Bibo Madrid


Bibo Madrid – Paseo de la Castellana, 52  – Madrid      Tlf: 91 805 25 56

Desde finales de agosto del año pasado, Madrid ha dejado de moverse a paso de chotis para cantar por malagueñas, Dani García ha desembarcado en la capital no para comerse el mundo, sino para que nosotros nos lo podamos comer.

El Paseo de la Castellana está más Bibo que nunca, el frenesí de una de las arterias principales de la capital se toma un respiro en su número 52 para sentirnos aún más cosmopolitas. Una mezcla de brasserie, tapas, raw bar, steakhouse, freiduría, cocktelería, es el concepto y la apuesta segura, que el biestrellado chef malagueño ha querido implantar en una difícil plaza como la madrileña.

Tras su experiencia newyorkina con el Manzanilla y la rodadura del primer Bibo en Marbella, donde una internacional y selecta clientela le ha servido para testar platos y gustos, ahora las puertas del Ferial se iluminan para alumbrar y sorprender al comensal con destellos de una cocina andaluza con raíces renovadas.

Que nadie se lleve a engaños, Bibo no es un restaurante Michelín ni lo pretende ser. Para ello deberéis visitar su restaurante en el hotel Puente Romano, probar su nuevo menú gastronómico Caleidoscopio y comprobar de primera mano su maestría con los fogones.

Ser un chef, cantante, deportista, pintor…etc afamado, no implica que sean seres sobrenaturales. En el caso de los cocineros, no os creáis que se pasan el día comiendo caviar y langosta, son profesionales de la cocina que tienen su lado mundano, como el tuyo o el mio, y unos huevos con puntillita o una pasta con tomate les hace tan felices como a nosotros.

Precisamente, de este acercamiento con la realidad de la mayoría, surge el “concepto de la democratización de la cocina”. Se puede comer rico, original, viajar sin moverse de la mesa y a precios asequibles, esto es Bibo.

En mi visita a Bibo Marbella, tal y como os relaté, tuve pegado a Dani comiendo con su familia en su día libre. Viendo como, aún de relax, manejaba su equipo, el rigor y control que debe ejercer en la supervisión de lo que acontece en Madrid, debe dejar al comensal tranquilo. Sin su presencia, el funcionamiento y lo que encontraremos en la “sucursal” es una réplica exacta de los estándares de excelencia que podemos hallar en su cuartel general.

Nada tiene que ver el local de Marbella con éste. Si el primero tiene muchos recobecos y juega con escalones, en éste la particularidad es lo diáfano del local de 800m2, con unos pilares que apenas molestan a la visión general para albergar a 120 comensales.

El diseño ha sido confiado a Lázaro Rosa-Violán, que con sus más de 7.000 bombillas trata de trasladarlos a la Feria de Málaga emulando su puerta grande. El blanco predomina y sus aspectos más destacados a parte de la iluminación, son la barra circular de la entrada, presidida por un gran globo aerostático; una réplica de un atún rojo metido en una urna y una gran cocina vista y abierta al público. Los psicodélicos baños también merecen una especial mención.

La carta es tan amplia como divertida, en ella se refleja el espíritu viajero de Dani y la influencia que sus visitas a otros continentes ha tenido en sus elaboraciones más informales. Encontraremos secciones dedicadas a los brioche y tapas, sopas frías y ensaladas, ostras y raw bar, una oda al atún rojo de Barbate, jamón ibérico de bellota, la fritura andaluza, pescados y carnes, un apartado llamado #Bibofamily de platos grandes para compartir, y por supuesto una variada selección de postres.

El diseño gráfico que envuelve al Grupo Dani García, resulta muy llamativo y particularmente me atrae mucho. Me recuerda mucho a los títulos de crédito de las películas de los Monty Phyton y otros tienen un toque muy sesentero.

Aunque en esta ocasión no me tomé ningún cocktail, han diseñado una carta a modo de baraja que da mucho juego, “dime un número, 1, 2, 3…….16, te ha tocado un Fleurir”.

Esta vez me conformé con la weissbier de Paulaner, una de mis cervezas de trigo favoritas.

A la hora de efectuar la comanda tenía claras dos cosas: el salmorejo de centollo era el único plato que quería repetir para satisfacer a mi novia, y que el resto debían ser diferentes a los degustados en Marbella, a efectos de ampliar y complementar el artículo.

Un delicioso pan y una sabrosa crema de verduras nos sirvieron de tentempié.

Comenzamos con dos versiones diferentes de la ensaladilla rusa. La primera, una a la andaluza con patata machacada, AOVE mayo y ventresca de atún.

La segunda incorpora los mismos ingredientes pero añade 6 huevos de codorniz al ajillo. Todo un descubrimiento.

El mencionado salmorejo cordobés cremoso, centolla y pipirrana de manzana verde.

La flor de lubina era uno de esos platos que había visto por las redes sociales y me apetecía mucho probar. Se trata de una lubina servida como si fuese un sashimi a la que se le da una forma de flor junto con el daikon (nabo japones, largo y blanco) y se empapa en una salsa de yuzu, soja y jengibre. Poco que decir, deliciosa, tanto que igual me atrevo a replicarla.

No podíamos pasar por alto la fritura, así que nos animamos con el pollo frito Bibo Style. Unos muslos de pollo de corral, fritos con ajos y hierbas. Se nota claramente que el pollo es de calidad, a los amantes del KFC les decepcionará.

El siguiente plato es un guiño a uno de los chefs más influyentes del mundo, el francés Jöel Robuchon. Los langostinos crujientes Robuchon proceden de Sanlúcar, envueltos en albahaca fresca y pasta brick.

Aunque todo fuese para compartir, podemos decir que llegamos a los platos fuertes. Resulta inevitable probar la hamburguesa Burguer Bull Men para borrar de la cabeza y nuestros paladares cualquier idea preconcebida de aquel experimento con McDonald.

Por supuesto que nunca dudé de que aquella hamburguesa que había de replicarse, en origen era tan genial como esta de 180grs  de carne de chuleta a la parrilla, salsa Bull, queso havarti, lechuga trocadero y patatas fritas, pero la mass production tiene sus inconvenientes.

Finalizamos con un plato de los #Bibofamily, nada mejor que el superlativo T-Bone de atún rojo a la parrilla de carbón, con el sello de garantía de Gadira en Barbate.  No dejéis de probar cualquier plato con este atún rojo, será como conducir un Ferrari rojo, una experiencia inolvidable.

Rematamos la comida con un cremoso de arroz con leche fresca de vaca, vainilla de Tahití, algodón de azúcar y frambuesa de polvo a la que mis amigos advirtieron que era para celebrar mis 3 años de blog. Una manera fabulosa de cerrar las celebraciones, soplando velas, en la mejor compañía y en casa de uno de mis chef favoritos.

Apenas han pasado quince días desde mi visita y ya estoy deseoso de volver a encontrarme con una Dani García Experience. En junio tiene prevista la apertura en Marbella de un nuevo local donde potenciará los sabores del mar, a unos precios asequibles.

Lobito de Mar se ubicará donde antes estaba El Portalón, aún recuerdo mis visitas carnívoras a este clásico marbellí. Será el momento de regresar a la que fue mi segunda casa durante muchos años y habrá que echarse a la mar.

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