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La Tasquería de Javi Estévez


La Tasquería de Javi Estévez

La Tasquería de Javi Estévez – C/ Duque de Sesto, 48  – Madrid   Tlf: 914 511 000

Plantearse abrir un restaurante donde el eje central de toda su carta sea la casquería no está al alcance de todos, pero cuando conocemos a Javi Estévez todas las piezas del puzzle nos empiezan a cuadrar.

Muchos le conocimos allá por 2013 en aquella primera y fresca edición de Top Chef donde junto a Begoña Rodrigo, Antonio Arrabal y Miguel Cobo forjaron la amistad de los 4 Mosqueteros. Su entendimiento, más allá de la competición, forjó el destino de unos chef de gran talento.

La valenciana, al igual que Javi llegó al mundo de la cocina sin ser su vocación ni tener tradición familiar, pero no ha sido obstáculo para que ganase aquel concurso y que en la actualidad triunfe con La Salita.

Barcelonés de nacimiento, Antonio Arrabal llegó a Burgos para quedarse y hace un par de años tras una vida profesional ligada al mundo de los hoteles, abrió La Jamada. También en Burgos, el de Briviesca, Miguel Cobo consiguió en 2016 una estrella Michelín con su Cobo Vintage.

Por muchas trabas que el Richelieu de turno les haya podido poner en su ascenso, lo cierto es que el trabajo de estos mosqueteros se ha convertido en éxito y ahora le ha llegado el turno a Javi en forma de Estrella Michelín.

Planeando las mini vacaciones en Madrid, el pasado 20 de noviembre hacía reserva en La Tasquería, al día siguiente en la gala Michelín 2019 celebrada en Lisboa le concedían a La Tasquería su primera estrella y en su primer servicio nocturno con estrella, ahí estábamos nosotros en Duque de Sesto, 48. Suerte o destino, quién sabe.

Parecía que si hoy en día no haces cocina fusión o de vanguardia, estas fuera de onda. La cocina tradicional y no digamos esta con enfoque casquero, con esta concesión, ha venido a reivindicar su sitio.

Cuando Javi entró en Top Chef venía haciendo su trabajo en El Mesón de Doña Filo pero tras el impulso mediático en 2015 se convierte en empresario con este concepto tan arriesgado. En 2016 es nombrado en Madrid Fusión como Cocinero Revelación y en tres años al frente del negocio ya forma parte de la constelación Michelín.

¿Casquería?, vale que más o menos entremos por unos callos, un hígado, apuramos con unos riñones pero una carta repleta de vísceras, ¿estamos locos?. Pues si que un poco loco has de estar, pero cuando analizas la humildad y sencillez del producto, charlas un rato con Javi y pronto te das cuenta que su persona es fiel reflejo de la materia prima.

Transmite tranquilidad, sosiego, paciencia y picardía, prácticamente se mimetiza con esas elaboraciones donde la pulcritud y largas cocciones tratan de engañar sibilinamente la vista del comensal.

A los que no hacemos ascos a nada y juzgamos el sabor por encima de imágenes preconcebidas somos el cliente fácil e incondicional, pero llegar al timorato, al escéptico, sólo se consigue con grandes elaboraciones, mucho gusto y grandes dosis de explicación.

Carta de La Tasquería

La carta resulta extraña, todos esos hagstags dan una información justita y totalmente intencionada. Víctor Hernández como Jefe de Sala o el propio Javi se encargan de vender, vestir, engatusar, enmascarar, y hasta ejercer de psicólogos para encaminar la comanda que más se pueda ajustar a nuestros gustos, pero dejando margen a la sorpresa.

Está claro que la cabeza de cerdo resulta muy explícita y hasta un pelín gore pero la manera en que es dulcificada en su discurso, el mimo y pasión con que se transmite, hace que sea uno de los platos irrenunciables.

El resto de platos degustados y otros tantos que vi salir a mi alrededor, esconden una cocina de autor alejada de esa imagen basta de la casquería tradicional. Podríamos hablar de un refinamiento visceral que encandila a propios y extraños. Entre otros, pude observar que tenían mucha clientela asiática, la casquería trasciende lo cultural y creo que a los que nos gusta, nos hace más libres gastronómicamente hablando.

La Tasquería

El local no es excesivamente grande para los tamaños que habitualmente se mueven en la capital. Es un rincón acogedor que trata de guardar la tradición con una decoración simple, sin estridencias, sin imposturas ni grandes pretensiones.

