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Tarta de Calabaza – Pumpkin Pie


Pumpkin Pie

Celebrar o recordar la muerte, menudo dilema en el que está inmersa la sociedad española en esta noche. Con la llegada del 1 de noviembre, el Día de Todos los Santos llena los cementerios de misas y ramos de flores, en recuerdo de los fallecidos, pero quizás estemos asistiendo a las últimas décadas con esta forma de celebrarlo.

La Iglesia ya no ejerce el poder de antaño y las nuevas generaciones ganan adeptos entre el ateísmo y agnosticismo. Una celebración más lúdica donde “reírse” de la muerte o tomarlo con menos tremendismo (es un peaje por el que todos pasaremos) está calando muy fuerte y el modelo anglosajón del Halloween ha llegado para quedarse.

Pumpkin Pie

Escuchar a los niños españoles diciendo truco o trato, comunidades de vecinos pidiendo permiso para decorar los portales, macro fiestas y excelso merchandising de calabazas y calaveras no deja de sorprenderme pero que queréis que os diga, siempre he preferido reír a llorar.

Como ejemplo práctico de ese dilema, en mi casa ahora se vive de manera especial. Celebramos la vida en vez de la muerte, mi novia cumple años este día y la tristeza por los seres perdidos, nunca olvidados, se convierte en ilusión y esperanza, sueños y expectativas que cumplir.

Pumpkin Pie

Este año he decidido implicarme con Halloween al punto de prepararle como tarta de cumpleaños, la famosa tarta de calabaza o pumpkin pie. Gustativamente aún somos muy españolazos y pensar en calabaza no es algo que atraiga demasiado, pero he de deciros que su sabor es delicioso gracias a una buena dosis de especias y a un dulzor moderado.

Como cualquier pie dulce (pastel) se puede degustar con un simple vaso de leche o acompañado de nata montada o helado. Además no tiene demasiada complicación, la masa de la base es muy manejable y se mezcla perfectamente con las manos.

Pumpkin Pie

Por lo que respecta al relleno, en esta ocasión he tirado de robot, algo que me ha facilitado mucho la labor, andaba pillado de tiempo y aún tenía agujetas de darle a la varilla con otra tarta que veréis próximamente.

Ese merchandising del que os hablaba me ha facilitado la labor para encontrar una decoración divertida, eso si, las gominolas de calabaza las cobran a precio de carroza, 0,15c la unidad.

Ingredientes:

Para la masa: 500grs de harina de repostería, 380grs de mantequilla sin sal, 1cdta de sal, y 4 cda de postre de azúcar.

Para el relleno: 400grs de puré de calabaza, 4 yemas de huevo, 3 huevos, 70grs de mantequilla, 150grs de azúcar, 100grs de almendra molida, 2cdta de Maizena, 150grs de yogur natural sin azúcar, canela, jengibre, pimienta de Jamaica y 3 clavos en polvo.

En América es fácil de encontrar el puré de calabaza enlatado pero aquí no es tan habitual así que el primer paso sera hacerlo de forma natural. Compramos unos trozos de calabaza, en mi caso pesaban 1,4kgs, al pelarla se quedo en 1,065kgs y la vamos a cortar en cubos y cocer con la mitad de su peso en azúcar moreno durante una hora.

Pumpkin Pie

El resultado final mermó hasta los 700grs de puré, así que tras utilizar los 400grs de la receta, el resto podéis usarlo para acompañar una carne de caza o hacer unas empanadillas.

Mientras se hace la calabaza procedemos a elaborar la masa, para ello en un bowl grande mezclamos la harina con la mantequilla a temperatura ambiente, se trabaja muy fácil, añadimos la sal y el azúcar y cuando tengamos una bola bien unida la precintamos con papel film y guardamos en la nevera para que adquiera cierta dureza a la hora de trabajarla.

Pumpkin Pie

Espolvoreamos un poco de harina y vamos estirando la masa que más o menos deberá tener un grosor de 3mm, debe superar ampliamente el díametro del recipiente que vayamos a utilizar, uno que no tenga mucho fondo. No hace falta engrasarlo porque al tener mucha mantequilla la masa no se os pegará.

