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Llámparas a la Sidra


Llámparas a la sidra

Aunque el nombre en castellano es lapa, en Asturias las conocemos por llámparas o más correctamente llampares. Desconozco la etimología, pero todo me indica que las han llamado así por esa forma cónica que nos puede recordar a la pantalla de una lámpara.

Se trata de un molusco de la familia de los gasterópodos acuáticos, es decir, una especie de caracol. A diferencia de los percebes o mejillones, por poner un ejemplo, estas tienen movilidad y su habitat preferido son aquellas rocas que suelen estar cubiertas por las mareas.

Llámparas a la sidra

Se dice que las de abril y mayo son las mejores pero las hay todo el año, eso si, deberéis disponer de una licencia de pesca recreativa. Con marea media o baja y preferiblemente en ausencia de luz solar es cuando podréis encontrar los mejores ejemplares.

No creo que haya niño que nunca haya ido a llámparas en sus visitas a la playa, el objetivo cubo en mano siempre es el mismo, buscar cangrejos, pero habitualmente las capturas se limitan a cuatro llámparas. Por desgracia, en la actualidad, están siendo pescadores furtivos y algún padre podría llevarse un buen susto económico.

Llámparas a la sidra

Afortunadamente no son un marisco que tenga excesiva fama y su precio es muy contenido, el problema es que no lo encontrareis fácilmente en las pescaderías y eso que os hablo desde Asturias, donde tienen bastante tradición.

Su cocinado resulta tan travieso como su captura, si no hay Dios que las despegue a mano de la roca cuando hacen el vacío, tampoco hay Dios que las coma si nos pasamos con la cocción, se vuelven más duras que Harry El Sucio.

Llámparas a la sidra

Decía que se trata de caracoles acuáticos y para cocinarlas podremos usar la misma receta de los terrestres, un sofrito de verduras con jamón e incluso chorizo, no le va nada mal un mar y montaña. La gran diferencia será la limpieza de ambos, los terrestres han de purgarse muy bien y las llámparas son muy fáciles de limpiar.

Aunque el uso de vino blanco resulta muy aceptable en su guisado, estando en Asturias, hacerlas con sidra natural resulta casi imperativo. En esta ocasión utilicé Viuda de Angelón, un cuarto de botella para la receta y el resto para alegrar mi cocinado entre culín y culín.

Llámparas a la sidra

Precisamente, hablando de cuartos, esta puede ser la medida justa por ración individual aunque medio kilo por barba se come sin problema, la concha abulta mucho.

Aunque pudiese parecer una tontería, en cazuela de barro saben mejor y podría ser la diferencia de sabor que encontréis al comerlas en un restaurante contra las elaboradas en casa en una sartén. Vale que con la vitro o inducción estamos limitados, o no, si ponemos la cazuela encima de la sartén conseguiremos transferir el calor aunque la cosa no va muy rápido.

Ingredientes: 

Llámparas a la sidra

500grs de llámparas, 1/4 de pimiento rojo, 1/4 de pimiento verde, 1/2 cebolla grande, un manojito de perejil, 2 dientes de ajo, 1 tomate maduro, 1 guindilla, 1 cta de pimentón dulce, 250ml de sidra natural, 30grs de taquitos de jamón, AOVE, sal y agua.

Lo primero que haremos será depurar las llámparas, las tendremos 3-4 horas en agua fría con un puñado de sal para que suelten todas las arenillas. En una cacerola con abundante agua y un puñado de sal les daremos un hervor de máximo 2 minutos, veréis como se desprenden rápidamente. Escurrimos el agua y reservamos.

Llámparas a la sidra

Pelamos y cortamos en fina brunoise el ajo, cebolla, pimientos, perejil, la guindilla que yo utilice era una thai fresca que laminé, el tomate lo rallamos y el jamón cortado en lonchas lo cortamos en cuadraditos no muy pequeños. La mise en place está lista.

Tal y como os indiqué, ponemos la cazuela de barro con un par de cucharadas de AOVE encima de una sartén, le damos máxima potencia. Primero ponemos el ajo, cuando empiece a bailar añadimos los pimientos y cebolla y dejamos que poche bien, a continuación le ponemos el tomate y dejamos integrar un par de minutos.

Llámparas a la sidra

Ahora añadimos el perejil, mezclamos y agregamos el pimentón dulce, removemos bien para que no se queme, le ponemos el jamón, volvemos a integrar un minuto y le añadimos la sidra dejando que se vaya evaporando el alcohol y se forme la salsa. Por último añadimos las llámparas, mezclamos bien durante un minuto, retiramos el fuego, tapamos y en un par de minutos ya podemos servirlas.

Llámparas a la sidra

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Fabes con Pato y Foie


Fabes con pato y foie

Alguno de vosotros, conocedor de la gastronomía francesa, seguro se estará diciendo que esto es una cassoulet, oui mais non (si, pero no). Existe falta de algunos rasgos identitarios que automáticamente hace que nos deporten Pirineos abajo.