La cocina abierta es el epicentro y una barra con taburetes altos permite escudriñar todos los detalles de sus elaboraciones. El resto de la sala combina bancos corridos con mesas altas y bajas, se respira un ambiente familiar, sosegado, sin excesivo bullicio.

El servicio, como comenté más arriba resulta cercano, muy explicativo y eficaz. Los platos se suceden en una transición sin agobios, ni largas esperas ni platos amontonados que pueda parecer que nos quieren levantar cuanto antes, algo tremendamente desagradable que he experimentado varias veces, sobre todo en el extranjero.

Acompañado por mi novia, nuestra mesa aunaba la típica clientela de la que se nutre La Tasquería. Yo abierto y deseoso por probar lo más extraño y ella más cautelosa, con recelos y algún tabú pese a no tener problema con los callos, hígado o carrilleras.

A mi me tenían ganado de antemano, a ella había que seducirla y aunque comió de todo no lo hizo con mi fruición y deleite. Sus líneas rojas nunca las traspasó mientras que yo me lanzaba al vértigo de unos sesos.

Siguiendo las indicaciones de Víctor en cuanto a las cantidades y a los que él entendía como irrenunciables, nos salió una comanda muy variada en la que sin duda habría incluido algún capricho más, pero para una cena ya íbamos más que sobrados.

Para beber la Indian Pale Ale madrileña La Virgen y una Mustache negra que acompañaron del servicio de pan con una pequeña probeta con aceite, unas olivas y una tapita de lengua a modo de embutido.

Cerveza La Virgen

Cerveza Mustache

Lengua

Por mantener el orden de como fueron saliendo los platos, empezamos con #Hígado #Ensalada #Mostaza. Deliciosa combinación donde la lechuga era acompañada de un hígado laminado que nos recuerda en texturas al micuit de pato, un helado de mostaza, almendras laminadas y tostadas y orejones.

ensalada de higado

ensalada de higado

ensalada de higado

Seguimos con la ternera y probamos la #Coca #Tendones #Berberechos. Sobre una focaccia unos tendones super melosos y unos berberechos king size y aliños de mahonesa de lima kaffir y sriracha para dar el punto picante.

coca de tendones y berberechos

coca de tendones y berberechos

coca de tendones y berberechos

Volamos al pato con el #Corazón #Pato #Frambuesa. Resulta mucho más explicito que los anticuchos peruanos que vienen más picaditos, aquí los trozos son reconocibles y la textura más correosa que no chiclosa, con muchísimo sabor a pato. Se sirve con una salsa de regaliz que aporta melosidad, unas frambuesas liofilizadas para dar el toque crocante y unos filamentos de ají para dar picante.

corazon de pato

corazón de pato

corazón de pato

Del cerdo, hasta los andares y seguimos con #Rabitos V.2 #Anguila #Queso. El rabo en dos texturas, una super crujiente que sería la terminación enroscada tan singular y la otra donde apreciamos la melosidad corresponde a la parte alta del rabo, que viene deshuesado con un trozo de anguila ahumada y un leve salseado de salsa de queso Idiazabal.

rabitos de cerdo y anguila

rabitos de cerdo y anguila

rabitos de cerdo y anguila

Seguimos fozicando (hocicar en asturiano) y llega uno de los Top Seller fuera de carta no apto para aprensivos o acérrimos seguidores de Porky o Babe, la #Cabeza #Cochinillo #Ensalada. Cada parte podría tener su propio nombre divertido, una mini guía de como comerla.

cabeza de cochinillo

cabeza de cochinillo

cabeza de cochinillo

Así, sin más, una cabecita de lechón infante con poco más de un mes que confitan durante diez horas y luego fríen al momento para darle el crujiente perfecto. Resultó divertido cuando Víctor nos aconsejó que le tiráramos a la par de las orejas, estas se desprenden con suma facilidad. No me comas la oreja, resulta muy crujiente.

oreja de cochinillo

Aquí no hay medias tintas, si quieres comer has de rebozarte en el lodazal e ir desmembrando el bicho. El siguiente paso fue el beso, por supuesto con lengua, abrir las fauces y extraer la lengua, una parte churruscada más magra y la inferior más melosa.

lengua de cochinillo

Por la cara, que te he visto!, es cuando retiramos la piel de la careta y los ojos achinados desvelan su interior ocular. Seguimos con vaya morro!, carnoso pero tirando a gelatinoso.

