Andrajos con Bacalao


Andrajos de bacalao

Pocas recetas resultan tan satisfactorias como aquellas en las que hago un homenaje a una persona, pero si además lo hago a una de las tierras de mis orígenes y celebro con ella el cumpleaños de mi padre y una de las pocas recetas que recuerdo de mi abuela, la felicidad por el resultado es máxima.

Los andrajos son típicos de la provincia de Jaén y como no podía ser de otra manera, en Cazorla era una de esas comidas humildes de los jornaleros. La versión que os enseño es más típica de cuaresma aunque también se hace con conejo, liebre o perdiz, carnes de caza abundantes por los olivares.

El bacalao en salazón eras de los pocos pescados que se podían consumir en el interior junto con truchas de la Sierra o las sardinas, también en salazón. El valor proteico que aporta el bacalao se iguala a la carne y triplica el de cualquier otro pescado, por ello resultaba un plato muy energético y barato dado el bajo precio en aquel entonces.

Andrajos de bacalao

Ese origen humilde, donde cuatro eran señoritos y el resto mandaos por cuatro perronas, hizo agudizar el ingenio en muchas partes de España y la gastronomía de subsistencia creó platos suculentos, contundentes que con los años se han ido perdiendo.

El nombre del plato, en si, hace referencia a unos trozos de masa hecha con harina, agua y sal que tras ser aplanados con un rodillo de amasar, luego se hacen jirones irregulares y se ponen a cocer con el guiso. Esta masa ayudaba a llenarse y era una forma inteligente de camuflar la escasez.

Andrajos de bacalao

Al igual que muchos platos humildes de la gastronomía nacional, como por ejemplo las gachas, las migas, el gurupu…etc, la estética brilla por su ausencia y más bien parecen rancho del peor acuartelamiento, pero os garantizo que su sabor es magnífico.

Fácilmente hacía más de 20 años que no los comía y por supuesto mi invitada de honor fue mi madre, parte esencial del homenaje. Escuchar de su boca que eran los mejores andrajos que había comido, no os puedo explicar lo satisfecho que me sentí.

Si indagáis un poco por la gastronoía andalusí, podréis encontrar esta versión con bacalao en la que incluyen gambas y almejas, una versión lujosa con productos inaccesibles. Las comunicaciones no eran las que hoy conocemos y un jornalero con bocas que alimentar os garantizo que no le llegaba para tanto lujo.

Andrajos de bacalao

Puesto que mi familia por parte de padre emigró al norte en busca de un mejor porvenir, he enriquecido la receta con un buen caldo, herencia de lo que aquí se encontraron. Aproveché un caldo que había hecho para una paella de bogavante a base de verduras, cabeza de pixin (rape), andaricas (nécoras) y cabezas de langostino.

Por concluir el relato antes de pasar a la receta, os comento que la parte de especias tiene un componente importante. En aquellas zonas de la Sierra, el uso de hierbas aromáticas da un toque muy característico a toda su gastronomía, así que utilizando un mortero de olivo, majé tomillo, comino y hierbabuena seca, esta última es indispensable para dar un gran frescor al plato.

Ingredientes:

Andrajos de bacalao - Bodegon

500grs de migas de bacalao en salazón, 1 L de caldo de pescado, 2 dientes de ajo, 1 pimiento rojo, 1 pimiento verde, 1 cebolla, 2 tomates maduros, 250grs de harina, una pizca de sal, 1 hoja de laurel, agua, tomillo, comino, hierbabuena seca y AOVE.

Primeramente, el día anterior pondremos en remojo el bacalao con abundante agua fría y conservamos en la nevera. Al ser migas no es necesario que pasen 24 horas ni cambiemos el agua con tanta frecuencia como si fuesen lomos. Yo lo puse a las 6 de la tarde, cambié el agua a las 12 de la noche y a las 8 de la mañana para empezar el cocinado a la 1.

Andrajos de bacalao

Pelar y picar en fina brunoise el ajo, cebolla y pimientos. En una cacerola alta con un buen chorro de aceite (que de eso si que hay abundancia en Jaén) ponemos el ajo y el laurel, dejamos que dore un poco e incorporamos la cebolla, cuando empiece a sudar le ponemos los pimientos y dejamos pochar bien.

Rallamos los tomates e integramos en el pochado, agregamos el bacalao, mezclamos y añadimos el caldo con el fuego bajo.

Andrajos de bacalao

Ahora nos podremos con los andrajos. Mezclamos la harina con la sal e iremos añadiendo poco a poco agua templada según nos vaya pidiendo, menos de un vaso. Obtendremos una masa un poco pegajosa que trabajaremos con una poca de harina espolvoreada en la encimera.

