Carbonara Concubina de Elicoidale


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Se que aún estáis alucinando con el nombre de este plato, pero todo tiene su explicación. La idea ha de ser tomada en conjunto puesto que la receta de la carbonara tradizionale y esta fueron elaboradas consecutivamente para poder hacer una comparación seria. Así funciono en Fuego de Mortero, a lo grande, pero intentando ser riguroso.

Concubina, amante, manceba, ilegítima…..en definitiva, la otra. Una figura muy extendida en tiempos del Imperio Romano que incluso estaba amparada por su derecho, pero que acabó siendo prohibida una vez afianzado el cristianismo, aunque a día de hoy todos sabemos que no ha desaparecido.

La carbonara es la prostitución de un plato que muchos han manoseado, incluso se venden botes de supuesta salsa, cuando os recuerdo se trata del nombre de un plato. No seré yo el que establezca juicios morales, cada cual tiene sus gustos y sus estómagos.

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Si de estomagos hablamos, el concubinato implica llevarnos a la más gorda, toda esa nata tiene sus consecuencias y cada cual sabrá si le compensa o le hace más feliz.

Tras comparar ambas, tan distintas pero tan iguales, me encuentro ante una doble moral y no sabría deciros cual es la que más me gusta. Ambas están muy buenas, qué listos estos romanos, ni que supiesen latín.

Ingredientes:

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200grs de pasta, 200ml de nata 35%m.g., 2 yemas de huevo, 50grs de parmesano rallado, 100 grs de panceta, 1 cebolla grande, pimienta negra recién molida, agua, sal y aceite de oliva virgen extra.

Primeramente cortamos la panceta y la ponemos en una sartén a fuego medio sin aceite, esta al calentarse ya suelta suficiente grasa. Debe quedar un poco dorada pero sin que churrusque. Reservamos

Pelamos y cortamos la cebolla en juliana fina, en la misma sartén de la panceta añadimos una cuchara sopera de aceite y pochamos la cebolla a fuego medio. La queremos llevar a un punto que este muy tiene, con cierto tono marrón pero sin que llegue a caramelizar. Integramos con la panceta y reservamos.

Elicoidale Concubina

Cocemos la pasta en abundante agua fría, cuando empiece a hervir añadimos un poco de sal y una cucharada de aceite. El tiempo de cocción indicaba 11′ que yo siempre rebajo en uno o dos minutos para que quede al dente.

Mientras se cuece la pasta separamos las yemas de las claras y en un bowl las batimos con una pizca de sal, añadimos la nata y batimos, rallamos el queso, molemos la pimienta y volvemos a batir. Reservamos.

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En cuanto la pasta este lista, rápidamente apagamos el fuego, escurrimos muy bien para que no quede nada de agua, mezclamos la panceta y cebolla con sus grasas y nuestra mezcla de huevo, nata y parmesano. Removemos muy bien fuera del fuego para que se mezcle y no se cuaje el huevo. Ni se os ocurra pasar la pasta por agua fría, la “magia” de esta receta es que la salsa se integrará con el calor de la cocción de la pasta.

Servimos inmediatamente moliendo un poco más de pimienta. Ya tenemos nuestra carbonara como la que nos sirven en la mayoría de restaurantes, ahora os toca a vosotros decidir cuál os gusta más.

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