Bocamar


Si sonaran los acordes del Fly Me To The Moon de Sinatra, cerramos los ojos y al abrirlos tenemos frente a nosotros al mismísimo Woody Allen, muchos podrían pensar que se trata de una vivencia de la Gran Manzana cuando en realidad estamos en el centro de Oviedo.

Cuando Manuel Fernández abrió por primera vez las puertas de la Cafetería Aeropuerto allá por 1982, despegaba con un avión a hélices lleno de ensoñaciones. Un local amplio en el que se concitaban muchos viajeros con destino al Aeropuerto.

Pasaban los años y todos íbamos creciendo, de mis doce años iniciales en la apertura pasé a una adolescencia en la que se puso de moda jugar al billar americano y las cafeterías Aeropuerto y Rio Bamba eran nuestro lugar de encuentro. Cuan distinto es todo 30 años después, viendo a nuestros adolescentes hacer las mismas quedadas, pero en un McDonalds o plazoleta ávida de botellón.

Trás veinte años el Fokker F-50 de hélices decidió dar el salto a la turbina de un Airbus y convertirse en un restaurante marisquería, que desde comienzos del presente siglo, se ha consolidado en referente del buen comer en la capital del Principado.

Si hablaba de Woody Allen en el comienzo del artículo no es por casualidad, este genio cinematográfico recibió en 2002 el galardón del Premio Príncipe de Asturias a las artes y al contrario que otro genio, Bob Dylan, vino a recoger en persona el premio.

Fue tal el flechazo que tuvo con Oviedo, que años más tarde grabaría en la ciudad, alguna de las escenas de Vicky, Cristina, Barcelona. La ciudad ha sabido corresponderle y una estatua suya tamaño natural, luce mirando al Campo San Francisco.

Supongo que por recomendación o cercanía con el hotel de La Reconquista, recaló en el Bocamar y desde entonces, en cada visita que hace a la ciudad le reciben con los brazos abiertos, siendo uno de sus clientes más notables.

Por supuesto, con menos arte que el newyorkino, yo también me considero cliente y han sido numerosas mis visitas, de las que aquí recojo mis dos últimas. Ambas han sido celebraciones personales, una de ellas por el cumpleaños de mi fallecido padre, porque la no presencia física, nunca podrá eclipsar el recuerdo de quien hubiese cumplido 72 años.

La decoración del restaurante tiene alusiones a motivos marineros, desde su logotipo a un timón en la zona de bar o una escafandra de buzo en el comedor principal. Fotografías de personajes públicos, estampas del pasado y algunos cuadros de corte clásico visten sus paredes.

El comedor principal se caracteriza por un gran lucernario, mesas vestidas con una mantelería que conjuga el blanco y azul de clara alusión marinera. El servicio es muy profesional, discreto y amable.

Para beber una 1906 de Estrella Galicia y un aperitivo de manzanilla. Suelen servir algún pica pica de cortesía pudiendo encontraros con un pastel de cabracho , unas aceitunas o unas patatas aliñadas.

Juntando las comandas de ambos días os dejo por orden racional nuestras elecciones, en las que por supuesto no puede faltar algo de marisco, no en vano estamos en una marisquería y cualquier producto es de máxima calidad.

Ya sean unas simples andaricas (nécoras) o un bogavante, los puntos de cocción son impecables.

Unos calamares frescos siempre son una buena elección si tienen la categoría de estos.

Si hablamos de pescados, el respeto por la materia prima es máximo, su frescura hace que la mejor manera de disfrutarlos sea a la plancha y sus acompañamientos de patata cocida y tomate sean meramente decorativos, menos es más.

Este año voy con un poco de retraso en el disfrute de la costera del bonito del norte y esta fue mi primera ventresca, pero vaya ventresca, pura mantequilla.

Otro de los platos fue un mero, un pescado que no suelo pedir pero que resulta muy sabroso y tiene muy poca espina. Sin duda manejar formatos grandes, favorece el resultado en plato.

