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Casa Trabanco


Casa Trabanco

Casa Trabanco – Ctra. Lavandera – Gijón    Tlf985 13 64 62

Me vais a permitir que para esta ocasión les robe a nuestros vecinos cántabros el slogan y hable de Asturias Infinita, gustosamente les cedo momentaneamente una Cantabria Paraíso Natural, porque compartimos Parque Nacional y nuestra orografía y costumbres son muy parecidas.

Asturias Infinita, ¿por qué?, porque a pesar de ser un territorio bastante limitado en espacio, uno no da a basto para conocer tantos lugares interesantes que a priori pueden estar a un paso. Si a ello le unimos la gastronomía, resulta imposible conocer cada rincón por mucha fama que tenga.

Claro que he consumido muchas veces la Sidra Trabanco, quién no. Se trata de uno de los lagares más importantes de nuestra región, que lleva funcionando desde 1925 y que actualmente cuenta con dos centros, en Lavandera y Sariego.

Casa Trabanco

Basándose en la tradición vasca de las sagardotegis donde acompañan su sidra con unos menús donde el bacalao y los txuletones son protagonistas, en 1983 Samuel Menéndez Trabanco y Toñi Olmo, si experiencia en la restauración pero con el consejo de las abuelas, emprenden una aventura gastronómica que se ha convertido en referente.

En Lavandera comienza la época del mallado de la sidra y varios kilómetros antes de llegar, recorriendo las sinuosas carreteras del concejo, el intenso olor a manzana perfuma el interior del coche.

Llegamos con el atardecer bien entrado, se nota que los días se acortan y no pude hacer fotos de un entorno magnífico ya que nos ubicamos en una zona alta y las vistas son espectaculares.

La zona exterior combina tradicionales bancos y mesas de madera con una zona más moderna tipo chill out con unos excelentes butacones de plástico. A la entrada le han ganado un espacio de terraza que han cubierto convirtiéndolo en comedor.

Casa Trabanco

Entramos en la sidrería y comedor principal, una gran barra y un espacio con mesas corridas y bancos de madera, una ambientación muy acogedora plagada de fotos históricas. La iluminación es muy buena y a pesar de su calidez no convierte el espacio en algo lúgubre.

Mirando por las ventanas, en la parte de abajo hay una zona ajardinada que estaba cubierta por unas carpas transparentes, había una boda y el picoteo con un dj daba ganas de unirse a la celebración.

Se nos acerca un amable señor que nos invita a conocer la parte de abajo y a tomar un culin de sidra escanciado desde el tonel, se trataba del mismísimo Samuel. Un hombre encantador al que se le nota la pasión sidrera y amor por el negocio pese que ahora está regentado por sus hijas.

Samuel Menendez Trabanco

Hablamos de manzanos, sidra, denominaciones de origen, precio de la sidra…etc y nos enseño el comedor de abajo antes de que tomaran asiento los comensales del enlace, con todos los toneles sin duda lo hace un espacio más auténtico. Me hablaron de un tunel por donde pasaba el ferocarril y que ahora es parte de la bodega, algo pendiente y motivo suficiente para repetir visita.

Curiosamente, nuestra visita a Casa Trabanco fue con unos amigos vascos a los que devolvimos su hospitalidad en Orduña con la misma moneda, en aquella ocasión fuimos a una sagardotegia y ahora estábamos en una sidrería asturiana, mismo concepto pero a mi modo de ver mejor el asturiano en cuanto al ritmo y combinación de sidra con la comida.

Contar con camareros escanciando y no tener que levantarse mientras comes me resulta más agradable.

Para picar nos pusieron unos mini tortos con queso azúl, compota de manzana y nueces que estaban deliciosos.

tortos

Como entrantes elegimos un fuera de carta delicioso, un pastel de carne con queso de cabra y unas clásicas croquetas que alegrasen a los niños presentes.

pastel de carne

pastel de carne

croquetas

croquetas

La cebollas rellenas de bacalao resultaron fantásticas, tenían ese punto medio caramelizadas y con abundante relleno.

cebollas rellenas de bacalao

cebollas rellenas de bacalao

cebollas rellenas de bacalao

Llega el turno de los chuletones de vaca vieja, dos hermosas piezas de 1,4kgs que disfruté especialmente después de tiempo sin abusar de estos placeres, ensaladas, sopas frías y pescados marcaron el verano y ya iba siendo hora.

chuleton

chuleton

chuleton

chuleton

Para los postres elegimos el milhojas de hojaldre horneado al momento, relleno de arroz con leche requemado y acompañado de helado de canela casero.

milhojas de arroz con leche

Copa de crema de queso con coulis de mango, fue la otra elección.

crema de queso y mango

Esta primera visita a Casa Trabanco ha sido todo un éxito, me ha gustado mucho el entorno, el llagar, el comedor y la comida, sin duda a partir de ahora, cada vez que me tome una botella de Sidra Trabanco me sentiré transportado a su casa de Lavandera.

