Salsa Bechamel – Bechamel Sauce


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Quizás por ser una salsa muy habitual me ha pasado desapercibida y hasta hoy que he realizado un plato con ella no me he dado cuenta que no la tenía publicada dentro del Fondo de Armario a pesar de que ya son unas cuantas recetas publicadas en las que la utilicé.

Poca es la explicación que requiere esta salsa pues en lo que a mi respecta funciono con la archiconocida medida del ojímetro, de ahí que nunca sepa exactamente la cantidad que me va a salir y por aquello de no quedarse corto siempre hago en exceso lo cual no supone mayor problema ya que tiene multitud de aplicaciones.

La premisas básicas que utilizo que obviamente no son palabrita del niño Jesús son: a) hacerla siempre a mano, con ayuda de una cuchara de madera y mi portentoso brazo, b) utilizo mantequilla aunque hay gente que la hace con aceite de oliva, c) no pueden quedar grumos y si es necesario se utiliza una batidora, d) el toque mágico se lo doy con un poco de pimienta negra recién molida y nuez moscada.

Ingredientes:

Mantequilla, harina de trigo, leche entera, sal, pimienta negra y nuez moscada molida.

En un cazo no demasiado grande tomamos una porción generosa de mantequilla y la fundimos a fuego lento, no queremos que se nos queme por un exceso de potencia.

Retiramos del fuego y añadimos unas dos o tres cucharadas soperas de harina, removemos con una cuchara de madera mezclando hasta que nos quede una masa de color amarillo uniforme, agregamos un poco de leche y volvemos a poner a fuego medio removiendo constantemente.

bechamel

Veremos como se espesa, añadimos más leche, poco a poco, según vaya necesitando, removemos constantemente en ambas direcciones y aplastamos contra las paredes cualquier grumo que nos pueda quedar. Seguimos añadiendo leche hasta que nos quede una salsa con una textura cremosa y sin grumos.

Echamos sal y comprobamos para rectificar en su caso, el gusto nunca nos ha quedar ni que sepa a harina ni demasiado a leche, ha de ser un equilibrio perfecto que una vez conseguido remataremos con la pimienta negra y la nuez moscada al gusto.

Si veis que os quedan con grumos, esto va por días, no dudéis en utilizar una batidora de mano, no hay cosa más desagradable que una bechamel con grumos. La textura final depende mucho de lo que queramos hacer con ella, no ha de tener el mismo acabado para hacer unas croquetas que para salsear algún plato o bien como superficie que ha de gratinarse.

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