Pumpkin Pie

Durante este proceso aprovechamos para precalentar el horno a 180º. Terminado el molde pasamos a mezclar el resto de los ingredientes del relleno en un vaso batidor, comenzando por los elementos líquidos. Trituramos bien y vertemos sobre el molde. Horneamos aproximadamente una hora y comprobamos introduciendo un palillo.

Pumpkin Pie

Dejamos enfriar y asentar si es posible toda la noche y procedemos con la decoración, una parte que ha sido muy divertida.

Pumpkin Pie

Pumpkin Pie

Pumpkin Pie

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Empanada de Pato a la Naranja y Foie


Empanada de pato

Si tuviese que hacer un símil de la empanada con algún objeto, esta me recuerda mucho a los bolsos de las mujeres. Son como un pozo sin fondo en el que cabe de todo, aunque también podríamos aplicarlo a los arroces y pastas, todo un mundo de variedades y posibilidades.

La empanada que os muestro hoy es digna de concurso, y no es que me esté echando flores, lo digo con toda la literalidad de las palabras. Esta versión la presente al concurso de empanadas que organizaba la distribuidora de bebidas Bebalia y el diario La Nueva España.

A día de hoy, 11 de agosto, estoy escribiendo el artículo avanzando en el tiempo por cuestiones de plazos de presentación y de mis próximas vacaciones. No se si tendrá la aceptación del jurado, algo que en un primer corte deberé esperar a saberlo el 13 de septiembre, pero ya os avanzo que me he presentado porque sus bases distinguían entre profesionales y particulares y además serán juzgadas por un jurado serio, nada de votos telemáticos que tanta rabia me dan.

Empanada de pato

Se juzgan varios aspectos, uno de ellos la presentación. Tengo curiosidad por ver lo que hace el resto, porque una empanada da para lo que da, no es un árbol de navidad y lo bueno suele estar en el contenido, no en el continente.

Mi idea ha sido hacer los honores a la organización decorando con los logotipos de Bebalia y LNE, que soy un pelota, pues claro, ¿no es esto un concurso?. No creo que destaque en este aspecto, porque para mi lo importante está en las siguientes características.

Empanada de pato

La originalidad será juzgada y aquí confieso que es uno de mis fuertes. Ya sabéis por otras recetas que me gusta hacer las cosas diferentes y que no escatimo recursos cuando se trata de obtener la máxima calidad.

Por mucho que estemos en temporada de bonito, no me salía presentar algo tan básico por muy buena que pudiese estar. Otros ejemplos típicos podrían ser la de bacalao con uvas pasas, la de carne guisada, sardinas, alguna con quesos asturianos, pero no quería ser tan previsible.

Al final me he quedado con esta de pato a la naranja y foie pero mi otra alternativa era una de pote asturiano que creo hubiese tenido igual suerte en cuanto a la originalidad. Ahí la dejo apuntada para una próxima ocasión de nuevo artículo.

Empanada de pato

Faltaría más, uno de los aspectos a juzgar será el sabor y se nos daba opciones de hacerla con masa de pan, hojaldre e incluso dulce. Aquí ha sido donde me he volcado buscando un bocado que fuese pato 100%.

No creáis que es fácil encontrar un pato entero, no es algo que tengan a la venta directa en carnicerías aunque por encargo en un par de días me lo consiguieron en la Carnicería Paco del Mercado del Fontán, un ejemplar de 1,5 kgs de Coren.

Nunca había deshuesado un pato pero habiéndolo hecho con un pollo, no tiene gran dificultad o diferencia. Quise guisarlo con un estilo parecido al de la boeuf bourgignon pero añadiendo naranja, debía conseguir un sabor potente.

Empanada de pato

Para completar la receta se me ocurrió poner trozos de foie fresco a la plancha que siempre encuentro en Loli Arrieta y rematar con un contenido salseado de naranja, una salsa que ya he publicado aquí y que le va perfecta a un magret (pechuga) de pato.