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Casa Fran


Casa Fran – Avda. Conde de Stª Barbara, 37 –  Lugones    Tlf: 985 260 074

Por concentración, la zona Centro de Asturias es la que alberga mayor cantidad de llagares, ya sean en Gijón, Villaviciosa, Nava o Siero. Muchos de estos lugares donde se elabora la sidra natural asturiana, además son restaurantes donde podemos disfrutar in situ de bebida y gastronomía de tradiciones arraigadas.

Otros llagares no cuentan con servicio permanente de restaurante, pero si ofrecen la posibilidad de celebrar espichas. El termino proviene de “espichar” abrir un tonel o pipa, y escanciar directamente desde él, donde se juntarán grupos numerosos que beben sin control y acompañan de menús cerrados de una cocina de picoteo, de pié.

En Siero existen unos cuantos referentes que ofrecen estas modalidades, entre ellos La Morena, el Llagar de Quelo, Fanjul, Juanin y Casa Fran.

En este año que se cumple su centenario, situado a las afueras de Lugones, por las AS-17 dirección Avilés, no tiene pérdida. A mano izquierda entráis en un recinto con un amplio aparcamiento. Han estado de obras y ahora la terraza es mucho más aprovechable en días soleados.

En el interior de la casona se distinguen dos zonas, una más pequeña con la configuración de chigre de toda la vida, con su chimenea y ambiente más recogido. En la parte de atrás un gran comedor presidido por dos grandes toneles, mucha altura, paredes de piedra y mesas de madera clásicas.

Casa Fran tiene su propia sidra, la normal y la Denominación de Origen, no vayáis a meter la pata y pedir una botella de Foncueva o Zapatero.

La carta es lo suficientemente amplia como para tardar en decidirse, además tienen una pizarra con fueras de carta.

Si hay un entrante que disfruto mucho mientras llegan los restantes, esos son los chorizos a la sidra, que sirven para hacer tiempo y asentar el estomago con las primeras botellas.

Aunque también podemos degustar el chorizo en versión frita con patatas.

Chorizo con patatas fritas

Croquetas caseras con leche fresca. Parece mentira que se especifique la procedencia de la leche, pero esto hoy en día es un lujo y ciertamente tienen un sabor diferente.

Tortilla de patata. Ni fina, ni gruesa, con un cuajado tirando a hecha, está muy buena.

Ensalada de tomate y cebolla. La cebolla estaba debajo del tomate y con una buena calidad de tomate, poco más se le puede pedir a un plato tan simple como maltratado.

Calamares frescos fritos. Un capricho personal, estando en las previas en el chigre me vino un olor que ya indicaba que los calamares serían buenos.

En la misma línea de buenas frituras nos encontramos unos chopitos.

chopitos

Parrochas con jamón. Deliciosas, frescas, bien fritas, sin exceso de aceite.

Pollo al ajillo. Crujiente, jugoso y equilibrado de ajo.

Hígado de ternera al ajillo con patatas fritas. Había bastante expectación pero al final, por unanimidad, nos pareció que estaba demasiado hecho.

Entrecot de buey con patatas fritas y pimientos confitados. Ya, ya se que no es buey, nadie me ha engañado, porque cobrando 20€ es suficiente razón para que lo supiese al pedirlo. Lo importante, ¿estaba buena la vaca vieja?, pues si, extraordinaria con el punto clavao.

De postre un solitario arroz con leche, con canela. Muy cremoso, supongo que esta hecho con la misma leche fresca de las croquetas, pero demasiado caliente.

Supongo que tendré más oportunidades de ir antes de que lleguen los días de calor, pero ya estoy deseando acercarme tras una jornada de playa y disfrutar de esa terraza hasta más allá de la media noche.

La Fustariega


La Fustariega – Ctra. de Avilés – Cabo de Peñas  –  Verdicio  Tlf: 985 878 103

Como asiduo visitante a las playas de Verdicio, La Fustariega, ubicada en un pequeño alto, a 9 kms de Luanco, es una de esas sidrerías que no pasan desapercibidas, su especial visibilidad en la carretera que desemboca en el Cabo Peñas convierte su parking  e instalaciones en parada obligatoria ya sea para tomarse una refrescante botella de sidra tras una jornada playera o alejarse de la arena y comer como señores.

Aunque este año ha perdido la distinción Bib Gourmand, este negocio familiar que lleva desde 1998 creciendo sobre los cimientos de apasionados que no tenían vinculación hostelera, sigue siendo uno de esos lugares donde se come bien a precio contenido.