Efectivamente, la zona pirenaica nos limita con toda la zona sur de Francia qué es de donde tiene su origen la famosa cassoulete, concretamente de las regiones de Languedoc y Midi-Pyrénées.

Tal es la pugna por el origen primigénio y la calidad de sus variedades, que existe un enfrentamiento ancestral entre Castelnaudary, Carcassonne y Toulouse, al punto de equipararlos en este orden a la Santa Trinidad, “Dios, el Padre”, “Dios, el Hijo” y “Dios, el Espíritu Santo”.

Fabes con pato y foie

Y cuales son esos rasgos a los que hacía mención: pase que la alubia blanca sea sustituida por las infinitamente mejores fabes asturianas DOP, pero es que no utilizo carnes y embutidos como la costilla de cerdo, las salchichas de Toulouse, el tocino y su corteza y el pato no va en confit.

La traducción de cassoulet es cazuelita, suelen usar una de barro y mira por donde aquí si que me ciño a la receta, pobre bagaje, ¿no?.

Dicho esto comprenderéis que no me gustaría ser guillotinado por tremenda herejía y me conformo, que no es poco, en bautizarlo como Fabes con Pato y Foie. Una versión más de las múltiples que tenemos en Asturias para dar salida a esta lujuriosa legumbre, en cualquier otra versión que no sea una fabada.

Fabes con pato y foie

Con verdura, almejas, centollo, jabalí, langostinos, chipirones y ahora por qué no, con un rico pato. Y si encima le añadimos el foie, la potencia de sabor de este guiso tradicional hará que afrontemos el otoño-invierno con más alegría.

La forma de cocinarlas resulta mucho más laboriosa y no es que me guste complicar las cosas, que también, pero en esta ocasión se trataba de dar un segundo uso al guiso de pato que utilicé para mi empanada de pato con salsa de naranja y foie.

Pensando en su posterior uso, para la ocasión utilicé dos patos enteros, cantidad muy abundante de la que aún veréis otra receta. Ya puestos, hay que aprovechar el tiempo y darle un poco de uso al congelador.

Si obviamos el primer guisado, podríamos hacer estas fabes al modo tradicional utilizando un poco de grasa de pato que hayamos guardado después de haberlo sellado. Partiendo de frío, con les fabes remojadas 24h, unas verduras picadas (tomate, cebolla, zanahorias, ajo y finas hierbas), el pato y agua que cubra un dedo por encima todos los ingredientes.

Fabes con pato y foie

Mi manera ha sido cubrir en frío les fabes ya hidratadas con una mezcla del caldo de pato en el que diluí parte de la salsa colada del guiso, ha de dominar la textura líquida, un caldo gordo en principio puede afectar a la correcta cocción. Al final se le agrega el guiso desmenuzado que incluye trocitos de foie marcado en la plancha.

Ingredientes:

Guiso de Pato

Para el guiso: 1 pato, 3 ajos puerros, 3 ramas de apio, 3 cebolletas, 3 zanahorias, 5 dientes de ajo, 1 calabaza, 2 naranjas, 1 vaso de vino, 2 vasos de caldo de pato, romero, laurel, tomillo, 5 bolitas de pimienta de Jamaica, 2 cdas. de concentrado de tomate, 2 cdas. de harina, agua y sal.

Fabes con Pato

Para les fabes: 500grs de fabes de la granja DOP, 2L de caldo de pato diluido la salsa del guiso, “compango” desmenuzado, 150g de foie fresco y unas escamas de sal para decorar.

Comenzaremos la receta por una parte que os podría resolver vuestro carnicero, pero a mi me gusta partir de cero. Se trata del despiece del pato, de donde extraeremos los magret y confit para dejar la carcasa entera, parte esencial para la elaboración de un caldo.

A continuación preparamos las verduras, lavamos y cortamos en trozos gruesos 2 puerros, 2 ramas de apio, 2 zanahorias, 2 cebolletas, 2 dientes de ajo machacados con piel y la calabaza.

Exceptuando el ajo y la calabaza, del resto de verduras cogemos una unidad y la cortamos en fina brunoise y reservamos.

Empanada de pato

En una olla aprovechamos la grasa del pato para que se funda y tostar todos los huesos de la carcasa, después le añadimos la verdura cortada en trozos grandes y rehogamos hasta que tome color, salamos y cubrimos con agua abundante, dejamos durante una hora para que concentre bien los sabores.

En una cacerola baja marcamos bien tanto el magret como los confit para que suelten la grasa de la piel. Reservamos la grasa en un bowl y con un poco de vino desglasamos y verteremos sobre el pato que habremos puesto en una cacerola alta.

Empanada de pato

En la cacerola baja le agregamos la grasa y rehogaremos todas las verduras cortadas en brunoise, salamos y a fuego medio dejamos que poché, tapamos para que sude durante 15 minutos, destapamos al final, subimos el fuego y dejamos que tome un poco de color marrón.