Para una primera fase, antes de elegir finalistas que luego tendrán que volver a prepararla y someterla al jurado, aquí, con una foto y descripción de la receta era suficiente. Alguien tendría que comerla y nada mejor que familia y amigos para captar las primeras impresiones, por si mi excedía con la objetividad propia. El resultado fue unánime, gustó y sorprendió a partes iguales.

El 13 de septiembre se anunciaron los finalistas y dado el volumen de participación de los particulares se ampliaron de cinco a diez, junto con los cinco de los profesionales. La cita para la gran final se fijaba para el día 27 de septiembre en la Hacienda de La Llorea Golf, en Gijón.

La hora de comienzo fueron las 17:15 y a las 16:45 estaba yo sacando la empanada del horno. Traté de ajustar los tiempos al máximo para que la degustación la pudiesen hacer en caliente, un punto en el que esta elaboración gana muchos enteros.

El jurado profesional que las juzgó estaba compuesto por Ana Paz Paredes de La Nueva España, Noelia García Valle del restaurante Los Pisones y miembro del Club de Guisanderas, y Víctor Escalada de Bebalia. La verdad es que no les envidio, probar 15 empanadas es todo un reto, por poco que probasen de cada una.

Mientras deliberaban para una primera criba de particulares y dejarlos en 5 finalistas, los participantes esperábamos ansiosos formando corrillos mientras tomábamos algo. Azahares de la vida hicieron que nos juntásemos tres, que sin conocernos a priori, acabamos siendo finalistas.

Una de ellas, Remedios Vazquez Gandoy resulta que seguía mi blog y la conexión fue inmediata, al fin y al cabo expongo mucho de mi vida en este blog y los que me leéis habitualmente cuando se dan estos encuentros casuales, ya sabéis mucho de mi.

La otra señora, de Turón, Etelvina Miguélez, a la postre ganadora con su empanada de conejo, setas y langostinos era una gran conversadora y a pesar de la “derrota”, ese vínculo tan breve nos dio alegría. Todo sea dicho de paso, sus empanadas que después pude probar, estaban muy ricas.

La ganadora de los profesionales fue la de Sidrería La Finca con una de rabo de toro. Me llamó la atención la de El Ferroviario que presento una con sardinas salonas y masa de maíz que me recordó a mi receta de Boroña de Sardinas Salonas

La verdad que he quedado muy satisfecho con la participación en este concurso, no se pudo conseguir el premio gordo, pero al menos me tocó la pedrea. Supongo que la decisión habrá sido muy apretada y sería cuestión de matices, pero al menos se que ha sido gente con criterio que ha probado todo y no se ha dejado en manos de votaciones populares donde el que más apoyos internaúticos tenga es el que gana, aunque sus elaboraciones sean mediocres.

Ingredientes:

Para el guiso: 1 pato, 3 cebolletas, 3 ramas de apio, 3 ajos puerros, 3 zanahorias, 5 dientes de ajo, 1 calabaza, 2 naranjas, 1 vaso de vino, 2 vasos de caldo de pato, romero, laurel, tomillo, 5 bolitas de pimienta de Jamaica, 2 cdas. de concentrado de tomate, 2 cdas. de harina, agua y sal.

Salsa de naranja

Para la salsa y foie: 250grs de foie fresco, sal Maldon, 2 1/2 cdas de azúcar blanquilla, 2 naranjas, 1 cda de vinagre de arroz, 1 vaso de caldo de pato, 1 rama de canela, 1 peladura de naranja, 3 clavos y un chorro de Cointreau.

Masa de empanada

Para la masa: 3 huevos, 200ml de nata 35% M.G., 3/4 vaso de agua, 12,5grs de levadura fresca, un pellizco de sal y la harina de repostería que pida.

Comenzaremos la receta por una parte que os podría resolver vuestro carnicero, pero a mi me gusta partir de cero. Se trata del despiece del pato, de donde extraeremos los magret y confit para dejar la carcasa entera, parte esencial para la elaboración de un caldo.

