Archivo de la categoría: RESTAURANTES

Compendio destacado de restaurantes, chigres, bares, cafeterias..etc que merecen la pena ser visitados

Ocean


Ocean

Ocean – Plaza Puerto Deportivo, 4A  –  Gijón    Tlf: 984 391 910

En mi vida de bloguero suelo dejar muy poco espacio a la improvisación, exceptuando cuando hago mis propias recetas, que ahí si que me dejo llevar por el animo, y lo que quiera que me encuentre en el camino.

Las visitas a los restaurantes suelo planificarlas porque me da mucha rabia encontrarme con locales llenos y soy de los que se me cruza el cable cuando algo no me sale como lo había planeado.

Aun así, no soy tan estricto y tengo huecos para la sorpresa o cambio de planes. Este ha sido el caso de Ocean, un lugar en el que probablemente nunca habría reparado.

Gijón

Una visita de trabajo a la vecina Gijón, donde me acompañó mi madre, quiso que esta decidiera tras su paseo tomar el vermú en pleno puerto deportivo. Hace mucho que no salgo por la noche de Gijón y esta zona la tengo catalogada como de ambiente juvenil, puede que ya no sea así.

El local tiene aspecto de sitio de moda. Una gran superficie acristalada entre los pantalanes, amplia terraza, camino de acceso enmoquetado, parecen el lugar idóneo para un lugar de copas al estilo del Mediterráneo.

Ocean

Mientras a escasos treinta kilómetros, en Oviedo, las nubes negras y ese maldito sombrero de niebla que se pone sobre el Monte Naranco anunciaban un inicio de verano catastrófico, en Gijon,  lucía un sol generoso que nos invitó a quedarnos a comer.

Una de sus cartas anunciaba un atractivo menú asiático pero era solo para la cena del viernes, aun así, viendo la temática y examinada la carta había unas cuantas opciones válidas para cumplir el objetivo de una comida sencilla.

Para compartir me llamaron la atención unas alitas de pitu con salsa “Ocean” agri-picante. Resultaron deliciosas, les faltaba el toque crujiente pero estaban muy jugosas, los huesos se despegaban perfectamente y la salsa estaba muy equilibrada. Se acompañaban de unos chips de patata vitolette y remolacha.

Alitas de Pollo

Alitas de pollo

La pasta yakisoba con verduras y langostinos fue uno de los principales. La otra opción era con pollo pero al tomar las alitas quedó postergada.

Yakisoba con verduras y langostinos

Yakisoba con verduras y langostinos

Abundancia de langostinos, buen punto de la pasta y una buena salsa me dejo muy satisfecho con esta preparación asiática.

El siguiente plato nos traslada a Hawaii y su famoso Poké. Herencia de varias culturas del Pacifico, se caracteriza por su mezcla de arroz o lechugas con proteínas y diferentes frutas y verduras.

Poké

El elegido fue el Ocean, es decir, el de la casa. Una base de arroz glutionoso como el del sushi, cebolla morada, pepino, aguacate, cilantro, alga wakame y atún rojo marinado en soja y yuzu decorado con unas huevas de trucha es un plato muy refrescante y saludable. Se acompaña de una salsa de soja y otra que identifiqué como una mezcla de mahonesa y sriracha.

Poké

Anuncios

El Yantar de Tony


El Yantar de Tony

El Yantar de Tony – C/ Rafael Alberti, 1 – Arnao (Castrillón)   Tlf: 985 532 307

A pié de carretera, como manda los cánones, un lugar por el que seguro habréis pasado muchas veces camino de las playas de Salinas o dirección Santa María del Mar, en Arnao nos encontramos con El Yantar de Tony, un chigre muy especial.

Abierto desde 1890 su actual propietario Antonio González González ya cumple una década al frente. ¿Qué hace tan especial al yantar?, pues sencillamente la clave de cualquier buen restaurante, la buena materia prima y es que Tony es mariscador además de restaurador.

La garantía de un buen producto y el buen hacer de Rosa María Pérez en los fogones, así como unos precios muy contenidos hace que el disfrute sea máximo.

Como buen chigre que se precie sus paredes son el habitual museo de objetos pintorescos, un batiburrillo que nos transporta a otros tiempos. Por supuesto la sidra  no puede faltar y volver a ver el serrín esparcido por su suelo evoca muchos recuerdos de la auténtica tradición cultural de nuestra región.