morro de cochinillo

Finalizamos con pensamientos, los sesos. Los sesos rebozados no me gustan por su textura tan blandengue pero estos al estar confitados en el interior del esqueleto tenían una textura mucho más agradable y por supuesto estaban para perder las neuronas.

sesos de cochinillo

Mientras le dabamos a la cabeza no pasó desapercibido el plato que servían en la mesa de al lado, lo quiero. #Taco #Carrillera #Carabinero un perfecto mar y montaña donde la delicada carne de la carrillera de cerdo convive con uno de los reyes de los crustáceos, el carabinero. Se sirve con la cabeza, que nos aconsejan exprimir sobre el taco para que se mezclan los jugos de los corales. Superlativo.

taco de carrilleras y carabinero

taco de carrilleras y carabinero

taco de carrileras y carabinero

Finalizamos con #Callos #Pata #Morro unos deliciosos callos a la madrileña que vienen con unas pipetas con salsa picante. El guiso de callos es muy diferente al que acostumbramos en Asturias, para empezar por el tamaño, aquí los picamos más menudos y el sabor poco tiene que ver quitando la melosidad de ambos. Me resulta muy difícil elegir entre unos u otros, estos eran excelentes y me recordaron a los afamados de La Ancha.

callos

callos

callos

Exceptuando la cabeza y los tacos, todo fueron medias raciones un formato muy recomendable para los que queráis probar muchas cosas. Teniendo en cuenta que ayudé bastante a mi novia, pedir más hubiese sido forzar la máquina.

Aún así, hubo hueco para compartir un postre muy refrescante #Fresa #Merengue #Lima

fresa, merengue y lima

fresa, merengue y lima

Fresa, merengue y lima

Finalizada la comida aproveché para felicitar a Javi por su Estrella, charlar sobre mis impresiones, todas muy favorables y deleitarme con su visión y conocimiento.

Javi Estévez y Fuego de Mortero

Ha sido una experiencia única, porque único es el concepto de una casquería de altos vuelos que ha sabido mantenerse con los pies en suelo. Aporta una visión y apuesta gastronómica desde la humildad del producto, a la elegancia y respeto de unas elaboraciones que nada tienen que envidiar a otras materia prima gourmet.

Javi Estévez transmite su esencia personal proyectada en platos difíciles de vender y sale muy airoso con el #somoscasqueros frente al discurso de pomposidad elitista que ha guiado la gastronomía en los últimos años. Enhorabuena, eres todo un Top Chef.

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Casa Milio


Casa Milio

Casa Milio – Pruvia de Arriba, 3 – Llanera    Tlf: 985 262 518

Comer en Asturias resulta muy difícil, hay tantos y tan buenos sitios que resulta casi imposible conocerlos. Cuando crees que tienes una zona más o menos peinada, te dicen de uno que vas por una caleyina, das tres curvas y allí se come una fabada o unos callos de muerte.

La carretera de Pruvia la he recorrido cientos de veces, alguna de ellas con mucho cabreo tras una inspección desfavorable en la ITV, creía conocer todos los sitios de buen comer hasta que un día mi amigo Jaime que trabaja en Cofas me habla del imprescindible Casa Milio.

A pesar de la cercanía con Oviedo nunca me venía al recuerdo y viendo lo visto, es para que hubiesen retirado la pegatina de la ITV ipso facto. Mi madre quería celebrar el Pilar a toro pasado, esta vez le coincidió en Barcelona con mi hermana. Deja que piense, bloqueo mental porque suelo aprovechar para visitar nuevos sitios, 2:15 los dos ya montados en el coche sin rumbo hasta que la presión me ilumina y pienso en Casa Milio.

Más o menos centrado el lugar me colé y tuve que dar la vuelta en La Venta del Jamón. Pasada la ITV seguís de frente, os entristecéis al ver La Campana precintada con bandas de plástico de Solvia, una mini curva de izquierda y a 100mt hay un desvío a la izquierda, a 200mt encontrareis el restaurante.

Casa Milio

Un gran chalet con un amplio parking de asfalto lleno de coches nos delata la ubicación correcta. Cualquiera diría que estamos en medio del campo, mucha gente de traje y corbata en comidas de negocios que busca de comida casera.

Sin haber reservado tuvimos la fortuna de tener una mesa disponible aunque por un mal entendido pasamos un buen rato en la barra disfrutando del vermut. Un dia de restallu, con el sol calentando las dos terrazas de que dispone en el bajo del chalet.

