rosa y ya me había comido la mitad, como si fuera un grillo. Por lo menos las gambas eran de buen tamaño aunque bastante insípidas.

cocktail de gambas

Finalizamos con el bacalhau à Lagareiro, sin duda el mejor plato de todos y tras cuatro días del que guardo mejor recuerdo de todos los bacalaos que probé. Esta elaboración parece ser que proviene de la zona del Minho, comarca más cercana a Galicia, y donde abundaban los lagareiros o gente que prensaba la aceituna, de ahí su abundancia en aceite de oliva.

Bacalao à Lagareiro

Bacalao à Lagareiro

Se elabora al horno junto con cebolla, pimientos, muchos ajos y se acompaña con unas patatas golpeadas o batatas a murro y una buena ración de grelos, estos delatan la zona tan próxima a Galicia. Estaba jugoso y se desprendían buenas lascas.

Bacalao à Lagareiro

Esto fue todo, suficiente para poder echar una buena siesta y recuperarse del viaje antes de descubrir nuevos lugares.

Mi Mamut


Mi Mamut

Mi Manut – C/ Nueve de Mayo, 2  –  Oviedo   Tlf: 984 088 919

Llega el mes de septiembre y con él damos, al menos en actitud, el cierre del ciclo vacacional y la vuelta a la rutina. Es el mes que muchos nuevos negocios se plantean para comenzar sus actividades, y justamente ayer lunes se inauguraba Mi Mamut, un concepto de cafetería adaptado a los nuevos usos y costumbres que con una imagen muy fresca, llega para dar color en la entrada lateral del Centro Comercial Salesas (antiguos Minicines).

Al igual que sucediera en la calle Uría cuando abrió Galerias Preciados en 1975, la apertura del Centro Comercial Salesas en 1982 supuso toda una revolución en la forma de entender el comercio dentro de la ciudad.  Cuatro plantas de parking subterraneo con más de 1500 plazas y tres plantas superiores con gran variedad de comercios revitalizó la zona centro.

En su interior se instaló el primer Hipermercado urbano, todo un hito, porque ya no había que desplazarse a las afueras para hacer la compra semanal o mensual, los hábitos de consumo cambiaron con la apertura del Mamut.

Ahora que ya conocéis el origen del nombre, sigo con más historia. Los comercios a pié de calle también forman parte del Centro y cual satélites fueron alojando negocios que se aprovecharían del gran flujo de gente, quien no recuerda los Minicines.

El local que nos ocupa, desde su construcción, siempre ha sido una cafetería. Primero Marcel, luego El Cafetín de Manolo y ahora Mi Mamut, una misma actividad de la que también se pueden extraer lecturas de cómo han evolucionado los gustos y necesidades de los clientes.

Mi Manut

Al igual que los bares han evolucionado con un enfoque gastro, las cafeterías están sufriendo una reconversión. El café con bollería o pincho, los platos combinados, los churros con chocolate de la merienda no es que hayan pasado a mejor vida, pero ahora exigimos un plus, ya no valen los locales grises con olor a tostada, ahora buscamos diseño, lugares acogedores donde recargar pilas antes de ir al trabajo.

Tampoco podemos pasarnos de exigentes, no dejan de ser una cafetería con cocinas minúsculas, para algo más depurado están los restaurantes. Sin embargo, ese plato combinado ha dado paso a los salad bar, el pincho puede convertirse en un bao o el escalope con patatas y huevo en un pollo al curry.

Mi Mamut transmite alegría, mucho colorido que empieza desde la fachada con unas maderas formando un collage multicolor. Ya en el interior se juega con unos solados cerámicos en diferentes formas y colores donde el verde se convierte en dominante.

La pared principal la ocupa un jardín vertical que aporta mucho frescor, se juega con los bancos corridos y un entramado de cuerdas para distinguir la zona de comedor de la de barra, separación de ambientes que transmiten amplitud.

Mi Manut

La madera también es parte importante en la decoración. La barra de bar es preciosa, de madera maciza siguiendo la misma línea de las mesas bajas y espacios altos con taburete. En general es un aspecto vintage con tres bicicletas antiguas, luminarias hechas con cajas de madera y sillas metálicas de aspecto reciclado.

Camareros uniformados con delantales de diseño, una carta de comida diferente, ese salad bar que funciona como take away (para llevar) o comer en el local, zumos diferentes y más detalles que irán incorporando, es el sello de identidad del grupo empresarial La Leyenda del Gallo.

Gente joven, inquieta, con ganas de hacer las cosas distintas ya han demostrado con La Leyenda del Gallo cómo conjugar un restaurante con uno de los bares de copas más exitosos de la ciudad. Recientemente también inauguraban en la calle Gascona un local tipo tienda de ultramarinos donde lo que ves te los puedes comer y próximamente abrirán el que fuera el emblemático Corners diseñado por Chus Quiros frente al Club de Tenis.

Cafés 100% arabica a 1€, casi nos acercamos a aquel famoso café de Zapatero de 0,80 céntimos, sin duda un reclamo para una ciudad que con la crisis ha sufrido un gran bajón de consumo.

Aún sin ser excesivamente lentos en el servicio, el día de la apertura aún no funcionaba todo el engranaje que da soltura, nos sirvieron unas croquetas de jamón mientras esperábamos. Buenas croquetas con mucho sabor a jamón.

croquetas de jamon

croquetas de jamon

Para compartir elegimos un guacamole con nachos, muy abundante en nachos y por fin una elaboración natural, no soporto que me den gato por liebre y traten de colarme uno de bote cuando siempre pregunto si es casero.

Guacamole con nachos

Guacamole con nachos

El bao de rabo de toro es el equivalente asiático de nuestros pinchos, un finger food que bien hecho, como este, está delicioso. Se acompaña con una salsa chipotle.

Bao de rabo de toro

bao de rabo de toro

Probamos una de las ensaladas conjugando a nuestro gusto la base de canónigos con cinco ingredientes y salsa de mostaza y miel. Ya sean los canonigos, pasta, arroz…los ingredientes son variados y de buena calidad que con las diferentes salsas os permitirá confeccionar la ensalada perfecta.

Ensalada

El pollo crispy, empanado con cereales y acompañado de salsa mostaza y miel resulta muy crujiente y abundante.

pollo crispy

pollo crispy

El pollo al curry con verduritas falló y así lo hice saber. Me esperaba unos tacos de pollo, no unos filetes de pechuga, que aún teniendo buen punto de cocción requieren una salsa de curry (con nata o leche de coco) y no un mero adobo de especias. Me dijeron que les había pillado el toro con la elaboración a baja temperatura, cosas del arranque.

pollo al curry

pollo al curry

Para finalizar un entrecot de txoguitxu con patatas a las finas hierbas. Buena carne y punto perfecto, difícil no acertar.

entrecot txoguitxu

entrecot txoguitxu

entrecot txoguitxu

Ahora que la calle San Bernabé vuelve a recuperar el auge de antaño, la apertura de Mi Mamut, donde ofrecen un par de vermuts caseros, viene a completar una oferta que arranca desde las 7am. Visto lo visto, que además incluye un buen lineal de terraza, seguro que pronto se convertirá en un referente.