Realizan una cocina tradicional asturiana donde el tratamiento de una buena materia prima nos permite comer pescados y mariscos con buenos puntos de cocción sin olvidarnos del tapeo con el que iniciaron el negocio.

Las instalaciones son muy amplias y su gran parking y zonas ajardinadas nos permiten comer disfrutando de las generosas vistas que ofrece el Mar Cantábrico. Lo que antiguamente era una vieja cuadra se distribuye en tres comedores, el principal, el de la sidrería donde al frente destaca una gran barra alberga 23 mesas tradicionales, los otros dos de 6 y 9 mesas, son más íntimos y por decirlo de alguna manera, nobles, donde poder comer a la carta en mesas vestidas con manteles.

La decoración abunda en elementos rústicos tradicionales del campo, desde garabatos hasta yugos, suelos cerámicos, piedra natural y ladrillo cara vista es la imagen que os encontrareis al atravesar una entrada que simula un hórreo.

Mi artículo se corresponde con la última visita de hace un año, ya iba siendo hora!! pero hay veces que se me quedan en el tintero. Por aquel entonces visitaba a una amiga en el mercadillo de Las Dunas, no había día de playa así que nos acercamos a La Fustariega y tuvimos suerte, conseguimos reservar una mesa en el jardín, el mejor sitio para que los niños pudiesen esparcer.

La comida fue de picoteo, de esas para compartir y por supuesto no pudo faltar el cachopo, un plato que por el concejo de Gozón es un clásico existiendo unos cuantos templos cachopistas, alguno como La Figal ya desaparecido me trae muy buenos recuerdos de juventud así como El Rexidor y Casa Paquín.

Comenzamos con una longaniza de Avilés, unas croquetas variadas de jamón, oricio y centollo, patatas tres salsas, unos buenos calamares y rematamos con el cachopo y hamburguesa para los niños.

De postre una buena tabla de quesos y dos tartas bastante ricas.

La verdad que con estos elementos de juicio no puedo valorar en profundidad la cocina de La Fustariega, me faltan sus platos destacados de cuchara como les fabes o el repollo con almejas y cualquiera de sus pescados, mariscos o carnes rojas.

En plan picoteo todo es muy correcto y me quedo con la abundancia de la longaniza, los buenos calamares y la jugosidad del cachopo además del buen servicio y trato recibido.

La Noceda


La Noceda – C/ Víctor Chávarri, 3  –  Oviedo      Tlf: 985 225 959

Aunque la calle Gascona de Oviedo albergaba un nutrido grupo de sidrerías históricas, no es hasta finales del siglo pasado cuando una asociación sin ánimo de lucro integrada por unos cuantos hosteleros de la zona, decide tomar forma jurídica y potenciar lo que hoy se conoce como el Bulevar de la Sidra.

Con un marketing basado en actividades dispares en las que se fomenta la cultura sidrera, han conseguido revitalizar la zona y crear un núcleo duro de sidrerías al que el turista no debe dejar de acudir.

Lista para las fiestas de San Mateo en la ciudad, en septiembre del año 2000 abrió sus puertas La Noceda, que aunque ubicada en la calle Víctor Chávarri se engloba en el círculo próximo al eje del Bulevar.

Por tamaño, allá con el cambio de siglo y la próxima llegada del euro, se convirtió en toda una atracción, un soplo de aire fresco que ha sabido mantenerse en alisio y no ser vendaval efímero en el difícil sector de la hostelería.

Ya desde que abrió, se convirtió en una de mis sidrerías predilectas. El servicio siempre ha sido de lo más atento y todo lo que se espera de este tipo de locales lo cumple a la perfección. Ambiente, buena comida y sidra a raudales es una trilogía no tan fácil de conseguir, de ser El Padrino o convertirse en Rambo depende de una buena dirección y por desgracia no todos son Martin Scorsese.

Tras diecisiete años entre nosotros y con el tirón que ha experimentado la cultura sidrera en los últimos años, se han sumado a una modernización en cuanto a decoración en el último comedor anexo. Nuevos consumidores y nuevos tiempos de chisqueros, tapones e isidrines han propiciado comedores con una estética menos tradicional.

Paredes de piedra, abundancia de madera, unos llamativos falsos ventanales con imágenes de paisajes asturianos, unos lucernarios que proporcionan luz cenital decorados con vidrieras emplomadas son el sello de identidad de los tres amplios comedores de los que disponen.

Muchos son los cambios que a lo largo de estos años han acontecido, entre ellos la endemoniada ley anti tabaco que tanto ha mareado a hosteleros y clientes, a la que hemos de sumar la retorcida y variable normativa de terrazas. La Noceda cuenta con terraza y esto ya es un plus porque fumemos o no, nos gusta pisar asfalto que para eso lo pagan con altos impuestos.