Para finalizar, una merluza a la cazuela, todo un clásico que nunca defrauda.

A los postres, tan solo pude probar este tiramisu, muy refrescante y con muy buenas texturas.

Aunque no pidáis postre no os marchareis sin algo dulce, a los cafés sirven unas tejas caseras que son estratosféricas, por tamaño, grosor y potente sabor a almendra puede que sean las mejores que haya probado nunca.

Poco más puedo añadir a un restaurante que resulta imprescindible para cualquier amante de los productos del mar. Los ríos tampoco se quedan atrás y en una apuesta personal de Manuel Fernández, Bocamar se hizo con el Campanu del Narcea en 2009 pudiendo ser disfrutado por unos pocos elegidos.

Feliz vuelo!

Bocamar – Marques de Pidal, 20  –  Oviedo    Tlf: 985 271 611 – 985 237 092

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La Noceda


Aunque la calle Gascona de Oviedo albergaba un nutrido grupo de sidrerías históricas, no es hasta finales del siglo pasado cuando una asociación sin ánimo de lucro integrada por unos cuantos hosteleros de la zona, decide tomar forma jurídica y potenciar lo que hoy se conoce como el Bulevar de la Sidra.

Con un marketing basado en actividades dispares en las que se fomenta la cultura sidrera, han conseguido revitalizar la zona y crear un núcleo duro de sidrerías al que el turista no debe dejar de acudir.

Lista para las fiestas de San Mateo en la ciudad, en septiembre del año 2000 abrió sus puertas La Noceda, que aunque ubicada en la calle Víctor Chávarri se engloba en el círculo próximo al eje del Bulevar.

Por tamaño, allá con el cambio de siglo y la próxima llegada del euro, se convirtió en toda una atracción, un soplo de aire fresco que ha sabido mantenerse en alisio y no ser vendaval efímero en el difícil sector de la hostelería.

Ya desde que abrió, se convirtió en una de mis sidrerías predilectas. El servicio siempre ha sido de lo más atento y todo lo que se espera de este tipo de locales lo cumple a la perfección. Ambiente, buena comida y sidra a raudales es una trilogía no tan fácil de conseguir, de ser El Padrino o convertirse en Rambo depende de una buena dirección y por desgracia no todos son Martin Scorsese.

Tras diecisiete años entre nosotros y con el tirón que ha experimentado la cultura sidrera en los últimos años, se han sumado a una modernización en cuanto a decoración en el último comedor anexo. Nuevos consumidores y nuevos tiempos de chisqueros, tapones e isidrines han propiciado comedores con una estética menos tradicional.

Paredes de piedra, abundancia de madera, unos llamativos falsos ventanales con imágenes de paisajes asturianos, unos lucernarios que proporcionan luz cenital decorados con vidrieras emplomadas son el sello de identidad de los tres amplios comedores de los que disponen.

Muchos son los cambios que a lo largo de estos años han acontecido, entre ellos la endemoniada ley anti tabaco que tanto ha mareado a hosteleros y clientes, a la que hemos de sumar la retorcida y variable normativa de terrazas. La Noceda cuenta con terraza y esto ya es un plus porque fumemos o no, nos gusta pisar asfalto que para eso lo pagan con altos impuestos.

La carta es tan larga como la de la familia Corleone y resulta difícil decidirse, porque todo resulta apetecible, por ello cuando más disfruto de estos locales es cuando me acompaño de amigos, colaboradores necesarios para hacer extensas comandas y probar un poco de todo.

Sin más, con platos que no merecen más presentación que la visual expuesta, os dejo una nutrida selección de lo que podréis encontrar en La Noceda.

La Noceda – C/ Víctor Chávarri, 3  –  Oviedo      Tlf: 985 225 959

Taberna Gallega


Taberna_Gallega

Ya os he hablado en alguna ocasión de cuando lo gallego estaba de moda, no es que ahora no lo esté pero allá por los años 70 la proliferación de restaurantes y tabernas era bastante notable y aunque no hace mucho han cambiado de gerencia, este es uno de los pioneros.