El Yantar de Tony

Unos palmos elevado sobre la carretera, las mesas de plástico publicitarias son el lugar perfecto para ver pasar la vida y los coches con la compañía de nuestra sidra Peñón. Se masca el ambiente rural y se huele el cercano mar y todo esto a escasos kilómetros de uno de los mayores arenales de la región, como es Salinas.

El pequeño bar o chigre da paso a un comedor acristalado anexo, mucho más moderno pero sin la esencia de estos lugares. Aún así se agradece porque aumenta considerablemente la capacidad del local.

En el Yantar de Tony sobre todo vamos buscando pescados y mariscos aunque también tienen buenas carnes. El servicio es muy atento y amigable por lo que uno se siente muy a gusto.

Comenzamos con unas magníficas zamburiñas, de las de verdad, nada de volandeiras. Se sirven con una salsita marinera, suave y con mucho sabor.

zamburiñas

zamburiñas

Estamos en época y no podían faltar unos buenos bocartes fritos en su punto, sin excesos de aceite.

bocartes

bocartes

Algo tan simple como unas patatas ali oli suele fracasar en la mayoría de sitios, la calidad de la patata frita suele brillar por su ausencia pero estas eran magníficas.

Patatas ali oli

Patatas ali oli

La croquetas caseras sobresalen de la media, buen crujiente, bechamel cremosa y potente sabor a jamón.

Croquetas de jamón

croquetas de jamón

Seguimos con un pulpo de pedrero preparado al estilo A Feira, muy sabroso, abundante y bien cortado.

pulpo de pedrero

Pulpo de pedrero

La longaniza de Avilés es una ración muy generosa, con sus patatas y pimientos. Me gusta más cuando está cocida en vez de frita pero esto ya son gustos particulares.

Longaniza de Aviles

Longaniza de Aviles

Llega el turno de los platos fuertes y empezamos por un estupendo cachopo, el clásico de jamón y queso, pero ejecutado a la perfección y con abundante queso y jamón, como debe ser.

Cachopo

Cachopo

Por último los pescados, muy frescos, un gran rodaballo salvaje y una palometa roja.

Palometa roja

Rodaballo

Rodaballo

El Yantar de Tony es un magnífico ejemplo del buen hacer de un restaurante Michigrín aunque si lo vuestro es el Michelín, os recomiendo El Real Balneario de Salinas.

El Peñón


El Peñón –  Atxabiribil Hiribidea, 82,  Sopela   –   Tlf: 946 760 786

Hacía casi ocho años que no pisaba la playa de Sopelana, concretamente las de Arrietara-Atxabiribil, la última vez me había coincidido con el viaje para ver el concierto de Mark Knopfler en la Plaza de Toros de Bilbao, una actuación de la que recuerdo la sorprendente calidad acústica.

Ya en su día me sorprendió esta gran playa de 826mts por sus grandes acantilados, sin duda un atractivo para los practicantes de parapente pero, además sus aguas reunen a buen número de surfistas.

Por cercanía con Bilbao, casi se la podría considerar una playa urbana y aunque el aparcamiento escasea se suele abarrotar en días memorables de sol como el que pude vivir.

A pié de playa, o mejor dicho, a pié de acantilado hay tres chiringuitos si es que se les puede llamar así, porque por tamaño exceden las expectativas de cualquier primerizo.

El mejor de todos, por vistas y tamaño, es sin lugar a dudas El Peñón. La parte de arriba esta destinada a restaurante más formal donde debemos olvidarnos de bañadores e ir descalzos, una política muy acertada. Tiene una preciosa terraza a la que sin duda le sacamos partido.

En la parte de abajo, es más informal. Podríamos decir que es la zona chill out para contemplar la puesta de sol. Unas plataformas escalonadas con música ambiental son el lugar idóneo para tomarse una cerveza o un cocktail aunque también podremos comer en cualquiera de sus mesas exteriores.

La copiosa cena del día anterior y un tardío desayuno no dejaron sitio para demasiada innovación y apetencia aunque en platos como los txipirones se podían haber estirado más.

De picoteo unos nachos con queso, un buen guacamole y una magnifica salsa chipotle.