Un comedor sobrio con una gran barra y muy buena iluminación natural. Los manteles de tela y la clientela lo desmarcan del concepto chigre, es una casa de comidas auténtica en la que te cantan los platos que tienen ese día.

Lo bueno de estos lugares es que sabes que todo el producto esta fresco, se cocina al día, y lo mismo te encuentras con un lenguado negro como unos oricios o salteado de setas de temporada. Las premisas de este tipo de cocina es ofrecer un producto de mucha calidad, pero si además en cocina hay guisanderas como María Fraga Ferrant, el punto perfecto está garantizado.

Ya sabéis que me gusta tener un buen repertorio de platos para hablar con conocimiento de causa, en esta ocasión no son excesivos pero si muy explícitos del tipo de cocina. Un potaje, unos callos y un arroz son testigos suficientes para poder decir que tienen una gran cocina.

Preocuparse de hacer un correcto desalado del bacalao o limpiar los callos con el mayor de los mimos y escrúpulo es algo “sencillo” pero por desgracia no muy extendido y así podéis encontrar callos que al servirlos os suba un tufo sospechoso.

Comenzamos con unos bocartes con jamón que estaban fresquísimos y con una buena fritura.

bocartes

bocartes

Como estábamos en fechas previas al menú del Desarme tuvimos la suerte de que ya fuesen haciendo pruebas y así alterando el orden, seguimos con unos magníficos callos con su punto de picante equilibrado, gran melosidad, pequeñitos y acompañados de patatas fritas de verdad.

callos

callos

callos

Los garbanzos con bacalao y espinacas no son de mi platos preferidos aunque aquí en el blog hice una versión raruna con pak choi. A mi madre le privan y les dió una nota muy alta, yo los probé y me gustó mucho que utilizasen el tipo pedrosillo, una salsa muy ligada, mucho sabor y punto de sal adecuado.

garbanzos con bacalao y espinacas

garbanzos con bacalao y espinacas

garbanzos con bacalao y espinacas

Por mi parte me decanté por un arroz, me ofrecía uno con almejas o este con carne y setas. El color tan amarillo en un principio me hizo sospechar con esos excesos de colorante, pero al probarlo el azafrán cobró fuerza. Muchísimo sabor a seta, se notaba claramente que entre ellas había boletus y la carne muy tierna.

arroz con carne y setas

arroz con carne y setas

arroz con carne y setas

Puede que la contundencia de la comida o las dos cervezas Mahou con su gas me inflaron demasiado y no hubo postre. Hablando de cerveza, lo que menos me gustó es que las sirvan en lata, no queda bien y no sabe igual, además viendo que tenían vinos buenos creo que es un aspecto nimio a mejorar.

Si a una excelente ejecución le unes unos precios muy equilibrados, Casa Milio es para repetir una y diez veces, dejarte sorprender por el cante del día.

El Molinón


El Molinón – Calle del Águila, 13   –  Oviedo    Tlf: 984 061 589

Bodega, vinatería un concepto muy antiguo que ha derivado en los actuales gastro bares. Ya quedan muy pocos exponentes, al menos en Oviedo, de lo que eran aquellos locales de encuentro donde chatos, pintas e incluso porrones competían con las sidrerías, cuestión de gustos pero unanimidad en la misma finalidad de compartir tertulias.

La fisonomía de las ciudades cambia en pos de la modernidad y vestustos edificios dejan paso a nuevas construcciones, algunas de ellas rehabilitaciones, que aún conservando la esencia estética, pierden en la mayoría de casos emblemas del comercio local.

El local del que hoy hablaré aunque lleva más de 20 años en funcionamiento, desde 1997, cuando reabre sus puertas la antigua panadería El Molinón. El origen de dicha panadería se remonta a la primera mitad del siglo XIX y durante ciento cincuenta años fue una referencia carbayona.

El Molinón, pionero en Asturias en los procesos industrializados para la fabricación de pan, había sido fundada por Francisco Acebal y su hermano Xuan María, este último considerado como el mejor poeta en lengua asturiana.

Con raíces en Piloña, los Acebal también crearon una fundición de metales en el mismo solar, de la cual salieron piezas importantes para la catedral de Oviedo.

Esa fundición se fusionó posteriormente con la firma La Amistad, con fábrica en la calle Río San Pedro. En la geografía urbana carbayona la vieja chimenea de El Molinón, de ladrillo y planta cuadrada, fue una referencia.. A su pié estuvo durante años Casa Modesta, un afamado establecimiento de comidas.

