Cinnamon Rolls


La filosofía de vida tras esta receta es: “si te gusta algo tanto, aprende a hacerlo por ti mismo”. Aunque os pueda parecer mentira al tratarse de dulce, estos bollitos de canela son una de mis perdiciones desde que los descubrí allá por 1988 en mi primer viaje a Estados Unidos.

Años más tarde, quien me iba a decir que acabaría viviendo en una de las ciudades más bonitas de ese continente, San Francisco. Obviamente allí di rienda suelta al goloso escondido que llevo dentro y junto con los apple friters no había semana que no cayeran.

Aunque allí se hace mucha vida en la calle y el consumismo es modus vivendi, como estudiante uno no se podía permitir vivir en el Starbucks, Coffee Bean o similares, por lo que en casa se horneaban los refrigerados de la marca Pillsbury.

Ya de vuelta en España la única oportunidad de darme el gusto era cuando viajaba al extranjero o años más tarde desde que la franquicia Starbucks llegara a España, en alguna ocasión en mis visitas a Madrid.

No nos engañemos, Starbucks es caro de narices y no se yo cuanto durará en una ciudad como Oviedo, aunque también pensaba que la mierda de hamburguesas del McDonalds duraría un telediario y ahí sigue. Esta claro que no soy ningún gurú de la fast food.

Sea como fuere, por economía o simplemente porque lo casero produce mayor satisfacción, me he decidido a prepararlos para mi disfrute y el de mis allegados. Por supuesto todos vosotros también habéis estado presentes en mis pensamientos y realmente os animo a que le deis un intento, no son tan complicados.

Seguramente lo que haya captado vuestra atención, sea el formato en el que los presento, a modo de tarta. Todo tiene una explicación y esta seguro os satisfará, al estar juntos se mantienen frescos y esponjosos por más tiempo, en comparación con el horneado individual.

Para gustos no hay nada escrito, pero si hablamos de que son unos rollos de canela, no seais tacaños con la canela y abundar con este afrodisíaco natural, no os arrepentiréis. Lo mismo digo del frosting, hay que ser generoso porque mola pringarse los dedos.

En otros blogs más enfocados a la repostería tienen mucho aparataje del que carezco y por el que no muestro interés alguno, total para cuatro cositas dulces que hago, ocupar metros cuadrados con aparatosos robots, no me llama. Lo mio es la fuerza bruta y amasar con las manos, ya que no las tengo de pianista con dedos largos, aprovecho mi Bud Spencer Style para repartir mamporros con las masas.

La peor parte es cuando se incorpora la mantequilla a la masa, por momentos parece como el agua y el aceite, no mezclan, pero a base de insistir poco a poco se acaban integrando y el olor que os deja en las manos es más cautivador que el mejor perfume del mercado.

Ingredientes:

Para la masa: 400grs de harina de fuerza, 1 cdta de levadura de panadería en grano, 100ml de leche tibia, 50ml de agua tibia, 50grs de azúcar, 50grs de mantequilla a temperatura ambiente, 1 huevo grande, 2 pizcas de sal y una cucharita de café de esencia de vainilla.

Para el relleno: 100grs de azúcar moreno, 2 cdas. de canela en polvo, mantequilla derretida y un poco de leche para pincelar.

Para el frosting: 100grs de azúcar glasé, 100grs de queso crema y 30ml de agua caliente.

Primeramente en una jarra mezclaremos el agua, leche, azúcar y levadura con una varilla y dejamos reposar 10 minutos.

A continuación en un gran bowl haciendo un volcán ponemos la harina, sal, huevo, vainilla y la mezcla de líquidos, vamos mezclando poco a poco. Yo intenté darle ese amasado lento de 5 minutos en la Thermomix pero quizás porque es de la primera versión, lo único que hizo fue integrar todo, a partir de aquí sin mancharme ya saqué una bola mezclada que seguí amasando durante 5-6 minutos.

Ahora id tomando trozos de mantequilla e integráis en la masa con paciencia, al principio se vuelve rara, como si no aceptase la mantequilla pero no os rindáis, seguid el amasado durante 10 minutos hasta alcanzar una masa suave y elástica.

Ponemos en el bowl y cubrimos con film a temperatura ambiente durante 2 horas para que doble su tamaño. Ya casi estamos en verano y la temperatura ambiente ayuda, en invierno igual tenéis que dejarla reposar un poco más.

Cuando casi pasen esas dos horas derretimos la mantequilla del relleno y mezclamos el azúcar moreno y la canela. Sacamos la masa y la estiramos con el rodillo hasta conformar un gran rectángulo del tamaño aproximado de una bandeja de horno.

Pincelamos con la mantequilla derretida y espolvoreamos generosamente toda la superficie. Empezando por la parte más alargada iremos enrollando y apretando a la vez hasta formar un cilindro con toda la masa. Recortamos los bordes y desde el centro vamos haciendo cortes parejos, a mi me salieron dieciséis.

Distribuimos los rolls en un molde alto para tartas, tapamos con film y dejamos reposar durante una hora. Pasado el tiempo veréis como se expanden y se cubren los huecos, pincelamos con un poco de leche y horneamos en el horno precalentado a 200º durante 15-20 minutos.

Una vez que esté horneado dejamos enfriar sobre una rejilla y nos ponemos a mezclar todos los ingredientes del frosting con una varilla, echamos el glaseado por encima siendo generosos.

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3 comentarios en “Cinnamon Rolls

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