Empanada de pato

Mientras se hacen las verduras haremos un bouquet garni, para ello utilizamos una hoja de puerro en la que metemos una rama de romero, unas ramas de tomillo y un par de hojas de laurel que ataremos.

También preparamos un majado con tres dientes de ajo, una pizca de sal, una bolitas de pimienta de Jamaica, y un poco de tomillo. Machacamos muy bien y le agregamos las dos cucharadas de concentrado de tomate.

Empanada de pato

El majado lo añadimos al pochado de verduras en los tres últimos minutos, ponemos un poco de vino en el mortero para limpiar y aprovecharlo bien. Terminado, vertemos en la cacerola con el pato y espolvoreamos las dos cucharadas de harina, ponemos al fuego y removemos para que tueste un poco la harina, con un par de minutos será suficiente.

Ahora añadimos el bouquet garni, el medio vaso de zumo de naranja, el vaso de vino y los dos vasos de caldo. Ha de cubrir todo el pato, al principio a fuego fuerte y luego bajamos el fuego a la mitad. Dejaremos una hora para que la carne se haga bien y la salsa se reduzca.

Empanada de pato

Transcurrido el tiempo, sacamos la carne, deshuesamos los muslos y alas y cortamos en trocitos no muy gruesos. Le iremos añadiendo nuestra salsa espesa poco a poco, no debemos pasarnos para que la masa no se empape.

Empanada de pato

La salsa la colaremos para separar todos los trozos de verdura que luego añadimos al pato desmigado, le ponemos un poco para mezclar bien y reservamos. Si vamos a tardar en hacer la receta se congela, al igual que el caldo y la salsa.

Veinticuatro horas antes habremos puesto les fabes en remojo con agua fría, si son buenas ya veréis como aumentan de tamaño. Mezclamos el caldo con parte de la salsa colada, si no tuviesemos suficiente caldo le ponemos agua fría, pero siempre habrá de quedaros una textura muy líquida, no necesitamos un caldo grueso que no ayude a la cocción.

En una cacerola ancha y alta ponemos les fabes y cubrimos un dedo por encima con el caldo de pato, ponemos a fuego lento para que se hagan al chup chup durante unas tres horas, depende de la calidad de la legumbre.

Fabes con pato y foie

Sabréis que les fabes están listas cuando el caldo se haya ligado y la legumbre tenga una textura cremosa, entera y sin que esté despellejada. Agregamos el pato desmenuzado con sus verduras, planchamos el foie en una sartén sin nada de grasa, cortamos en pedacitos y agregamos a les fabes. Nos reservamos un trozo grande para decorar.

Servimos en una cazuelita de barro y en medio colocamos el foie con unas escamas de sal, en este caso son unas al vino tinto de Matarromera de la marca Bras del Port. ¡Vive la France o Puxa Asturies!

Fabes con pato y foie

Empanada de Pato a la Naranja y Foie


Empanada de pato

Si tuviese que hacer un símil de la empanada con algún objeto, esta me recuerda mucho a los bolsos de las mujeres. Son como un pozo sin fondo en el que cabe de todo, aunque también podríamos aplicarlo a los arroces y pastas, todo un mundo de variedades y posibilidades.

La empanada que os muestro hoy es digna de concurso, y no es que me esté echando flores, lo digo con toda la literalidad de las palabras. Esta versión la presente al concurso de empanadas que organizaba la distribuidora de bebidas Bebalia y el diario La Nueva España.

A día de hoy, 11 de agosto, estoy escribiendo el artículo avanzando en el tiempo por cuestiones de plazos de presentación y de mis próximas vacaciones. No se si tendrá la aceptación del jurado, algo que en un primer corte deberé esperar a saberlo el 13 de septiembre, pero ya os avanzo que me he presentado porque sus bases distinguían entre profesionales y particulares y además serán juzgadas por un jurado serio, nada de votos telemáticos que tanta rabia me dan.

Empanada de pato

Se juzgan varios aspectos, uno de ellos la presentación. Tengo curiosidad por ver lo que hace el resto, porque una empanada da para lo que da, no es un árbol de navidad y lo bueno suele estar en el contenido, no en el continente.

Mi idea ha sido hacer los honores a la organización decorando con los logotipos de Bebalia y LNE, que soy un pelota, pues claro, ¿no es esto un concurso?. No creo que destaque en este aspecto, porque para mi lo importante está en las siguientes características.

Empanada de pato

La originalidad será juzgada y aquí confieso que es uno de mis fuertes. Ya sabéis por otras recetas que me gusta hacer las cosas diferentes y que no escatimo recursos cuando se trata de obtener la máxima calidad.

Por mucho que estemos en temporada de bonito, no me salía presentar algo tan básico por muy buena que pudiese estar. Otros ejemplos típicos podrían ser la de bacalao con uvas pasas, la de carne guisada, sardinas, alguna con quesos asturianos, pero no quería ser tan previsible.

Al final me he quedado con esta de pato a la naranja y foie pero mi otra alternativa era una de pote asturiano que creo hubiese tenido igual suerte en cuanto a la originalidad. Ahí la dejo apuntada para una próxima ocasión de nuevo artículo.