A continuación preparamos las verduras, lavamos y cortamos en trozos gruesos 2 puerros, 2 ramas de apio, 2 zanahorias, 2 cebolletas, 2 dientes de ajo machacados con piel y la calabaza.

Exceptuando el ajo y la calabaza, del resto de verduras cogemos una unidad y la cortamos en fina brunoise y reservamos.

Empanada de pato

En una olla aprovechamos la grasa del pato para que se funda y tostar todos los huesos de la carcasa, después le añadimos la verdura cortada en trozos grandes y rehogamos hasta que tome color, salamos y cubrimos con agua abundante, dejamos durante una hora para que concentre bien los sabores.

En una cacerola baja marcamos bien tanto el magret como los confit para que suelten la grasa de la piel. Reservamos la grasa en un bowl y con un poco de vino desglasamos y verteremos sobre el pato que habremos puesto en una cacerola alta.

Empanada de pato

En la cacerola baja le agregamos la grasa y rehogaremos todas las verduras cortadas en brunoise, salamos y a fuego medio dejamos que poché, tapamos para que sude durante 15 minutos, destapamos al final, subimos el fuego y dejamos que tome un poco de color marrón.

Empanada de pato

Mientras se hacen las verduras haremos un bouquet garni, para ello utilizamos una hoja de puerro en la que metemos una rama de romero, unas ramas de tomillo y un par de hojas de laurel que ataremos.

También preparamos un majado con tres dientes de ajo, una pizca de sal, una bolitas de pimienta de Jamaica, y un poco de tomillo. Machacamos muy bien y le agregamos las dos cucharadas de concentrado de tomate.

Empanada de pato

El majado lo añadimos al pochado de verduras en los tres últimos minutos, ponemos un poco de vino en el mortero para limpiar y aprovecharlo bien. Terminado, vertemos en la cacerola con el pato y espolvoreamos las dos cucharadas de harina, ponemos al fuego y removemos para que tueste un poco la harina, con un par de minutos será suficiente.

Ahora añadimos el bouquet garni, el medio vaso de zumo de naranja, el vaso de vino y los dos vasos de caldo. Ha de cubrir todo el pato, al principio a fuego fuerte y luego bajamos el fuego a la mitad. Dejaremos una hora para que la carne se haga bien y la salsa se reduzca.

Empanada de pato

Transcurrido el tiempo, sacamos la carne, deshuesamos los muslos y alas y cortamos en trocitos no muy gruesos. Le iremos añadiendo nuestra salsa espesa poco a poco, no debemos pasarnos para que la masa no se empape.

Empanada de pato

El siguiente paso será hacer nuestra masa, esta versión sale muy esponjosa. Primero ponemos los huevos en un bowl grande, yo puse tres en vez de los dos reglamentarios porque eran muy pequeños, les ponemos una pizca de sal y batimos con la varilla.

Incorporamos los líquidos, la nata y el agua templada de la que habremos reservado un poco para diluir la levadura. Batimos bien y empezamos a incorporar la harina de repostería, tanta como la mezcla pida, es decir, que la absorba y se quede con una textura en la que se nos despegue de las manos.

Empanada de pato

Pasamos a la encimera en la que espolvoreamos un poco de harina y trabajamos la masa durante unos 10 minutos. Hacemos una bola, con el cuchillo le hacemos una cruz y tapamos con un paño de cocina durante media hora.

Empanada de pato

Esta media hora será suficiente para hacer nuestra salsa de naranja. En una sartén a fuego suave añadimos las 2,5 cucharadas de azúcar blanquilla, dejamos que se convierta en caramelo sin remover para que no cristalice. Sed pacientes, no queremos que oscurezca demasiado para que no amargue.

