The Rock


The_Rock_Restaurant_Zanzibar

Para mi último artículo de Zanzibar me he reservado uno de los restaurantes con más encanto del mundo, y no es que lo diga yo, aparece en numerosas publicaciones en el Top de sitios que uno debe visitar si busca una experiencia diferente, exótica y con un encanto extraordinario.

Además trataré de daros mi particular visión de lo que ha supuesto la visita a esta isla donde el colorido, sus gentes y su triste pasado han atrapado parte de mi corazón.

Con el reloj de arena boca abajo son tantas las cosas que apetece hacer y tan escaso el tiempo, que tuve que priorizar las excursiones y dejar de lado planes tan apetecibles como la excursión de día completo a otra isla para bucear. No me hubiese perdonado pasar por alto la visita a The Rock, un plan del que no tenía garantía si no llega a ser por la eficiencia del personal de recepción de mi hotel que se encargo de organizarme transporte y reserva.

Desde la costa noroeste a la sudeste nos lleva más de hora y media por unas carreteras que considero peligrosas, llenas de baches, conducción por la izquierda, pocas indicaciones y arcenes plagados de viandantes y bicicletas descontroladas.

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Llegamos a la playa de Michamvi Pingwe y el islote emerge como la gran perla de estas aguas. Originariamente servía de atalaya pesquera, pero desde julio de 2010 se convirtió en restaurante gracias a la idea de Nigel Firman y sus socios.

Dependiendo de las mareas podréis acceder a él caminando o si sois tan afortunados como yo, coincidir con marea alta y ser transportados en un bote movido con la destreza de una vara.

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Con una altura de 7 metros, con las mareas alcanza un nivel de 4,5 metros y cuenta con una capacidad de 45 comensales por lo que se hace necesaria reserva previa. Sin lugar a dudas, el mejor sitio del restaurante se encuentra en su pequeña terraza donde podréis disfrutar de un cocktail o una cerveza local bien fría, el sol aprieta de lo lindo pero las vistas bien merecen una mini insolación.

The_Rock_Kilimanjaro_Serengeti_beer_Zanzibar

Han salido buenas fotos pero la realidad es mucho mejor porque seréis actores principales de una auténtica postal. El rato que allí estuvimos refrescándonos mientras echábamos un vistazo a la carta, dio para integrarnos con su variopinta clientela, una pareja de Kenia y una viajera solitaria de Nepal.

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Aunque en uno de los laterales abalconados cuentan con tres mesas, el resto se ubican bajo la techumbre de madera y paja y dentro de esta, la mejor mesa era la nuestra, la que daba acceso a la terraza. Era como si estuviese dentro del objetivo de mi cámara reflex sobre un trípode, haciendo una de las cosas que mejor se me da, comer!.

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Comenzamos con una sabrosa ensalada de pulpo que llevaba aparte del cefalópodo, patatas, calabaza, judias verdes, cebolla y tomates confitados con un aliño acidulado.

octopus_salad

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Brochetas de pollo al estilo Swahili con patatas a la Lionesa.

chicken_skewers_swahili_style

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Como principal, The Rock Special, una fuente de marisco y pescado cocinado al grill. Langosta como la que conocemos aquí, otra variante que llaman cigal, en ingles slipper lobster, que nos recuerda a los santiaguinos convertidos en Hulk, langostinos gigantes, calamar y un pescado que no identifiqué. Las patatas claramente me sobraban, es una costumbre tan guiri como estúpida.

The_Rock_Special

seafood_grilled

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lobster_feast

Lo mejor, la ensalada. Por más que me empeño, no acabo de aprender. Para marisco el del norte de España, aguas bravas, fuertes mareas y fondos rocosos hacen que no encuentre parangón allá donde he viajado. Se ve que en este viaje la gastronomía ha quedado totalmente relegada a un segundo o tercer plano aunque con esas vistas hasta un bocata de mortadela hubiese sabido como un plato de Ángel León.

Para que algunos afortunados lleguemos a día de hoy a disfrutar del sol y la magia africana de Zanzibar, antes, se ha derramado mucho sudor, llanto, sangre y sufrimiento. Zanzibar (Costa de los Negros, en persa), fue el centro de tráfico de esclavos del este de África entre los siglos XVII y XIX y personajes como el sádico Tippu Tip certifican la famosa frase del poeta romano Plauto que posteriormente extendió el filósofo Thomas Hobbes “el hombre es un lobo para el hombre”.

Donde actualmente se ubica la iglesia anglicana, justo delante de su altar un árbol regado con las lágrimas y sangre, fue testigo mudo de los latigazos con saña que los mercaderes infligían a su mercancía para aumentar el valor mostrando la robustez del esclavo.

zanzibar_slave_chamber

Si ya habían sufrido poco caminando encadenamos por tierras inhóspitas, pasto de las fieras, la hambruna y la deshidratación, al llegar a Zanzibar pasaban por Prisión Island a modo de cuarentena para posteriormente ser encadenados y hacinados en unas celdas inundables hasta su puesta en venta.

Stone Town o la Ciudad de Piedra fue declarada por la UNESCO en el año 2000 como Patrimonio de la Humanidad y es famosa por sus puertas de madera, unas de herencia árabe y otras indias, que con sus elementos de bronce impedían que los elefantes se adentrasen en los hogares, aunque en Zanzibar no existen los elefantes.

stone_town

Para los amantes de la música, Stone Town es conocida como el lugar de nacimiento de uno de los mayores genios que el rock ha dado, Farrokh Bulsara, alias Freddie Mercury. Aunque sus raíces parentales procediesen de la India, el destino, concretamente el de su padre, nombrado por la Oficina Colonial Británica como Tesorero del Tribunal Supremo de Zanzibar, hizo que la voz de este tenor quedara ligada a la ciudad hasta que a los 8 años le enviasen a un internado en Bombay.

Freddie_Mercury_House

A los que nos gusta la cocina, valoramos la visita a un mercado tradicional, tanto como un estudiante de arte a un museo. En el caso de lugares “poco civilizados” (prefiero estos a lo que viví en Suecia donde el pescado y marisco sólo existía lavado y fileteado), los contrastes son brutales y ahí radica su belleza.

stone_town_market

Mi pareja ni se atrevió con la sección de carnicería, resultaba demasiado explicita y dramática, me sentía Freddy, pero en este caso Krueger. La zona de pescados resultó más llevadera aunque la zona de la rula, regentada por mujeres, daba algo de miedito. Las fruterías eran puros laberintos salpicados de enormes racimos de plátanos y por supuesto la zona de especias donde me pude hacer con un magnifico ejemplar de mortero de ébano que no veáis como pesa, esta madera tiene una densidad fuera de lo común.

La visita a Prisión Island además de ofrecernos buenas vistas de la ciudad desde el mar esconde una impactante colonia de más de 200 tortugas de tierra, la más longeva con el caparazón dañado, tiene nada menos que 192 años, y darles de comer fue toda una experiencia.

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Por último os dejo un collage de retratos y escenas costumbristas. Sin duda, los niños ofrecen esas imágenes espontaneas que rebosan alegría, la felicidad de las nuevas e inocentes generaciones, aún ajenas al lamentable espectáculo de la humanidad. Como decía Mercury, The Show Must Go On.

costumbrismo_zanzibar

 

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