Empanada de pato

Faltaría más, uno de los aspectos a juzgar será el sabor y se nos daba opciones de hacerla con masa de pan, hojaldre e incluso dulce. Aquí ha sido donde me he volcado buscando un bocado que fuese pato 100%.

No creáis que es fácil encontrar un pato entero, no es algo que tengan a la venta directa en carnicerías aunque por encargo en un par de días me lo consiguieron en la Carnicería Paco del Mercado del Fontán, un ejemplar de 1,5 kgs de Coren.

Nunca había deshuesado un pato pero habiéndolo hecho con un pollo, no tiene gran dificultad o diferencia. Quise guisarlo con un estilo parecido al de la boeuf bourgignon pero añadiendo naranja, debía conseguir un sabor potente.

Empanada de pato

Para completar la receta se me ocurrió poner trozos de foie fresco a la plancha que siempre encuentro en Loli Arrieta y rematar con un contenido salseado de naranja, una salsa que ya he publicado aquí y que le va perfecta a un magret (pechuga) de pato.

Para una primera fase, antes de elegir finalistas que luego tendrán que volver a prepararla y someterla al jurado, aquí, con una foto y descripción de la receta era suficiente. Alguien tendría que comerla y nada mejor que familia y amigos para captar las primeras impresiones, por si mi excedía con la objetividad propia. El resultado fue unánime, gustó y sorprendió a partes iguales.

El 13 de septiembre se anunciaron los finalistas y dado el volumen de participación de los particulares se ampliaron de cinco a diez, junto con los cinco de los profesionales. La cita para la gran final se fijaba para el día 27 de septiembre en la Hacienda de La Llorea Golf, en Gijón.

La hora de comienzo fueron las 17:15 y a las 16:45 estaba yo sacando la empanada del horno. Traté de ajustar los tiempos al máximo para que la degustación la pudiesen hacer en caliente, un punto en el que esta elaboración gana muchos enteros.

El jurado profesional que las juzgó estaba compuesto por Ana Paz Paredes de La Nueva España, Noelia García Valle del restaurante Los Pisones y miembro del Club de Guisanderas, y Víctor Escalada de Bebalia. La verdad es que no les envidio, probar 15 empanadas es todo un reto, por poco que probasen de cada una.

Mientras deliberaban para una primera criba de particulares y dejarlos en 5 finalistas, los participantes esperábamos ansiosos formando corrillos mientras tomábamos algo. Azahares de la vida hicieron que nos juntásemos tres, que sin conocernos a priori, acabamos siendo finalistas.

Una de ellas, Remedios Vazquez Gandoy resulta que seguía mi blog y la conexión fue inmediata, al fin y al cabo expongo mucho de mi vida en este blog y los que me leéis habitualmente cuando se dan estos encuentros casuales, ya sabéis mucho de mi.

La otra señora, de Turón, Etelvina Miguélez, a la postre ganadora con su empanada de conejo, setas y langostinos era una gran conversadora y a pesar de la “derrota”, ese vínculo tan breve nos dio alegría. Todo sea dicho de paso, sus empanadas que después pude probar, estaban muy ricas.

La ganadora de los profesionales fue la de Sidrería La Finca con una de rabo de toro. Me llamó la atención la de El Ferroviario que presento una con sardinas salonas y masa de maíz que me recordó a mi receta de Boroña de Sardinas Salonas

La verdad que he quedado muy satisfecho con la participación en este concurso, no se pudo conseguir el premio gordo, pero al menos me tocó la pedrea. Supongo que la decisión habrá sido muy apretada y sería cuestión de matices, pero al menos se que ha sido gente con criterio que ha probado todo y no se ha dejado en manos de votaciones populares donde el que más apoyos internaúticos tenga es el que gana, aunque sus elaboraciones sean mediocres.

Ingredientes:

Para el guiso: 1 pato, 3 cebolletas, 3 ramas de apio, 3 ajos puerros, 3 zanahorias, 5 dientes de ajo, 1 calabaza, 2 naranjas, 1 vaso de vino, 2 vasos de caldo de pato, romero, laurel, tomillo, 5 bolitas de pimienta de Jamaica, 2 cdas. de concentrado de tomate, 2 cdas. de harina, agua y sal.

Salsa de naranja

Para la salsa y foie: 250grs de foie fresco, sal Maldon, 2 1/2 cdas de azúcar blanquilla, 2 naranjas, 1 cda de vinagre de arroz, 1 vaso de caldo de pato, 1 rama de canela, 1 peladura de naranja, 3 clavos y un chorro de Cointreau.

Masa de empanada

Para la masa: 3 huevos, 200ml de nata 35% M.G., 3/4 vaso de agua, 12,5grs de levadura fresca, un pellizco de sal y la harina de repostería que pida.

Comenzaremos la receta por una parte que os podría resolver vuestro carnicero, pero a mi me gusta partir de cero. Se trata del despiece del pato, de donde extraeremos los magret y confit para dejar la carcasa entera, parte esencial para la elaboración de un caldo.