Unas tiras de pollo con crujiente de maíz y salsas tandoori y alioli.

Ensalada Caprese con mozarella fresca, rodajas de tomate, aceitunas negras, mezcla de hojas tiernas y aliño de vinagreta de pesto.

Las hamburguesas fueron el top seller del día, se nota que había niños porque se tiraron a la de pollo de corral con queso Edamer, bacon y huevo. Todas ellas acompañadas de unas patatas fritas y una ensalada.

La mexicana son 200grs de carne Euskal Okela con queso Edamer fundido, cebolla crujiente, rodajas de tomate, aguacate aderezado con salsa chipotle.

La vegana son 200grs de una mezcla de soja y mijo, hojas tiernas, rodaja de tomate, cebolla, aguacate, boletus y salsa agridulce. Tengo que decir que me sorprendió lo buena que estaba.

La deluxe son 200grs de carne Euskal Okela junto con un escalopín de foie, crema de boletus confitados y jamón ibérico de bellota.

El tataki de atún a la plancha con crujiente de sésamo y mahonesa suave de ajo y wasabi fue el plato más flojo. El crujiente de sésamo se limitó a unas semillas esparcidas, el marcado demasiado leve, un perejil seco que no veía a cuento y un charco de aceite que no procedía.

Los txipirones de costa encebollados al aroma de Txacoli aunque estaban muy buenos no hacen honor a la abundancia con la que se come en el País Vasco, tuve que pedirme un bollo de pan para hacerme un bocadillo y prolongar lo que habría sido dos bocados.

Los postres se convirtieron directamente en copazos, una buena piña colada o un gin tonic prolongaron la sobremesa en la terraza.

Mi Candelita


Mi Candelita – Playa de Bañugues, Gozón     Tlf: 985 883 150

La primera vez que escuché acerca de Mi Candelita, los inputs que entraron directamente en mi cerebro para liberar dopamina fueron #playa, #mar y #arroces. Nada desdeñables si consideramos que quedan cuatro días para el comienzo del verano, aunque no lo parezca.

La siguiente información centraba a Fran Heras como responsable del proyecto así que la cosa no hacía más que mejorar. Los afortunados que vivan en Barcelona aún pueden disfrutar de su magnífico Llamber y de El Chigre 1769, pero la orfandad que sufrimos con su marcha del primigenio restaurante de Avilés, nos ha sido devuelta con un regreso al concejo de Gozón, como el padre que se reencuentra con su hijo dado en adopción.

Y si de hijos hablamos, esta nueva apuesta tiene por nombre el de su hija, una luchadora con una cardiopatía congénita. Un proyecto con mucho corazón que se refleja en su arroz Mi Candelita, donde un euro de cada ración va destinado a la asociación APACI.

Si bien es una zona que suelo frecuentar, la playa de Bañugues no cuenta con mis favores. Con marea baja, como podéis apreciar en las fotos, la zona de baño queda muy alejada, además de tener una zona de pedrero considerable y cantidades ingentes de visitantes.

El antiguo chiringuito tampoco me resultaba atractivo a pesar de tener unas magnificas vistas, los lugares tumultuosos no van conmigo salvo que exista una fuerza mayor que prevalezca. Con Mi Candelita he encontrado esa motivación.

Domingo, día de perros, lluvia y 13º no fueron obstáculo para encontrar un lleno total, preludio de lo que acontecerá a lo largo de este verano. La estampa que nos encontramos resultaba desangelada, el restaurante cuenta con dos amplias áreas al aire libre que tenían recogidas mesas y sillas, aunque es fácil imaginárselas abarrotadas a poco que el tiempo mejores cinco grados.

En el exterior cuenta con dos terrazas atechadas destinadas a comedor. Una “más lujosa”, la diferencia es que está cerrada con estructura de aluminio, puerta automática de cristal, mesas y sillas de madera, suelo cerámico y unas lamparas colgantes; la otra abierta con toldos cortavientos plegables, goza del mismo motivo decorativo de un arbolito y un ventilador de aspas, aunque las sillas y mesas son de aluminio con plástico trenzado, el suelo es un pavimento continuo de cemento impreso e intuyo que con la salvedad de poder fumar, respecto a la otra.