La carta es tan larga como la de la familia Corleone y resulta difícil decidirse, porque todo resulta apetecible, por ello cuando más disfruto de estos locales es cuando me acompaño de amigos, colaboradores necesarios para hacer extensas comandas y probar un poco de todo.

Sin más, con platos que no merecen más presentación que la visual expuesta, os dejo una nutrida selección de lo que podréis encontrar en La Noceda.

El Reloj de Porlier


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El Reloj de Porlier – Plaza de Porlier, 11  – Oviedo       Tlf: 985 202 291

Para el ciudadano residente o para el turista primerizo, pocas esquinas de la ciudad de Oviedo son tan pintorescas y reconocibles como la que ocupa El Reloj de Porlier.

La antigua Facultad de Derecho, la oficina central del BBVA, la Catedral al fondo y en primer plano presidiendo la plaza, la escultura de Eduardo Urculo “El Regreso de Williams B. Arrensberg”, más conocida por El Viajero, forman una de las postales más fotografiadas de la ciudad.

Trato de hacer memoria y recordar, espero no equivocarme. El Reloj que da nombre al local ya existía, pues forma parte de una gran época llamada “Gabinismo”, donde se peatonalizaron muchas calles y se dotó a la ciudad con un patrimonio escultórico que sin duda atrae al turismo.

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En cualquiera de los casos, fuese antes o después, el nombre está muy acertado. Se encuentra algo enterrado respecto de la cota de calle pero su luminoso interior y los grandes ventanales invitan a conocerlo.  En el exterior podemos aprovechar en cualquier época del año su terraza, fumadores o simples voyeurs, disfrutamos del trasiego que concita esta esquina.

Hay tres o cuatro sitios en Oviedo que frecuento a piñón fijo, dependiendo de la zona que me encuentre. El Reloj es uno de ellos, un simple café, un desayuno más pausado, un vermú, me hace estar atento a sus novedades gastronómicas.

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Este local es un asiduo participante y varias veces ganador de todos aquellos campeonatos de pinchos que se celebran en la ciudad. Otra cosa de la que podemos disfrutar, es de su permanente y cuidada selección de ostras, una apuesta de producto casi inexistente en el resto de locales.

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La ambientación del local por la noche contrasta mucho con el día, hasta si me apuro, diría que clientela dista bastante. Por la noche la iluminación se vuelve colorida e intimista, atrayendo a gente de mediana edad que buscamos un lugar agradable, buena comida y quizás algún cocktail, dependiendo del ánimo.

Tras unas cuantas visitas, hay platos con los que mis amigos y yo somos muy recurrentes, podéis llamarlos irrenunciables o quizás aburridos, pero cuando sabes que algo gusta mucho, por qué cambiarlo.

Para beber yo siempre me tomo la Amstel Oro tostada, esta cerveza salida del grifo es deliciosa si está bien fría, y aquí la tiran bien. Mis amigos siempre eligen los vinos de los que no suelo participar, así que todo el mérito o crítica, ya sabéis donde encauzarla.

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Las croquetas, servidas en las hueveras nunca las perdonamos. Variedades de cecina, jamón ibérico, picadillo de caza y morcilla.

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Otra versión muy exitosa, son las cuadradas de queso Gorgonzola con manzana y menta fresca.

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Embutidos como la cecina de buey con queso de cabra a la plancha pueden ser un buen entrante que podremos combinar con una buena tabla de quesos, si no sois de los que la preferís al postre.

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Los palitos de chipiron en su tinta con alioli son otro de los snacks fáciles para compartir.

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Depende del día, comer las necesarias verduras, apetece más en versiones calientes como este wok de verduritas (alcachofa, zanahoria, tirabeque, calabacín, coliflor y brócoli) con Hanakasú (virutas de atún).

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Pulpo a la plancha con patata rota, pimentón y aceite de oliva.

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Atún rojo con espárragos trigueros en tempura con curry de Delhi y salsa Amazona.

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La hamburguesa especial “Reloj de Porlier” del Valle del Esla. Buen tamaño y jugosa.

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El chuletón con patatas y pimientos confitados. El último que comimos me pareció superior, una carne curada, con mucho sabor.

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En los postres, la huevera de chocolate y la tarta de queso a la inversa, son caseros. También podéis elegir el socorrido coulant de chocolate con helado de avellana.

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Con o sin cafés, habiendo ido a cenar o no, para la primera copa El Reloj es una buena alternativa.

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Por fin he conseguido sacar un artículo que por distintas razones se me ha ido alargando incluso años. Nunca es tarde si la dicha es buena y en este caso El Reloj de Porlier se merece la honra de estar en una de las mejores esquinas de la ciudad.