A continuación preparamos las verduras, lavamos y cortamos en trozos gruesos 2 puerros, 2 ramas de apio, 2 zanahorias, 2 cebolletas, 2 dientes de ajo machacados con piel y la calabaza.

Exceptuando el ajo y la calabaza, del resto de verduras cogemos una unidad y la cortamos en fina brunoise y reservamos.

Empanada de pato

En una olla aprovechamos la grasa del pato para que se funda y tostar todos los huesos de la carcasa, después le añadimos la verdura cortada en trozos grandes y rehogamos hasta que tome color, salamos y cubrimos con agua abundante, dejamos durante una hora para que concentre bien los sabores.

En una cacerola baja marcamos bien tanto el magret como los confit para que suelten la grasa de la piel. Reservamos la grasa en un bowl y con un poco de vino desglasamos y verteremos sobre el pato que habremos puesto en una cacerola alta.

Empanada de pato

En la cacerola baja le agregamos la grasa y rehogaremos todas las verduras cortadas en brunoise, salamos y a fuego medio dejamos que poché, tapamos para que sude durante 15 minutos, destapamos al final, subimos el fuego y dejamos que tome un poco de color marrón.

Empanada de pato

Mientras se hacen las verduras haremos un bouquet garni, para ello utilizamos una hoja de puerro en la que metemos una rama de romero, unas ramas de tomillo y un par de hojas de laurel que ataremos.

También preparamos un majado con tres dientes de ajo, una pizca de sal, una bolitas de pimienta de Jamaica, y un poco de tomillo. Machacamos muy bien y le agregamos las dos cucharadas de concentrado de tomate.

Empanada de pato

El majado lo añadimos al pochado de verduras en los tres últimos minutos, ponemos un poco de vino en el mortero para limpiar y aprovecharlo bien. Terminado, vertemos en la cacerola con el pato y espolvoreamos las dos cucharadas de harina, ponemos al fuego y removemos para que tueste un poco la harina, con un par de minutos será suficiente.

Ahora añadimos el bouquet garni, el medio vaso de zumo de naranja, el vaso de vino y los dos vasos de caldo. Ha de cubrir todo el pato, al principio a fuego fuerte y luego bajamos el fuego a la mitad. Dejaremos una hora para que la carne se haga bien y la salsa se reduzca.

Empanada de pato

Transcurrido el tiempo, sacamos la carne, deshuesamos los muslos y alas y cortamos en trocitos no muy gruesos. Le iremos añadiendo nuestra salsa espesa poco a poco, no debemos pasarnos para que la masa no se empape.

Empanada de pato

El siguiente paso será hacer nuestra masa, esta versión sale muy esponjosa. Primero ponemos los huevos en un bowl grande, yo puse tres en vez de los dos reglamentarios porque eran muy pequeños, les ponemos una pizca de sal y batimos con la varilla.

Incorporamos los líquidos, la nata y el agua templada de la que habremos reservado un poco para diluir la levadura. Batimos bien y empezamos a incorporar la harina de repostería, tanta como la mezcla pida, es decir, que la absorba y se quede con una textura en la que se nos despegue de las manos.

Empanada de pato

Pasamos a la encimera en la que espolvoreamos un poco de harina y trabajamos la masa durante unos 10 minutos. Hacemos una bola, con el cuchillo le hacemos una cruz y tapamos con un paño de cocina durante media hora.

Empanada de pato

Esta media hora será suficiente para hacer nuestra salsa de naranja. En una sartén a fuego suave añadimos las 2,5 cucharadas de azúcar blanquilla, dejamos que se convierta en caramelo sin remover para que no cristalice. Sed pacientes, no queremos que oscurezca demasiado para que no amargue.

Mientras se derrite sacamos la peladura de una naranja sin hundir el cuchillo demasiado para no coger la parte blanca, que da amargor. Exprimimos dos naranjas para sacarle el zumo y cuando el azúcar esté fundido lo añadimos junto con la rama de canela, la peladura y 3 clavos y con una cuchara de madera y fuego fuerte integramos.

Salsa de naranja

Ahora agregamos la cucharada de vinagre de arroz, el vaso de caldo de pato y el chorro de Cointreau, bajamos a fuego medio y removiendo de vez en cuando dejamos que se forme un almíbar con una densidad no excesiva. Reservamos.

Ya ha pasado media hora y nuestra masa habrá crecido a temperatura ambiente, dividimos en dos y comenzamos a estirarla. En mi caso el tamaño se ajusta más o menos al de la bandeja del horno, a la que pondremos un papel sulfuroso para poder sacarla mejor una vez horneada.

Con este tamaño la masa se hace poco manejable pero podéis utilizar un pequeño truco. Con el rodillo de amasar la enrollamos y trasladamos a la bandeja, desde un lateral comenzamos a desenrollar y os quedará perfecta.

Preparamos la capa superior, ha de ser más grande que la base para que cubra suficiente y podamos cerrarla bien. La reservamos unos minutos mientras hacemos el foie fresco a la plancha.