Obteniendo una bola, iremos tomando trozos del tamaño de una bola de ping pong, estiramos muy bien con el rodillo de amasar para que queden muy finos y los extendemos sobre una tela para que absorba los restos de humedad.

Andrajos de bacalao

Subimos el fuego donde tenemos la cacerola y cuando bulla, tomamos los trozos de masa y los vamos rompiendo en jirones y echando en el guiso. Dejaremos cocer unos 10 minutos hasta que la mas se haga.

Finalmente en un mortero majamos el comino, tomillo y hierbabuena seca, le añadimos un poco de caldo que habíamos reservado e incorporamos a la cacerola. Servimos en una fuente de barro o un plato de cerámica espolvoreando un poco más de hierbabuena para darle color.

Andrajos de bacalao

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Cocktail de Salmón


Hay recetas que por su sencillez y satisfacción se merecen estar siempre presentes en nuestra cabeza cuando queremos hacer una cena sencilla o un entrante para una cena de amigos.

No se me ocurren muchas cosas que contar, hacer un sabroso guacamole está al alcance de todo el mundo y este es la base principal de la receta. El resto es añadir un poco de mezclum de lechugas y unas tiras de salmón ahumado.

Para el guacamole utilicé media cebolla morada, medio tomate corazón de buey, un ramillete de cilantro, chiles jalapeños al gusto, un poco de sal, un chorrito de AOVE y una lima exprimida. Es importante que el guacamole no sea un puré, la textura con tropezones se obtiene machacando el aguacate con el tenedor.

Ensalada de Pasta Mediterránea


A la hora de hablar de una ensalada de pasta, me tengo que remontar 25 años atrás, que creo fue la primera vez que escuche tan “extraña” combinación. Comer pasta a temperatura ambiente o fría era algo que no concebía por aquel entonces, pero pronto le cogí el gusto haciendo el correspondiente reset mental.

Desconozco si en Italia, cuna de la pasta, es una costumbre con gran arraigo, pero lo que es cierto, es que los americanos por aquello de la vida rápida y las distancias que hay entre sus casas y el trabajo, son grandes conocedores de comidas rápidas. La pasta salad encaja bien en el concepto healthy y es de fácil transporte, que unido al consumo a temperatura ambiente, es muy fácil llevársela a un banco o al parque a la hora de comer.

Al ser una ensalada, cabe de todo y las combinaciones que podáis hacer son infinitas. Somos un pueblo mediterráneo y dicen que este tipo de dieta es la más saludable, por ello en mi versión he tratado de hacer una combinación que nos acerca a Grecia e Italia.

De pequeño, un amigo solía mezclar chorizo con Nocilla y siempre me pareció una gochada de gran calibre, pero resulta que era un visionario. Hoy en día se llama Food Pairing, o lo que es lo mismo, el emparejamiento de comidas que con una base científica sabemos funcionarán bien en boca una vez mezclas, algo que de primeras nunca pensaríamos que casa.

Mezclar dulce y salado, picante y dulce, combinaciones impensables hace años han alcanzado gran auge en la cocina contemporánea y un bio ingeniero belga se encargo de establecer esas relaciones entre productos que comparten ciertas partículas aromáticas.

En España existen grandes maestros como Andoni Luis Aduriz del ** Mugaritz, donde una de sus primeras creaciones en este sentido, mezclaba centollo con fresas y que actualmente ofrece en carta una cebolla elaborada en pectinasa con jugo de gallina y queso Idiazabal.

Existen combinaciones tan llamativas como la de los moluscos mezclados con queso, que le van genial. Buscar estas combinaciones es algo apasionante y sorprendente, y me viene a la memoria un guiso que hice de pulpo a la canela.

La mezcla sorprendente que utilizaría son las fresas con las aceitunas, el conjunto ofrece en boca un resultado magnífico. Para ligar la pasta opté por una salsa de pesto casera, algo muy italiano al igual que la pasta; la parte griega la incorporaba con las aceitunas para las que en esta ocasión elegí la variante kalamata y por supuesto un queso feta.

Tengo que hacer mención especial a la pasta, ser trata de unos fusili tricolore, pero no los habituales de pasta normal, tomate y espinacas. Estos de la marca Gallo los denominan Nature Multivegatales y están hechos con remolacha, espirulina y cúrcuma.

La remolacha contiene mucho hierro que ayuda a reducir el cansancio y la fatiga. La espirulina es un alga que contiene proteínas de origen vegetal que contribuyen al mantenimiento de los huesos en condiciones normales. La cúrcuma, es la base del curry, aporta un toque exótico de sabor y color.