El interior está presidido por una larga barra frente a seis mesas para cuatro comensales cada una, la cocina queda vista y la decoración destaca por el juego asimétrico de listones de maderas de diferentes colores, unas llamativas lámparas y troncos de árbol a modo de esculturas.

Con menos de 24h de reserva tuve la fortuna de encontrar una mesa ganando la partida a alguno que esperaría a ver como amanecía. Nos tocó en la terraza entoldada y para el fresco que hacía os anticipo que los toldos aíslan bastante bien, en ningún momento tuve frío con el jersey puesto.

Muy en la línea moderna actual no existen los manteles ni tan siquiera salvamanteles, personalmente es algo que no me altera en absoluto, hasta me parece más limpio. La bonita vajilla verde turquesa es la que decora nuestra mesa.

Para beber tienen una buena selección de cervezas, alguna asturiana artesanal pero nos decidimos por las exclusivas de Casimiro Mahou, nada que ver con una típica Mahou. Esta selección de cervezas se inspira en la antigua fábrica de papeles pintados Las Maravillas.

La Extra, de color ambar, 7º, 3 maltas y 4 lúpulos que da toques a caramelo por las maltas tostadas y notas cítricas y herbales por los diferentes lúpulos. La de trigo, con un aroma especiado a clavo y afrutados donde predomina el plátano es de sabor dulce a caramelo de miel con toques cítricos, esta cerveza algo turbia de 4,9º resulta muy refrescante y fácil de beber.

Me ha quedado una duda por saber si se sirve sidra natural. No me doy cuenta de ver ninguna botella, pero si no la sirven, les sugeriría que la incluyan, porque para el tipo de comida que ofrecen resulta muy apropiada y hoy en día con los escanciadores automáticos ya no es problema para camareros en cuanto a servicio y limpieza.

Eso si, el agua que sirven está recién filtrada.

La carta no es kilométrica y la elección resulta fácil si logramos dar con el arroz adecuado. En total tienen seis tipos de arroces y utilizan cuatro variedades diferentes de arroz, a saber: Albufera, Gleva, Bahía de L’Estany de Pals y Carnaroli.

La sorpresa y alegría del día fue que los arroces se sirven por ración individual. Se acabó la tiranía de tener que compartir un arroz, se acabaron las discusiones de yo lo quiero meloso y tu seco, por no hablar de cuando uno va sin compañía a un restaurante.

Respecto a los panes os recomiendo el de tomate, muy crujiente, sabroso y gran acompañamiento.

Comenzamos con unas gambitas de Huelva a la brasa. No podían estar más frescas y bien hechas y como veis el pan resulta muy útil.

Lo siguientes fueron unas navajas con escabeche tibio de sidra. Abundante, con mucho sabor, las navajas de muy buen tamaño y el juguillo mezclado con el escabeche, la piscina ideal para hacer barquitos.

Había pedido un pulpo a la brasa con chimichurri marino, pero lo dejaron pendiente para después de los arroces por si era demasiado y finalmente lo anulamos.

Los arroces elegidos fueron un arroz negro meloso con sepia y all i oli de ajo negro. Para este utilizan la variedad Bahía de L’Estany de Pals, de Gerona. Super cremoso, muy negro, excelente.

El otro fue un arroz al horno con pintaroja y papada 100% ibérica para el que utilizan un arroz variedad Gleva con D.O. Valencia. El resultado es un arroz de mar y montaña muy suculento, tanto el pescado como la papada estaban perfectamente cocinados, el arroz suelto, unos agradables garbanzos tipo pedrosillo, patata, tomate y el toque del ajo asado con el que no me pude resistir a ir mezclando.

A los postres volví a revivir un clásico que se ha ido perdiendo en muchos restaurantes, el carrito de los postres. Aquí vienen presentados en una bandeja y el elegido fue el mousse de chocolate relleno de melocotón.

Si al principio os hablaba de la dopamina, cumplida la fase del deseo y una vez hecha realidad, cerramos el circuito de recompensa con una sensación de satisfacción. Aquí es donde aparece la serotonina, que está relacionada con nuestro estado de ánimo y con el deseo de volver a experimentar la sensación.