En una sartén anti adherente y a fuego fuerte coloraremos unos trozos gruesos previamente cortados en rodajas. Hay que estar muy atento para darles la vuelta y que no se fundan demasiado, calculad unos 5 segundos por cada lado. Colocamos en un plato y salamos con escamas Maldón.

Foie

Ahora, con la ayuda de una cuchara ponemos el relleno (ha de estar frío o temperatura ambiente), dejamos cierta holgura en todo el perímetro. Colocamos los trozos de foie y con la técnica del enrollado cubrimos con la tapa, marcamos un poco con los dedos por donde acaba el relleno y con un cuchillo cortamos los sobrantes de masa (no ajustar mucho, ha de quedar masa suficiente para poder cerrarla).

Con el dedo gordo y el índice de las dos manos, iremos tomando unos pellizcos que estiramos y apretamos para sellar todos los bordes de la empanada. Con la masa sobrante hacemos la decoración que más nos guste.

Empanada de pato

Yo le hago un agujero que hace de chimenea para que no se infle la masa. En esta ocasión aproveche la decoración para integrarlo en el símbolo & que separaba a los dos patrocinadores del concurso.

Batimos un huevo y pincelamos muy bien toda la superficie. Metemos en el horno precalentado, a 220º durante 30 minutos. Si veis que coge demasiado color oscuro, abrir y ponedle un poco de papel de aluminio.

Con cuidado sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla. Cada cual tiene sus gustos, a mi personalmente me gusta caliente o como mucho templada, recordad que lleva foie y las grasas mejor que tengan cierta temperatura para que hagan del bocado un paladeo más agradable.

Ostra Escabechada con…


Ostra escabechada

Existen amantes y detractores de las ostras por igual. Cuando hablamos de ellas, la primera imagen que nos viene a la cabeza es consumirlas al natural, pero la versatilidad de este molusco nos permite comerlas fritas, en tempura, guisadas… y como no, una ostra escabechada.

Hay dos formas clásicas de afrontar una receta: tenemos un producto y buscamos como vestirlo, tenemos antojo de una receta y buscamos los productos. Existe una tercera, tenemos un recipiente para emplatar y debemos buscar qué le puede ir bien.

Esta última modalidad ha sido la gestada en esta nueva receta. Mientras disfrutaba de mis vacaciones, unos amigos que estaban de visita por el Guggenheim de Bilbao vieron una vajilla que me podría gustar.

Ostra escabechada

Se trataba de la colección Jomon de CookPlay, diseñada por Ana Roquero y que recordaba de mi visita al restaurante Gaig, Estrella Michelín en Barcelona. Tenía el tamaño grande perfectamente fijado en mi memoria, con ese acabado interior en dorado, lo veía un poco grande y como me dijeron que había uno pequeño en interior plateado no dudé en elegirlo.

La sorpresa fue al recibirlo, era excesivamente pequeño y sólo me encajaría para algo tipo tapa. Es tal su belleza, que en torno a él, ha girado toda la inspiración para engalanarlo y mostrarlo como una pequeña joya.

Ostra escabechada

Si de joyas hablamos, las ostras siempre han estado ligadas al placer de la alta sociedad, algo absurdo pues no son tan caras y por menos de 2€ compramos una unidad. Estas gallegas de Mariscos Daporta no eran del calibre superior, recordad que 1 serían las más grandes y 5 las más pequeñas.

Mi primera receta al llegar de vacaciones fue la ensalada de pasta tricolor con mortadela, higos y balsámico e irremediablemente, estando en temporada, se me ocurrió volver a utilizar los higos negros, esta vez haciendo un rico gazpacho.

Ostra escabechada

Ese gazpacho podía dar una buena nota de color y sabor a una ostra. Hubiese sido demasiado facilón ponerla al natural así que decidí escabecharlas en frío para que conservaran todo su sabor a mar.

Unas finas tiras de zanahoria y cebolla milimétricamente cortadas para el escabeche, podían ser adorno suficiente, pero el aliño de la pasta con ese apoteósico balsámico de 49 años de Palmieri podía incorporarlo como si de la ostra salieran unas pelas negras. Preparé unas esferificaciones sencillas (no son de las líquidas), en varios tamaños, que al final de decidí por las más pequeñas.

Ostra escabechada

El punto final de la receta fue para utilizar el agua de las ostras, añadiendo unas algas nori preparé un aire con mucha potencia a mar. El plato ya estaba montado en mi cabeza, sólo quedaba ejecutarlo y los procesos no son nada complicados, pero cómo montarlos para el shooting fotográfico final, me dio algún quebradero de cabeza y por ello veréis diferentes versiones.