Ingredientes:

Ensalada de Pasta

500kgs de pasta Nature, 2 dientes de ajo, 40grs de albahaca, 30grs de piñones, 50grs de queso rallado grana padano, fresas, aceitunas kalamata, queso feta, AOVE, sal y agua.

El primer paso será cocer la pasta en abundante agua con un poco de sal para que se vaya enfriando. Su cocción al dente será de 10 minutos, escurrimos y reservamos.

Ahora prepararemos un clásico pesto. Pelamos los dientes de ajo y le quitamos el germen para que no repita, con un poco de sal lo machacamos en un mortero, a continuación le añadimos la albahaca limpia y sin los tallos para que no amarguen, después los piñones que previamente tostaremos y finalmente el queso que rallamos. Una vez hecha esta pasta iremos incorporando en hilo el aceite hasta formar una salsa densa.

El siguiente paso parece muy sencillo, y lo es, pero hay que prestar especial atención a los cortes, han de ser finos y lo más simétricos, de hacerlo adecuadamente el resultado visual final será mucho mejor.

De las fresas he eliminado la parte central, el color blanco lo desechamos, buscamos un rojo intenso. De las aceitunas eliminamos los huesos, la parte más tediosa y cortamos en seis trocitos. El queso feta cortamos en tiras y luego en cubos, id despacio aquí y mojar de vez en cuando el cuchillo.

Para rematar la receta, en un recipiente iremos mezclando la pasta con la salsa de pesto, vamos poco a poco porque abusar del pesto nos puede matar la receta. Colocamos en el centro las fresas y luego vamos distribuyendo las aceitunas y el queso feta. Rematamos decorando con una hoja de albahaca y una aceituna entera.

El Molinón


El Molinón – Calle del Águila, 13   –  Oviedo    Tlf: 984 061 589

Bodega, vinatería un concepto muy antiguo que ha derivado en los actuales gastro bares. Ya quedan muy pocos exponentes, al menos en Oviedo, de lo que eran aquellos locales de encuentro donde chatos, pintas e incluso porrones competían con las sidrerías, cuestión de gustos pero unanimidad en la misma finalidad de compartir tertulias.

La fisonomía de las ciudades cambia en pos de la modernidad y vestustos edificios dejan paso a nuevas construcciones, algunas de ellas rehabilitaciones, que aún conservando la esencia estética, pierden en la mayoría de casos emblemas del comercio local.

El local del que hoy hablaré aunque lleva más de 20 años en funcionamiento, desde 1997, cuando reabre sus puertas la antigua panadería El Molinón. El origen de dicha panadería se remonta a la primera mitad del siglo XIX y durante ciento cincuenta años fue una referencia carbayona.

El Molinón, pionero en Asturias en los procesos industrializados para la fabricación de pan, había sido fundada por Francisco Acebal y su hermano Xuan María, este último considerado como el mejor poeta en lengua asturiana.

Con raíces en Piloña, los Acebal también crearon una fundición de metales en el mismo solar, de la cual salieron piezas importantes para la catedral de Oviedo.

Esa fundición se fusionó posteriormente con la firma La Amistad, con fábrica en la calle Río San Pedro. En la geografía urbana carbayona la vieja chimenea de El Molinón, de ladrillo y planta cuadrada, fue una referencia.. A su pié estuvo durante años Casa Modesta, un afamado establecimiento de comidas.

Se trata de un local bastante reducido, con muchos recovecos y diferentes niveles, donde la zona de barra y cocina sorprenden por lo minúsculo. Parece mentira que de ahí puedan salir tantos platos, sin demasiadas pretensiones, no hay sitio para más.

Visitar El Molinón es quedar con los amigos, tomarse unos vinos o cervezas y aprovechar para picar algo. Embutidos y quesos servidos de manera individual o en tablas se combinan con una buena selección de tostas, pero aún hay margen para explorar una carta que repito, bastante amplia es para la capacidad del lugar.

De todo lo que pedimos me gustaría destacar los callos y el cachopo que para mi gusto sobresalieron del resto. Por el contrario, la tortilla de patata guisada con pisto, sin estar mala, resultó algo seca y más bien llevaba el pisto por encima.

Ensalada de queso de cabra y bacon con vinagreta de melocotón, verduras en tempura con una salsa agridulce, morcilla de León y unos bocartes con jamón conformaron el resto de la comanda.

Si a todo esto le añadimos un buen servicio y unos buenos precios, El Molinón resulta una opción muy apropiada para extender una buena charla.

