Cena Mensual – Eolo, Dios del Viento


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Hoy es día de saldar cuentas pendientes. Cuando se trata de amigos que precisamente se dedican profesionalmente al tema de la abogacía, no me viene otra cosa a la cabeza que Temis, la diosa de la justicia, que con su espada y balanza acaba de equilibrar el desajuste y compromiso adquirido con mi grupo de cenas mensuales.

Tenía intención de haber concluido este artículo doble en la tercera edición, pero el año pasado no pude acudir a la cena de mis adorados Mariana y Dani. Hablando de justicia, cómo podían faltar mis palabras sobre aquellos que con una cena temática mallorquina, iniciaron el germen del que a día de hoy celebramos el cuarto año de estas cenas mensuales caseras de amigos.

Mi estupidez y fantasía literaria está de paseo por el Monte Olimpo y os preguntareis que carajo pinta aquí Eolo. Cierto es que Dani en uno de esos arrebatos pitopaúsicos que nos dan a los que superamos los cuarenta, decidió retomar el mundo de la bicicleta y lleva en sus piernas más kilómetros que la flota de taxis de todo Oviedo. Seguro alcanza medias de vértigo, pero de ahí a compararlo con Eolo, hay un trecho.

Los vientos a los que me refiero soplan de cola. Hay otro Dani apellidado García, que para su restaurante **Michelín, ha creado en este año el menú Caleidoscope y puede que mi Dani se haya inspirado en el que yo he llamado Menú Aerophagus.

Repollo y garbanzos para una cena resultaba más arriesgado que un menú mexicano en la Casa Blanca de los Trump, corría el riesgo de exclusión social y de que alguno pulsara indebidamente el botón rojo. No fue así y cada cual supongo aireó sus trapos sucios en su casa por más que nos encontrásemos muy a gusto en la suya.

Éxito y sufrimiento de convocatoria, pleno de 16 comensales cada uno con su silla y trozo de mantel. Si dar de comer a tantos ya supone un gran esfuerzo, jugar a Tetris con los platos y cubiertos se convierte en una misión hercúlea.

Tras un picoteo a base de paté y sobrasada el primer plato fue un pastel de repollo con una veloute. Presencia y sabor muy fino.

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Turno del plato fuerte, nunca más literal. Un arroz de cocido y otro de verduras con salchichas blancas y rojas denominado Catalina por la abuela de Mariana.

Supongo que su abuela tuvo que sufrir muchas veces la gracia de “que si quieres arroz, Catalina” y yo no iba a ser menos. Muy sabroso pero a mi gusto totalmente eclipsado por el de cocido.

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A priori, cuando llegó la paella, las caras de asombro fueron generalizadas y parecíamos el icono del Whatsapp del Grito de Munch. Arroz de cocido???????, como hubiese dicho la gran Sara Montiel, pero ¿que invento es este?.

Ya desde el sosiego, aunque atenazados por el temor, comenzamos el análisis y la idea se planteaba como una genialidad. Para que cualquier arroz este bueno necesita un buen caldo y qué mejor riego que una sopa de cocido. Si además los garbanzos son de tipo pedrosillano y se mezclan con todas las carnes desmigadas, la cosa prometía.

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Majestuoso, manjar de dioses, los anfitriones habían alcanzado el nivel Zeus y Hera con una receta de reciclaje.

Mis preocupaciones eólicas pasaron a un tercer plano, el de los tres platos que me metí entre pecho y espalda. Acaso no hubieseis hecho lo mismo viendo este vídeo foodnográfico.

Para los postres se nos pusieron romanticones, hacía tres días de San Valentin. Fresas con nata o con chocolate, ¡vamos a ver! tras ese arroz, por mucho Apolo o Afrodita que se nos hubiese puesto delante no hay fresa que encienda la llama del amor o quizás si, porque luego llegó el turno de los espirituosos.

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Hace dos años ya nos habían sorprendido con las mini tortillas de patata hechas al horno y esta vez volvieron a hacerlo con los arroces. Por aquel entonces redondearon el menú con unos pimientos del Padrón, ensalada, papas arrugadas al romero, jamón asado, frixuelos y mousse de chocolate.

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Yo me he apuntado la receta del arroz de cocido y queda pendiente para el recetario del blog, aunque también se me ocurre visitar la maragatería en León o dejarse caer por Cantabria y comerse un cocido lebaniego e ir aprovisionado de unos tupperware.

Enhorabuena a los anfitriones, gracias por aguantar a la tropa y darnos de comer tan rico. El próximo año me llevaré unos sobres de Almax Forte y unas capsulas de Fino Carbo Plus por si os da con la fabada de la tía Paquita o la coliflor con bechamel de la prima Tere.

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2 comentarios en “Cena Mensual – Eolo, Dios del Viento

  1. Vaya cenorras!Eso de las cenas hace que os piquéis unos con otros para que todos intenten superarse je,je.Al arroz es que le queda bien todo,seguro que estaba muy bueno.Pero me ha gustado la pinta del repollo,si consigues la receta pásala porfa.El repollo relleno de la Allandesa era buenísimo y luego el repollo relleno del desaparecido Carbayon era pa morir.
    Besines.

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    1. Voy a ver si te la consigo. La fase pique ya esta superada jajaja pero si que es verdad que todos intentamos cada año no repetir menú y ofrecer cosas diferentes. A mi el repollo tbn me encanta auqnue me siente fatal. Yo comía uno muy bueno con bacalao en Galicia durante las navidades. Bss

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