Mientras se derrite sacamos la peladura de una naranja sin hundir el cuchillo demasiado para no coger la parte blanca, que da amargor. Exprimimos dos naranjas para sacarle el zumo y cuando el azúcar esté fundido lo añadimos junto con la rama de canela, la peladura y 3 clavos y con una cuchara de madera y fuego fuerte integramos.

Salsa de naranja

Ahora agregamos la cucharada de vinagre de arroz, el vaso de caldo de pato y el chorro de Cointreau, bajamos a fuego medio y removiendo de vez en cuando dejamos que se forme un almíbar con una densidad no excesiva. Reservamos.

Ya ha pasado media hora y nuestra masa habrá crecido a temperatura ambiente, dividimos en dos y comenzamos a estirarla. En mi caso el tamaño se ajusta más o menos al de la bandeja del horno, a la que pondremos un papel sulfuroso para poder sacarla mejor una vez horneada.

Con este tamaño la masa se hace poco manejable pero podéis utilizar un pequeño truco. Con el rodillo de amasar la enrollamos y trasladamos a la bandeja, desde un lateral comenzamos a desenrollar y os quedará perfecta.

Preparamos la capa superior, ha de ser más grande que la base para que cubra suficiente y podamos cerrarla bien. La reservamos unos minutos mientras hacemos el foie fresco a la plancha.

En una sartén anti adherente y a fuego fuerte coloraremos unos trozos gruesos previamente cortados en rodajas. Hay que estar muy atento para darles la vuelta y que no se fundan demasiado, calculad unos 5 segundos por cada lado. Colocamos en un plato y salamos con escamas Maldón.

Foie

Ahora, con la ayuda de una cuchara ponemos el relleno (ha de estar frío o temperatura ambiente), dejamos cierta holgura en todo el perímetro. Colocamos los trozos de foie y con la técnica del enrollado cubrimos con la tapa, marcamos un poco con los dedos por donde acaba el relleno y con un cuchillo cortamos los sobrantes de masa (no ajustar mucho, ha de quedar masa suficiente para poder cerrarla).

Con el dedo gordo y el índice de las dos manos, iremos tomando unos pellizcos que estiramos y apretamos para sellar todos los bordes de la empanada. Con la masa sobrante hacemos la decoración que más nos guste.

Empanada de pato

Yo le hago un agujero que hace de chimenea para que no se infle la masa. En esta ocasión aproveche la decoración para integrarlo en el símbolo & que separaba a los dos patrocinadores del concurso.

Batimos un huevo y pincelamos muy bien toda la superficie. Metemos en el horno precalentado, a 220º durante 30 minutos. Si veis que coge demasiado color oscuro, abrir y ponedle un poco de papel de aluminio.

Con cuidado sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla. Cada cual tiene sus gustos, a mi personalmente me gusta caliente o como mucho templada, recordad que lleva foie y las grasas mejor que tengan cierta temperatura para que hagan del bocado un paladeo más agradable.

Las Galletas de la Familia


Galletas de la Familia

La receta que hoy os presento puede que la llaméis de otra manera, pero a mi sólo se me ha ocurrido darle el nombre de mi familia. Son unas galletas rellenas de crema pastelera de las que tengo recuerdo de comerlas por primera vez en el pueblo de mi padre, Cazorla (Jaén).

Tanto a mi hermana como a mi, nos gustaron tanto que insistimos a nuestra madre para que las hiciera. Ella le fue dando sus toques personales y exceptuando el tipo de licor con que las emborrachemos, la receta sigue siendo la misma.

Galletas de la Familia

No se trata de la quinta esencia de la repostería, sus ingredientes son bastante sencillos pero al juntarlos todos se convierten en un capricho y un vicio del que querréis abusar.

Trato de huir de la repostería por las razones obvias de sus excesos calóricos, pero cuando se que voy a tener alguna reunión en la que estén varias personas para repartir, me animo.

Galletas de la Familia

Esta versión de hoy me ha quedado muy alegre, no tenía un vino dulce tipo mistela y lo he sustituido por Cointreau. Admite cualquier espirituoso.