Se trata de un local bastante reducido, con muchos recovecos y diferentes niveles, donde la zona de barra y cocina sorprenden por lo minúsculo. Parece mentira que de ahí puedan salir tantos platos, sin demasiadas pretensiones, no hay sitio para más.

Visitar El Molinón es quedar con los amigos, tomarse unos vinos o cervezas y aprovechar para picar algo. Embutidos y quesos servidos de manera individual o en tablas se combinan con una buena selección de tostas, pero aún hay margen para explorar una carta que repito, bastante amplia es para la capacidad del lugar.

De todo lo que pedimos me gustaría destacar los callos y el cachopo que para mi gusto sobresalieron del resto. Por el contrario, la tortilla de patata guisada con pisto, sin estar mala, resultó algo seca y más bien llevaba el pisto por encima.

Ensalada de queso de cabra y bacon con vinagreta de melocotón, verduras en tempura con una salsa agridulce, morcilla de León y unos bocartes con jamón conformaron el resto de la comanda.

Si a todo esto le añadimos un buen servicio y unos buenos precios, El Molinón resulta una opción muy apropiada para extender una buena charla.

Taberna Salcedo


Taberna Salcedo – Puerto de Tarna, 11  –  Oviedo     Tlf: 984 283 749

Suele ser habitual que asociemos un local de restauración a buenos momentos, esos que pasamos con familia o amigos alrededor de una buena mesa o barra de bar, sin embargo el caso que hoy me ocupa, tiene mi estigma particular asociado al dolor y la tristeza.

Antes de que sigáis leyendo más, mi caso personal nada tiene que ver con lo bien que he comido en este local, de hecho veréis que he repetido, pero en este mi cuaderno de bitacora reflejo gran parte de mi vida, y no siempre es de gozo y alegría.

Precisamente, por esta asociación he tardado dos años en escribir este artículo pues en fechas como estas la vida de mi padre se estaba apagando. En una de las visitas al hospital, por cercanía, acompañado de mi madre, recalamos en la Taberna Salcedo en su antigua ubicación de Bermudez de Castro.

Era un local pequeño, estrecho y algo oscuro, como los momentos que vivíamos pero su cocina puso ese punto de alegría que necesitábamos.

La ensalada de jamón de pato, foie y mango con crujiente de almendra casera nos dejó boquiabiertos, excelente presentación y sabor.

Seguimos con unos callos de los que había oído hablar. No soy nada maniático con el tamaño, me gustan pequeñinos y también grandinos, valoro por encima de todo el sabor y estos son deliciosos.

La sartén de huevos y picadillo de matanza, además de abundante tiene buen material y está bien cocinada.

Poco sitio quedaba para algo más, pero nos recomendaron el tiramisú y a la hora de escribir este artículo muchas piezas del puzzle me empiezan a encajar. Delicioso.

Transcurrido el tiempo, me enteré que habían cambiado de local, se habían mudado a la cercana calle del Puerto de Tarna, al local que ocupara la sidrería La Quinta. Por cercanía y tras visitar con mi novia la mutua Fraternidad (una vez más los médicos), rechazó mi invitación, desplazarte con muletas supongo quita las ganas de todo.

Como no hay dos sin tres, aprovechando una visita a Urgencias de mi madre tras un cólico renal, decidí dar carpetazo, afrontar una nueva situación y regresar con los mismos actores a un plató nuevo pero con la misma Directora.

La nueva Taberna Salcedo es mucho más grande, luminosa y amplia. Su entrada principal tiene una agradable terracita, una larga barra de bar da acceso al comedor distribuido en dos alturas, donde en su parte alta conservan el mismo cuadro que recordaba. La parte trasera tiene otra terraza abierta que da a una amplia plazoleta que comparte con otros locales de hostelería y que tiene buen ambiente en días de climatología benigna.

Las piezas del puzzle que os comentaba giran en torno a la figura de Annalisa Lusso, de origen italiano, es miembro del club de las guisanderas y además de ofrecer cocina tradicional, mantiene sus raíces transalpinas deleitándonos la última semana de cada mes, con unos menús italianos.

Por mi parte, no tuve más remedio que repetir los callos si bien en un ejercicio de auto control, pedí que no me sirvieran las patatas.

Como complemento a mi dieta sui generis, un secreto ibérico a la plancha del que sólo disfruté de los pimientos del Padrón de su guarnición.