Ubicado cerca de la Plaza Miñor, aún habiéndole dado un pequeño lavado de cara, la Taberna Gallega sigue manteniendo la esencia que ha sabido mantener durante todas estas décadas.

Taberna_Gallega

Taberna_Gallega

Florituras, las justas, aquí venimos a comer tradición gallega y con una carta muy reducida nos llevaremos un trocito de a miña terra en nuestros estómagos. Se trata de un fast food a la española, el servicio es rápido y las mesas suelen rotar con bastante agilidad así que aunque este lleno, seguro no tendréis que hacer una larga espera.

Todo esta rico y el recorrido de este artículo os llevará por todos los platos disponibles en la carta.

Para calentar un caldo gallego que quizás sea la “peor” elección. No es que no esté rico pero está muy asturianizado, en vez de grelos creí identificar berza y le falta la potencia del unto.

caldo_gallego

Pulpo con cachelos, calamares, pimientos del Padrón, rabo, oreja, callos y lacón son las opciones disponibles.

pulpo_con_cachelos

calamares_fritos

pimientos_de_Padrón

rabo

oreja

callos

lacón

En los postres, la elección puede estar entre una buena tarta de queso casera, helado de turrón de Diego Verdú y queso San Simón.

tarta_de_queso

Taberna Gallega – C/ Manuel Cueto Guisasola, 1  –  Oviedo    Tlf:  985 239 937

Casa Alvarín


Visitar Casa Alvarín en Avilés es sinónimo de historia, no en vano el que naciera como bodegón allá por 1903 atesora más de 100 años siendo punto de encuentro de muchos avilesinos y por supuesto foráneos.

Cuando mi abuelo llegó desde su Cazorla (Jaén) natal en 1953 para trabajar en las campanas de Ensidesa, a buen seguro algún día visitaría este local de manera excepcional, porque de aquella cobraba 36ptas/día de las que había que descontar 10ptas por la comida y alojamiento en un barracón. Con esposa y cuatro hijos que mantener nada tiene que ver con mi generación, en la que pocas veces ha faltado un duro para tomarse algo con los amigos.

A lo largo de todos estos años, el local ha tenido numerosos nombres, Generoso, El Molinero, Armando, sin embargo aunque llevan más de 50 años al frente del negocio, la familia Rodríguez decidió mantener el nombre por el que todos lo conocían. Ismael con su hijo Carlos en plenas labores ejecutivas, parece que perpetuará por muchos años más un negocio sin el que no se entendería la vida de ocio en la Villa del Adelantado.

A un paso de la Plaza del Ayuntamiento, en el callejón sito en la calle Los Alas, nº2 nos encontramos una peculiar entrada que ni por asomo aparenta las extraordinarias dimensiones del local. Reformado hace unos treinta años, es de aspecto rústico propio de los mesones castellanos donde predomina la piedra y el ladrillo cara vista aunque mantiene alguna viga de madera y pilares metálicos forjados.

La zona de entrada guarda el aspecto propio de una sidrería o tasca, mesas altas y bajas de madera con algún banco corrido y unos estupendos jamones colgados y variopintos generosos almacenados en una pequeña cava-tienda para clientes. Seguimos adentrándonos y contamos hasta tres comedores diferentes que se distinguen un poco en función de si decidimos picar algo en plan tapeo o disponer de una carta al uso.

Afortunadamente uno de los grandes reveses a la cultura sidrera, la paulatina pérdida del personal escanciando, se ha convertido en un gran aliado con la aparición de los aparatos eléctricos de escanciado. Ahora se está consumiendo más sidra porque es posible escanciarla de manera limpia en cualquier comedor, obviamente no es lo mismo, pero ha sido un agente activador e incitador al consumo, que llegó casi por imperativo legal.