Ingredientes:

2 paquetes de Galleta María, 1L de leche entera, 100grs de azúcar blanquilla, 10grs de azúcar vainillado, 40grs de Maizena, 1 rama de canela, 6 yemas de huevo, Cointreau, azúcar y canela para rebozar, 2 huevos para el rebozo y AOVE desahumado.

El primer paso será hacer una crema pastelera, para ello infusionaremos el litro de leche con la rama de canela llevándolo a hervor en un cazo. Colamos y dejamos que se enfríe hasta tener una temperatura tibia.

Galletas de la Familia

Mezclamos los 100grs de azúcar con el azúcar vainillado. Separamos las yemas de las claras y las ponemos en un bowl grande, batimos, añadimos los azúcares, batimos e incorporamos una mezcla de un poco de leche que hayamos reservado para diluir la Maizena, batimos e incorporamos en hilo la leche infusionada a temperatura ambiente para que no cuaje el huevo.

Esta mezcla la pasamos a una cacerola y a fuego fuerte sin parar de remover esperamos a que espese. Volcamos en un recipiente plano para que se enfríe, podemos pasarlo a la nevera o acelerar el proceso combinando con el congelador.

Galletas de la Familia

Mezclamos el azúcar con la canela, batimos un par de huevos, calentamos el licor en el microondas para que absorban mejor las galletas, ponemos a calentar el aceite que previamente habremos desahumado con una cáscara de limón.

Tomamos dos galletas, empapamos ligeramente con el licor para que no se reblandezcan demasiado y se rompan, le ponemos un poco de crema pastelera, cerramos, pasamos por huevo y freímos de una en una. La escurrimos y pasamos por la mezcla de azúcar y canela y la dejamos reposar en papel para absorber los restos de aceite.

Galletas de la Familia

Galletas de la Familia

Galletas de la Familia

Arroz con Leche de…


Soy consciente de que tengo especial querencia por la cocina asiática y a la hora de hacer fusiones sale a relucir con mucha frecuencia por la versatilidad de ingredientes que utilizan, que son fáciles de aplicar a la cocina española.

Me encontraba grabando un programa de televisión para la TPA donde la cocina de la abuela era la protagonista, aunque mi espacio lo dedicaría a una receta con esas bases pero dando la vuelta de tuerca propia de mi blog. El resultado, unas almejas a la marinera pero en versión Astur-Thai que podéis ver en los minutos 4:47 y 16:24

http://www.rtpa.es/video:asturias.repor_551530051404.html

Una vez que las cámaras se marcharon y ante la abundancia de algún ingrediente muy particular, pensé en como seguir aprovechándolo cuando aún estuviese en sus mejores condiciones aromáticas.

Si hay una receta típica de la cocina asturiana de nuestras abuelas, ese es el arroz con leche y casualmente aún no lo tenía en el recetario del blog. Los ingredientes habituales son sencillos y darle un giro asiático sería fácil y con mucho sentido.

El arroz sin duda es uno de los protagonistas, el giro asiático nos podría llevar a pensar en la variedad jazmín pero hemos de renunciar a su perfume para utilizar la variedad bomba, esta nos liga perfectamente, algo que el otro no consigue.

El otro gran protagonista es la leche y sin duda la mejor es una de vaca recién ordeñada, algo que ha pasado a mejor vida por razones sanitarias. Su elevado contenido en materia grasa es clave en aquellas grandes recetas de repostería con sabor de la abuela, hoy la leche llamada entera, es agua comparada con esta.

Espera, y si la mezclamos con la cremosa leche de coco que pasaría. Pues ya os avanzo que el resultado final es maravilloso. Además de tener un sabor particular, hace que nuestro arroz con leche quede muy cremoso.

Rama de canela, corteza de limón y anís son los clásicos que aromatizan el arroz con leche pero que pasa si sustituimos el limón por lima, incluimos unas hojas de lima kaffir y una rama de citronela. Sencillamente, estamos transportando Asia a Asturias con una infusión de leches mezcladas.