Para venir de Urgencias, mi madre no lo hizo nada mal con el menú italiano aunque os confieso que necesitó de mi ayuda.

Ensalada Toscana, tortiglioni con trigueros y jamón, lasagna bolognesa con setas, y panna cotta con avellanas tostadas y compota de manzana casera fue el menú del mes. Ciertamente, por 19€, me parece que en no muchos italianos se puede comer así de variado y rico.

Yo creo que la deuda con la tristeza ya la tengo saldada, así que espero volver a repetir en circunstancias más festivas. El barrio de Teatinos ofrece buenas alternativas de ocio y tras ver una película en el C.C. Los Prados, la visita a la Taberna Salcedo puede rematar una jornada perfecta.

Casa Colo


Casa Colo – Calle de La Foina, s/n – Ceceda (Nava)   Tlf: 985 704 016

Hoy me acerco hasta Ceceda y visitamos un establecimiento muy conocido, un clásico dentro de esas rutas gastronómicas de fin de semana. Ir de monte, caminata, es la simple excusa para acabar sentado en cualquier bar de pueblo, devorando manjares contundentes que no resientan el bolsillo del “mochilero urbano”.

En mi caso, la relación con Casa Colo se remonta a mi adolescencia más tempranera. El que me ha conocido en los últimos años probablemente piense que soy un pijo de ciudad, razón puede no faltarle pero si rasca en mi pasado podrá averiguar que las labores de campo no me son ajenas.

Cortar leña para la chimenea, subir cubos de carbón para la cocina, recolectar manzana, cavar la huerta, recoger patatas, encalar paredes haciendo la mezcla con cal viva, trepar árboles de 10 metros para coger cerezas, robar manzanas del vecino con un arco de flechas hecho con varillas metálicas afiladas de paraguas o hacerme mi propio gomero con sierra en un banco de carpintero, son algunas de las actividades que hacía.

El contacto con el medio rural fue un aprendizaje que en su día me dió mucho por saco sabiendo que mis amigos empezaban a ligar, a ir de discoteca, pero a la larga te das cuenta que hay tiempo para todo y que son ellos los que se perdieron esta parte de la vida.

La Goleta, en el concejo de Piloña fue donde mi familia, no se perdía fin de semana y aunque mi madre cocina de lujo, salir a comer fuera era parte de la rutina. La Roca y La Parra en Sevares, La Verja en Infiesto, el Benidorm en Villamayor, el bar-tienda de Leandro y Tina cruzando la carretera y por supuesto Casa Colo, eran nuestros habituales.

No puedo certificar este punto en absoluto, pero para mi, Casa Colo fue el origen del cachopo aunque ellos nunca lo han denominado así, filete al queso era y sigue siendo su nombre. El auge mediático desbordado con este plato a mi modo de ver ralla lo ridículo, queriendo convertirlo en santo y seña de nuestra gastronomía, por encima de las fabes con almejas, las verdinas y las cebollas rellenas.

Casa Colo es una casona de pueblo que apenas ha cambiado. El comedor principal lo recuerdo como una terraza descubierta, desconozco cuando se hizo la reforma pero ha quedado muy bien y las vistas son preciosas.

El recuerdo de Casa Colo siempre fueron esas mesas ubicadas en cualquier recoveco, un ambiente familiar laberíntico donde al preguntar por una mesa, siempre había algo como escondido. La decoración sigue siendo la misma y eso me gusta mucho, los sitios con solera y raíces.

Recordareis mi artículo de la boda que tuve en la Hostería de Torazo, pues este fue el restaurante elegido para comentar la jugada del día anterior. En Asturias somos unos “fartones” y meterse entre pecho y espalda lo que leeréis hubiese sido más propio del postboda de Felipe y Leticia, donde el Presidente Revilla desveló que había pasado más hambre que un perro de las calles de Bombay (este es un símil de cosecha propia).

A veces me preguntáis si yo me he comido todo, obviamente no, pero suelo probar unas cuantas cosas además de lo mío. Mi comanda fue el pote y el filete al queso entero (se puede pedir por medios), pero completé con una mitad el repollo relleno.

Sin entrar en muchos detalles, cualquier cosa que pidáis está muy buena, es comida casera, tradicional, bien elaborada, con buena materia prima.

Sopa de cocido
Pote asturiano

Callos

Cebollas rellenas de carne
Escalopines al Cabrales
Repollo relleno de merluza y marisco

Filete al queso

Peras al vino
Helado de turrón con chocolate caliente
Fritos de leche