Ostras escabechadas

Ingredientes:

Gazpacho de higos

Para el gazpacho de higos: 1,5kgs de tomate en rama, 15 higos negros, 1 diente de ajo, 1 pimiento italiano pequeño, 1 pepino pequeño, 1/2 cebolla, sal, AOVE y vinagre de manzana al gusto.

ostras escabechadas

Para el escabeche de ostras: 12 ostras, 1/2 cebolla, 1 zanahoria, 1 vaso de vinagre de sidra, 1/2 vaso de AOVE, 1/4 vaso de agua, 1 hoja de laurel, unas bolitas de pimienta de Jamaica, 1 pizca de sal.

perlas de balsámico

Para las perlas de balsámico: 12,5 ml (1/8 cup) de aceto balsámico, 12,5 ml de agua, 1gr de agar agar en polvo, 150ml de aceite de girasol y agua del grifo.

aire de algas

Para el aire de algas: 5grs de alga nori, el agua de abrir las ostras, 1 cuchara de postre de lecitina de soja.

Comenzaremos por el gazpacho, ya sabéis, pelar, cortar, triturar, colar y emulsionar pero por si tenéis alguna duda pinchar AQUI para el enlace a su propio artículo.

El siguiente paso será hacer el escabeche, como este va en frío para que las ostras mantengan todo su sabor, el paso de freír en el aceite aromatizado con ajo nos lo saltamos, pero por si tenéis alguna duda pinchar en este enlace de aguja en escabeche de sidra y plancton para ver como funciona con un pescado.

A fuego suave confitamos un par de dientes de ajo, yo utilicé unos que tengo pelados y conservados en un bote con aceite, laurel, romero y pimienta, resulta muy práctico y ese aceite está de muerte para un aliño.

ostras escabechadas

Pelamos la cebolla y la zanahoria, sed muy meticulosos y pacientes con el corte. Cuanto más fino y simétrico en el caso de la zanahoria, la presentación será mejor. Para esta última he utilizado un pelador que me garantiza el mismo grosor y luego he ido recortando y haciendo tiras muy finas.

Añadimos al aceite junto con el laurel y la pimienta a fuego 7/10 durante unos 3 minutos, le añadimos el vinagre, el agua y los dientes de ajo que una vez confitados habíamos retirado. Dejamos hervir a fuego medio durante 15 minutos, pasamos a una fuente y dejamos enfriar a temperatura ambiente.

Ostras escabechadas

Durante esos 15 minutos aprovechamos para abrir nuestras ostras, con cuidado al abrirlas conservamos en un bowl todo el agua que suelten. Cuando el escabeche esté por debajo de un punto templado le agregamos las ostras y refrigeramos en la nevera por al menos un par de horas. Yo las tuve 24 horas.

Ahora vamos con las perlas de aceto balsámico. Son esferificaciones pero nada tienen que ver con las explosivas líquidas hechas en alginato con xantana, para estas utilizamos agar agar en polvo y una técnica fácil y sorprendente, la inmersión en aceite muy frío.

El aceite mejor que sea de girasol para que no de sabor y os recomiendo meterlo una media hora en el congelador, mejor que en la nevera. No necesitaba una cantidad excesiva así que con los 12,5 ml tendréis suficiente para decorar las doce ostras.

En principio con los 12,5ml a partes iguales de agua y balsámico debería funcionar pero como mi balsámico regalado por Ali Palmieri es de excepcional calidad, con 49 años de vejez adquiere una mayor densidad y la cantidad de agua tuve que duplicarla a 25ml.

perlas de balsámico

En una cacerola pequeña calentamos el agua y el balsamico durante un minuto a fuego flojo, luego le añadimos 1 grs de agar agar y llevamos a ebullición, rápidamente lo pasamos a un biberón o jeringuilla y dejamos caer gotas sobre el aceite frío que sacamos del congelador y pusimos en un vaso. Dependiendo del tamaño que busquemos podemos oscilar entre 1-4 gotas.

perlas de balsámico

Vertemos sobre un colador de malla y con cuidado las pasamos por agua del grifo fría, escurrimos bien y para conservarlas durante mucho tiempo las metemos en un frasco con aceite de oliva, en mi caso aromatizado con romero.

Ya tenemos todas nuestras elaboraciones exceptuando el aire de algas que dejaremos justo al final cuando vayamos a montar el plato. Trituraremos los copos de alga nori con el agua de las ostras, dejadlas con el agua durante un par de minutos para que se hidraten antes de triturar. Ya procesadas ponemos la lecitina y con la batidora cubriéndola con el aspa empezamos a batir dando aire e inclinando para que se forme el aire.

Aire de algas

Una primera presentación en el cascarón de Cookplay fue poner al fondo el gazpacho decorado con la cebolla y zanahoria y casi sin tocar, al frente la ostra con las perlas y entre medias, como unión el aire de alga.

Tantas cosas en un espacio pequeño requieren unas pinzas, una espátula, una cuchara larga de cocktail para poner con cuidado el aire. Cuando además tienes que hacerle una sesión de fotos, el aire no se mantuvo todo lo que quería.

Otra segunda presentación consistió en poner la ostra sobre un par de cucharadas de gazpacho. Tener en cuenta que el escabechado lleva aceite y para que no se escurra por el gazpacho tenéis que escurrir bien la ostra y secarla un poco con papel. Terminamos la decoración con los mismos elementos a los que esta vez añadí una flor de romero para dar más volumen.