Tan solo nos faltaría la mantequilla y el azúcar, estas las he mantenido invariables pero para la presentación con el requemado utilicé azúcar moreno.

Ingredientes:

100grs de arroz bomba, 400ml de leche de coco, 600ml de leche entera, 1 rama de canela, 1 bastón de citronela, 1 lima, 4 hojas de lima kaffir, 6 cucharas de postre de azúcar blanquilla, 1 cuchara sopera de mantequilla, 1 cuchara sopera de anís, 1 pizca de sal, 150ml de agua y azúcar morena para requemar.

Lo primero que haremos será sacar la corteza de media lima procurando eliminar la parte blanca para que no amargue. La citronela la partimos a la mitad y la machacamos, las hojas de lima kaffir las retorcemos para que suelten los aromas.

En una cacerola mezclamos las leches y añadimos los ingredientes anteriores junto con la canela en rama y la pizca de sal. A fuego medio-fuerte dejamos infusionar durante 15 minutos.

Aclaramos levemente el arroz, una pasada es suficiente, no queremos lavarlo a conciencia. Lo ponemos en otra cacerola y ponemos agua fría sólo hasta cubrirlo. Hervimos hasta que se evapore todo el agua, esto hace que el grano se abra y absorba mejor las leches.

Añadimos la mitad de la leche infusionada y con una cuchara de madera vamos removiendo de vez en cuando, es muy importante que no se agarre al fondo. Poco a poco a fuego medio, al chup chup, el arroz irá engordando y absorbiendo la leche. Cuando veáis que aún estando líquido la leche ha menguado, vamos añadiendo el resto de leche. Seguimos revolviendo, hay que estar muy vigilante, nada de irse a ver la tele.

Cuando hayáis consumido toda la leche y los granos de arroz empiecen a ser bastante visibles pero aún con líquido, añadimos el anís, la mantequilla y el azúcar. Mezclamos bien durante un par de minutos y retiramos del fuego para que enfríe a temperatura ambiente.

El arroz seguirá absorviendo la leche por eso se retira habiendo cierta cantidad de leche, de lo contrario os quedará un mazacote nada cremoso. Ya atemperado lo repartimos en cuencos para servir o en botes para hacerles el vacío y conservar, refrigeramos en la nevera y antes de servir espolvoreamos una fina capa de azúcar moreno, requemamos y esparcimos un poco de coco rallado.

Os recomiendo que no dejéis de probar esta receta, quedareis maravillados. Que no os asuste la citronela y la lima kaffir (la podeis conseguir en Makro), se me ocurre que podríais sustituirlas por jengibre fresco y unas bayas de cardamomo.

Cinnamon Rolls


La filosofía de vida tras esta receta es: “si te gusta algo tanto, aprende a hacerlo por ti mismo”. Aunque os pueda parecer mentira al tratarse de dulce, estos bollitos de canela son una de mis perdiciones desde que los descubrí allá por 1988 en mi primer viaje a Estados Unidos.

Años más tarde, quien me iba a decir que acabaría viviendo en una de las ciudades más bonitas de ese continente, San Francisco. Obviamente allí di rienda suelta al goloso escondido que llevo dentro y junto con los apple friters no había semana que no cayeran.

Aunque allí se hace mucha vida en la calle y el consumismo es modus vivendi, como estudiante uno no se podía permitir vivir en el Starbucks, Coffee Bean o similares, por lo que en casa se horneaban los refrigerados de la marca Pillsbury.

Ya de vuelta en España la única oportunidad de darme el gusto era cuando viajaba al extranjero o años más tarde desde que la franquicia Starbucks llegara a España, en alguna ocasión en mis visitas a Madrid.

No nos engañemos, Starbucks es caro de narices y no se yo cuanto durará en una ciudad como Oviedo, aunque también pensaba que la mierda de hamburguesas del McDonalds duraría un telediario y ahí sigue. Esta claro que no soy ningún gurú de la fast food.