Elicoidale a la Marinera


Elicoidale Aponiente

La verdad que en mi vida diaria no necesito demasiados estímulos para cocinar pasta, es una comida que me encanta de cualquier manera, pero ha surgido una oportunidad interesante para preparar esta. Cuando vi que Carmen Ordiz del recomendable blog G de Gastronomía anunciaba este concurso, rápidamente me interesé por él.

A quien no le apetece un viaje a Nápoles y una cena en la embajada de Italia en España con dos chefs 3 Estrellas Michelin, Ángel León y Niko Romito. Pues resulta que este es el premio que ofrece Pasta Garofalo en su concurso #EmbajadoresGarofalo.

Aquí os dejo el enlace directo para que podais votar con 5* hasta el día 17 de julio.

https://www.embajadoresgarofalo.es/receta/elicoidale-aponiente/

Se trababa de elaborar un plato con un kit de pasta que te enviaban y compartirlo con un grupo de amigos. En mi caso la ocasión se presentó pintiparada con la visita de verano de mi hermana y sobrinos, a los que viviendo en Barcelona veo en escasos momentos.

Sabiendo de la cena con Ángel León, rápidamente hilé una receta muy de su estilo, por ello para el concurso decidí llamarla Elicoidale Aponiente. El pescado o marisco debía tener una gran presencia y ya que estamos en temporada, elegí un bonito del norte y unos berberechos.

Para ligar todo esto, el hilo conductor ha sido una salsa marinera de toda la vida a la que por supuesto al mejor estilo Aponiente, la he potenciado con plancton marino.

Elicoidale Aponiente

La idea original incorporaba navajas en vez de berberechos pero la ley de Murphy hizo que ese día no hubiera, después de haberlas visto en la pescadería toda la semana.

Para potenciar más ese sabor a mar, preparé un caldo con los descartes de bonito y unas verduras para cocer los elicoidale. El resto de preparaciones no tienen excesiva complicación si bien os recomiendo utilizar el agua de cocción de los berberechos para engordar la salsa marinera.

Elicoidale Aponiente

Ya los he comentado alguna vez, la pasta estriada es la mejor para que se impregne de salsa, y ademas estos elicoidale con sus orificios al remover con la salsa esta se mete dentro de los tubos.

La pasta Garofalo es una marca que ya utilizaba, por tiempos del concurso y la escueta presencia de mi familia, no tuve la paciencia a que me llegara el kit y compré los elicoidale, que son los que mejor se adaptaban a la receta.

Ingredientes:

Elicoidale a la marinera

500grs de pasta, 2 rodajas gruesas de bonito del norte, 1kg de berberechos, 5 dientes de ajo, 2 cebolletas, 1 manojo de perejil, 2grs de plancton marino, 5cl de vino Albariño, 2cdas de Maizena, AOVE, agua y sal.

Comenzaremos cociendo al vapor los berberechos con un poco de agua y sal, ese agua lo colaremos y reservamos. Retiramos las conchas y reservamos los berberechos. Con un poco de agua de cocción vamos hidratando el plancton marino.

Pelamos y cortamos en fina brunoise el ajo, cebolleta y perejil. En una cacerola con un par de cucharadas de AOVE pocharemos suavemente el ajo y la cebolla, cuando este listo le ponemos el vino Albariño, subimos el fuego y dejamos que se evapore el alcohol. Añadimos el perejil y mezclamos todo, le incorporamos las dos cucharadas de Maizena e incorporamos el agua de cocción de los berberechos poco a poco hasta formar una salsa ni muy gruesa ni muy líquida. Reservamos.

Mientras, habremos limpiado el bonito del norte, le sacamos cuatro medallones por rodaja y los restos junto con los tallos de las cebolletas y alguna verdura más que tengamos, hacemos un caldo suave de pescado añadiendo agua. Colamos y reservamos.

Hacemos la pasta en el caldo para que coja sabor, tiene una cocción de 10 minutos. Mientras salamos el bonito y en una sartén con dos gotas de aceite lo sellamos a fuego fuerte. Lo cortamos en dados.

Una vez que la pasta este cocida la escurrimos y la añadimos a la salsa marinera a la que previamente le añadiremos el plancton marino hidratado. Mezclamos muy bien y dependiendo de como queramos hacer el emplatado podemos ponerlo en un plato y esparcir por encima el bonito y los berberechos o bien lo añadimos todo y mezclamos.

Elicoidale a la marinera

El premio se falla el 19 de julio, el día en el que mi padre hubiese cumplido 73 años, por ello excuso deciros la ilusión que me haría ganar este premio. El viaje es algo agradable, pero renunciaría a él, solo por la cena con Ángel León.

Elicoidale Aponiente

Elicoidale Aponiente