Por último, una tercera para la que utilicé uno de mis morteros, con una dosis generosa de gazpacho, la ostra y las verduras y perlas, en esta prescindí del aire de alga.

Ostra escabechada

La primera y tercera presentación se come mejor con cuchara y la segunda al estar la ostra encima del gazpacho permite que tomemos el cuenco y llevemos directamente a la boca porque todo el conjunto se deslizará fácilmente.

ostra escabechada

Ostra escabechada

Gazpacho de Higos


Gazpacho de higos

El maravilloso mundo de los gazpachos es tan bueno e ilimitado como la cantidad de combinaciones que podamos hacer con verduras y frutas. No descubriré la pólvora cuando digo que un gazpacho no deja de ser una ensalada líquida y por tanto sus beneficios son tan amplios como estas.

Al igual que podemos añadir frutas a una ensalada, en los gazpachos se ha puesto muy de moda hacerlos con fruta, aunque la base principal siga siendo la misma. Abundancia de tomate, y en menor cantidad cebolla, pimiento, pepino y ajo, los cuales aliñaremos con los habituales sal, aceite y vinagre.

Gazpacho de higos

En este blog ya os he mostrado versiones de cereza, sandia amarilla, caqui, albaricoque, manzana verde y por supuesto el tradicional. Me he dado cuenta que me faltaba uno de higos y con el final del verano los podéis encontrar en su punto óptimo.

Por mi zona, los habituales son los llamados miguelinos, por ser cosechados más o menos a finales de septiembre, coincidiendo con este santoral. Cabe decir que en Asturias escasea el sol y no siempre tienen el dulzor adecuado, además no alcanzan esa tonalidad roja intensa que pueden ofrecer estos higos negros de la receta.

Sea por cuestiones de relleno del artículo o por simple curiosidad, me gusta buscar la propiedades de los alimentos que os muestro. Para no variar, en el caso de los higos el listado de beneficios es interminable, aunque también tienen una contraindicación por contener oxalatos, que cuando se acumulan en cantidades elevadas en los fluidos corporales, pueden causar problemas de vesícula o cálculos renales.

Gazpacho de higos

Pero si atendemos a lo positivo, son buenos para los huesos, dientes, ojos y piel; son laxantes, energizantes por su contenido en azúcares, anti inflamatorios, regulan la presión arterial e incluso el consumo de sus hojas reduce la diabetes…etc.

Si queréis saber más, podéis pinchar AQUÍ para visitar la página Alimenta y Cura. Pero no quiero olvidarme de una que me ha hecho gracia, son buenos para las disfunciones sexuales tales como la infertilidad y disfunción eréctil. Supuestamente los dejamos en remojo con leche durante la noche y los consumimos por la mañana, así que no queda otra que el polvo mañanero.

Supongo ya sabéis que si no queremos que el ajo se repita, hay que eliminar el germen, pero he leído otra curiosidad que desconocía. Para que no se repita el pepino, hay que pelarlo a medias, parece una tontería pero funciona.

gazpacho de higos

La receta no tiene mucho misterio, hecha la mise en place lleva escasos minutos, aunque para llegar aquí, echareis un poco de tiempo pelando los higos. Hay gente que no los pela, pero para mi gusto aunque al final lo vayamos a colar, el color no me resulta nada agradable.

Por supuesto, como en todos mis gazpachos, nunca agrego ni pan ni agua. No necesito sacar máximos rendimientos ni texturizar “artificialmente”, la verdura y fruta ya tiene su propia agua y densidad de pulpa como para que esta elaboración sea prostituida.

Ingredientes:

Gazpacho de higos

1,5kgs de tomate en rama, 15 higos negros, 1 diente de ajo, 1 pimiento italiano pequeño, 1 pepino pequeño, 1/2 cebolla, sal, AOVE y vinagre de manzana al gusto.

Lavamos y cortamos los tomates en cuartos u octavos, trituramos con el procesador. Partimos a la mitad un diente de ajo y le extraemos el germen, pelamos a medias el pepino, cortamos el pimiento eliminando las pepitas y venas, pelamos y cortamos la cebolla en trozos grandes y añadimos todo al tomate triturado y volvemos a triturar.

Pelamos los higos y reservamos un par para el emplatado. Los añadimos al robot y trituramos, colamos en un chino para eliminar todos los restos de pieles y pepitas.

Gazpacho de higos

Añadimos la sal y un buen chorro de vinagre, trituramos lentamente y vamos agregando el aceite de oliva virgen extra en hilo para que emulsione. Probamos y rectificamos, cada cual tiene sus gustos en los aliñados.

Presentamos en un plato hondo o en un cuenco, ponemos unos trocitos de higo que habremos cortado con la precisión de un cirujano. También le he añadido unos puntos del aceite aromatizado donde conservo unos ajos con romero fresco y pimienta negra.

Gazpacho de higos