Sea como fuere, por economía o simplemente porque lo casero produce mayor satisfacción, me he decidido a prepararlos para mi disfrute y el de mis allegados. Por supuesto todos vosotros también habéis estado presentes en mis pensamientos y realmente os animo a que le deis un intento, no son tan complicados.

Seguramente lo que haya captado vuestra atención, sea el formato en el que los presento, a modo de tarta. Todo tiene una explicación y esta seguro os satisfará, al estar juntos se mantienen frescos y esponjosos por más tiempo, en comparación con el horneado individual.

Para gustos no hay nada escrito, pero si hablamos de que son unos rollos de canela, no seais tacaños con la canela y abundar con este afrodisíaco natural, no os arrepentiréis. Lo mismo digo del frosting, hay que ser generoso porque mola pringarse los dedos.

En otros blogs más enfocados a la repostería tienen mucho aparataje del que carezco y por el que no muestro interés alguno, total para cuatro cositas dulces que hago, ocupar metros cuadrados con aparatosos robots, no me llama. Lo mio es la fuerza bruta y amasar con las manos, ya que no las tengo de pianista con dedos largos, aprovecho mi Bud Spencer Style para repartir mamporros con las masas.

La peor parte es cuando se incorpora la mantequilla a la masa, por momentos parece como el agua y el aceite, no mezclan, pero a base de insistir poco a poco se acaban integrando y el olor que os deja en las manos es más cautivador que el mejor perfume del mercado.

Ingredientes:

Para la masa: 400grs de harina de fuerza, 1 cdta de levadura de panadería en grano, 100ml de leche tibia, 50ml de agua tibia, 50grs de azúcar, 50grs de mantequilla a temperatura ambiente, 1 huevo grande, 2 pizcas de sal y una cucharita de café de esencia de vainilla.

Para el relleno: 100grs de azúcar moreno, 2 cdas. de canela en polvo, mantequilla derretida y un poco de leche para pincelar.

Para el frosting: 100grs de azúcar glasé, 100grs de queso crema y 30ml de agua caliente.

Primeramente en una jarra mezclaremos el agua, leche, azúcar y levadura con una varilla y dejamos reposar 10 minutos.

A continuación en un gran bowl haciendo un volcán ponemos la harina, sal, huevo, vainilla y la mezcla de líquidos, vamos mezclando poco a poco. Yo intenté darle ese amasado lento de 5 minutos en la Thermomix pero quizás porque es de la primera versión, lo único que hizo fue integrar todo, a partir de aquí sin mancharme ya saqué una bola mezclada que seguí amasando durante 5-6 minutos.

Ahora id tomando trozos de mantequilla e integráis en la masa con paciencia, al principio se vuelve rara, como si no aceptase la mantequilla pero no os rindáis, seguid el amasado durante 10 minutos hasta alcanzar una masa suave y elástica.

Ponemos en el bowl y cubrimos con film a temperatura ambiente durante 2 horas para que doble su tamaño. Ya casi estamos en verano y la temperatura ambiente ayuda, en invierno igual tenéis que dejarla reposar un poco más.

Cuando casi pasen esas dos horas derretimos la mantequilla del relleno y mezclamos el azúcar moreno y la canela. Sacamos la masa y la estiramos con el rodillo hasta conformar un gran rectángulo del tamaño aproximado de una bandeja de horno.

Pincelamos con la mantequilla derretida y espolvoreamos generosamente toda la superficie. Empezando por la parte más alargada iremos enrollando y apretando a la vez hasta formar un cilindro con toda la masa. Recortamos los bordes y desde el centro vamos haciendo cortes parejos, a mi me salieron dieciséis.

Distribuimos los rolls en un molde alto para tartas, tapamos con film y dejamos reposar durante una hora. Pasado el tiempo veréis como se expanden y se cubren los huecos, pincelamos con un poco de leche y horneamos en el horno precalentado a 200º durante 15-20 minutos.

Una vez que esté horneado dejamos enfriar sobre una rejilla y nos ponemos a mezclar todos los ingredientes del frosting con una varilla, echamos el glaseado por encima siendo generosos.