En Casa Alvarín se come tradición y buen producto, no sería lo mismo si diesen un giro a su cocina con elaboraciones vanguardistas. Por mucho que los tiros vayan por otros derroteros, se agradece que existan locales que mantengan su esencia y su nicho de mercado, zapatero a tus zapatos.

Estas son algunas de las cosas que podréis encontrar en su extensa carta y que a mi me hacen muy feliz. La longaniza de Avilés es de las mejores que he probado nunca y la carne de Trasacar es garantía total de éxito. Si le añadimos unas zamburiñas que no entusiasmaron pero que fueron suplidas y mejoradas ampliamente con las parrochas con jamón y unos excelentes callos, es inevitable salir de Alvarín con una sonrisa de esas que te quedan cuando el estomago está satisfecho.

Casa Alvarín – C/ Los Alas, nº2  –  Avilés   Tlf: 985 540 113

Salvatore


Hablar de cocina italiana integral en Oviedo nos deja muy pocas opciones, puesto que pocos son los restaurantes que sirvan pasta y pizza además de otras especialidades en carnes y pescados.

Sin duda uno de los sitios con más tradición y garantía es Salvatore, un italiano autóctono afincado en Oviedo desde hace muchos años,  que ha sabido ofrecer la esencia de su país sin artificios.

El restaurante, por su colorido y morfología mantiene la esencia de esas trattoria italianas. Su horno de leña nos garantiza que las pizzas tengan ese sabor auténtico y que la masa casera sea comestible incluso fría en comparación con esas grandes cadenas donde al perder calor se van convirtiendo en perfectas armas arrojadizas.

Como suele ser habitual en este tipo de restaurantes, sus cartas kilométricas con diferentes combinaciones de ingredientes, son auténticas trampas mortales para los indecisos y alguna vez he presenciado el “dime un numero del 1 al 20”.

Para los de Oviedo, todos sabemos que se encuentra en la calle Comandante Vallespín, pero aquellos que nos visiten han de saber que ahora es la calle de Gloria Fuertes, menudo cuento se han montado estas niñerías de políticos.

Han sido muchas las visitas que he realizado a lo largo de estos años y la verdad, nunca me han fallado. Pastas al dente con sabrosas salsas, abundancia, pizzas crujientes y consistentes con mucha variedad y cantidad de ingredientes.

Como entrante, nunca puede faltar el provolone dolce al forno.

Vamos con las pizzas y pastas, estas son algunas muestras:

Cuatro Stagioni: tomate, mozzarella, jamon York, champiñones, alcachofas, pimientos, salchichas, olivas y orégano.

Donatello: mozzarella, bacon boletus, paletilla ibérica, escamas de parmesano, rúcula y orégano.

Fruti di Mare: tomate, mejillones, calamares, langostinos, almejas, pulpo, ajo, perejil y orégano, (mozzarella opcional).

Messicana: tomate, mozzarella, carne picada, bacon, chile jalapeño y Philadelphia al ajo.

Prosciutto di Parma: tomate, mozzarella, huevo, jamón de Parma y orégano.

Margheritta con jamón: tomate, mozzarella, jamón y orégano.

Palermo: tomate, mozzarella, salamino picante, pimientos, huevo, oliva y orégano.

Spaghetti al Cartoccio: salsa de tomate, langostinos, nata, calamares, mejillones y almejas

Fusilli 4 formaggi: mantequilla, mozzarella, nata, Emmental, Gorgonzola, Edam y Parmesano.

Pennette a la Putanesca: ajo, anchoas, alcaparras, berenjenas, olivas, vino blanco, guindilla y salsa de tomate.

Spaghetti al Pesto: parmesano, nata, albahaca, ajo y piñones.

Si habéis sobrevivido todo este muestrario fotográfico sin babear, será porque no os gusta la comida italiana, al resto Salvatore os espera.

Salvatore – C/ Gloria Fuertes, 26  –  Oviedo    Tlf: 985 256 578