La Vizcaína


La Vizcaína – El Paseo, 27 – Las Caldas-Oviedo   Tlf: 985 798 439

Las Caldas es la gran joya de la Corona de la Parroquia de Priorio, formada seis poblaciones en un área de 4,86 km² y con poco más de 400 habitantes. Sin duda el gran destacado por el turismo que mueve, es su Balneario, que data de 1772.

A tan solo 10kms de Oviedo, Las Caldas es un sitio muy visitado por los vecinos de Oviedo y sus cercanías, por extensión es uno de los pulmones verdes de la ciudad y la Senda Verde que nos une goza de gran tránsito de caminantes y deportistas.

Como ya deje recogido en mi artículo de Casa Chema, en la cercana población de Puerto, la belleza del entorno está salpicada por numerosos sitios donde poder disfrutar de la gastronomía. Uno de ellos es La Vizcaína, antigua tienda-estanco.

La terraza de La Vizcaína es una vieja conocida, lugar de imborrables recuerdos personales, pero me faltaba disfrutar de su comida y para ser la primera vez, lo hice de manera extensa.

El interior del local me resulta muy bonito en conjunto, esos suelos en damero, el juego de luces directas e indirectas, la barra de bar con productos delicatessen recordando la vieja tienda, las mesas xerografiadas, la vinoteca vista…etc.

Por cabezonería y a efectos de ofreceros más variedad en el artículo renuncié a un menú de 5 platos que costaba 16€. Sabéis que no me gusta hablar de precios, pero creo que es justo destacar este aspecto por la variedad y elaboración de los platos, viendo esto no compensa cocinar en casa porque además estaba muy rico.

Para beber cuentan con las variedades de Estrella Galicia y Alhambra, de las “generalistas” son las que más me gustan y la Reserva 1925 Roja de Alhambra (antigua Mezquita), es deliciosa.

Por estructurarlo, para que no os perdáis, comenzaré por el menú que se pidió mi novia y del que pude catar todos los platos.

Fajitas templadas de brandada y salsa de jalapeños.

Crema de legumbres con costrón de pan de ajo y parmesano.

Montadito de merluza del pincho con manzana y crema de sidra.

Cachopín de ibérico con cecina de León y salsa de setas.

Tarta de queso de la abuela con Galleta María.

No me digáis que no tiene buena pinta, que está muy currado y sorprende con ese precio.

Yo opté por la contundencia, tenía hambre y para un 9 de febrero unos callos de ternera caseros al estilo Loli, entraron de cine.

Otro de mis caprichos fue la pierna de cochinillo confitada a baja temperatura y su guarnición de patata a lo pobre. Estaba muy buena de sabor pero algo pasada, no tenía ese crujiente que uno busca en el cochinillo, algo que debía intuir cuando la pedí.

El cochinillo si no se pide por encargo o tiene unas rotaciones como las que podemos encontrar en Arevalo y Segovia no hay humano que encuentre uno perfecto. Un lunes en Las Caldas con un comedor casi vacío, da para lo que da, y no se puede pretender que uno aparezca entre 1:30 – 3:00 y se encuentre un plato tan exigente en perfectas condiciones.

Ya tengo ganas de que llegue el buen tiempo de verdad y poder repetir visita con una prolongación en la piscina del Balneario para poder echar una siesta en condiciones, que tras estas comidas, es lo justo.

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