Por si no os ha quedado claro tanta jerga médica, quizás se entienda mejor que Mi Candelita es un lugar para regresar una y cien veces. Junto con los arroces de Bruno Lomban en su Quince Nudos de Ribadesella, no se me ocurren mejores sitios para disfrutar de diferentes arroces con variedades específicas.

Iarritu


¿Qué tienen en común la comedia francesa Bienvenidos al Norte y la española Ocho Apellidos Vascos?. Además de ser una de las películas más taquilleras de ambas filmografías, convierten los estereotipos en una parodia donde propios y extraños somos capaces de identificar situaciones hilarantes.

¿Somos los del norte tan diferentes a los del sur?. La respuesta es un rotundo si, y aquí radica la belleza de un país donde en menos de 1000 kms. confluyen usos y costumbres tan distintos. Es más, aún reconociéndonos similitudes, los 300 kms que nos separan a Vascos y Asturianos parecen un mundo.

Hoy os llevo de sidrería, pero vasca, las conocidas como sagardotegias que vendrían a ser el equivalente a nuestros llagares.

Han pasado más de veinte años desde que celebráramos una reunión de amigos en Amurrio, el pueblo de mi buen amigo vasco Alfonso. A buen seguro tiene esos ocho apellidos, pero con los dos primeros Soho Atxa ya fueron suficientes para etiquetarlo cuando se incorporó a nuestro colegio durante la adolescencia.

Mis recuerdos están borrosos y dadas las circunstancias del evento la bebida prevalece sobre la comida, eso si, las embestidas de la vaquilla en esa capea son imborrables.

He vuelto a la zona y aunque me alojase en la cercana y bonita Orduña, nuestros amigos Maite e Iñaki, nos llevaron a esta sidrería en el Barrio de Lezama, a 6kms de Amurrio. Es una zona que te descoloca porque pasas de Alava a Vizcaya y viceversa en apenas unos kilómetros.

El entorno es precioso, lleno de bosques verdes de pinos y robles y cuando tomas el desvío carretera arriba, nada hace pensar que nos encontraremos con un caserío del S.XVIII. Mucha piedra vista y potentes vigas de madera será el comedor que nos encontremos, una pena la pésima iluminación que por mucho que hubiese una chimenea, no daba la sensación de calidez.

Cuando busco la semejanza con las sidrerías asturianas me dirijo hacia los llagares porque la sidra la escanciaremos directamente desde los toneles o kupelas, si bien una gran diferencia es que en los llagares se elabora la sidra y aquí no. En Iarritu tienen dos kupelas de sidra Saizar que estaba muy buena, aunque sabe diferente a cualquier palo que podáis degustar en Asturias.

Aprendí que en las sidrerías vascas se come un menú fijo que consta de tortilla de bacalao, bacalao con pimientos, chuletón con patatas y pimientos y queso con membrillo y nueces. En nuestro caso se añadieron unos chorizos a la sidra.

Volviendo a buscar similitudes, este menú sería el equivalente a los que se sirven en las espichas si bien en estas, es más abierto y tiene variantes. En las sagardotegias al igual que en los llagares, tendremos barra libre de sidra pero en el caso vasco resulta más incómodo, porque la comida se sirve como en cualquier restaurante, estamos sentados, en contraposición a las espichas, donde se come de pié.

Soy bastante quisquilloso con el tema del escanciado. Si buscamos que la sidra rompa en el vaso, es para beberla inmediatamente y aquí tuve que ir en contra de la buena praxis so pena de hacer más kilómetros que un maratoniano.

Me echaba uno y lo bebía correctamente y me llevaba otro a la mesa donde la espuma moría. Comer o beber, esa es la cuestión.

En cuanto a la comida, la tortilla de bacalao estaba muy rica aunque fueron unas cuantas espinas las que se encontraron.

Los chorizos estaban perfectos.

El bacalao con pimientos verdes tenía buen sabor pero la elaboración no era buena, estaba como cocido, no tenía una textura prieta donde se separan las lascas.

Los chuletones, fueron varios, resultaron irregulares. Unos mejor hechos que otros, personalmente creo que les faltaba grosor aunque el sabor de la carne era bueno, un sabor con maceración, fuerte, con una grasa sabrosa.

El queso Idiazabal era de los bien curados y junto con el membrillo y las nueces fue el colofón perfecto.