Casa Chuchu


Reza una de las canciones más famosas de Victor Manuel:

“Asturias si yo pudiera
si yo supiera cantarte
Asturias verde de monte
y negra de minerales.”….

Hoy nos desplazamos a uno de los epicentros mineros que más gloria ha dado a la industria y progreso de Asturias. En el concejo de Mieres, visitamos el Valle de Turón y hallamos una joya de sidrería que ha hecho su particular reconversión, Casa Chuchu.

El que en ocasiones pueda parecer un paraje medio desierto, cuenta en la actualidad con unos 4000 habitantes, pero allá por los años 60 llego a albergar 25.000 almas, la mayoría vinculadas a la minería de alguna u otra forma.

Llegó a contar con 9 pozos, 4.000 kilómetros de galerías en el subsuelo y más de 400 bocaminas. El Pozo Santa Barbara fue declarado en 2009 Bien de Interés Cultural y tras más de 140 años de explotación minera, el valle de Turón constituye uno de los territorios que en tan pequeño espacio físico conserva el mayor número de elementos del patrimonio industrial y minero más importante de Europa .

El turista interno y externo se suele quedar con esa parte de Asturias verde de monte, una magnífica franja costera llena de playas pero la belleza de las tierras negras de minerales también existe e impresiona verse empequeñecido en el valle ante la majestuosidad de sus montañas circundantes.

En una de mis visitas al Llagar La Morena, Alfonso Prado me recomendó este sitio y no dudé en seguir sus consejos. Los propios compañeros de profesión son conocedores de quien lo hace bien y no puedo más que certificar la excelencia de esta sidrería turonense.

El local se adapta a lo que es una sidrería de las “nuevas”, desde que ya no se echa serrín y se escancia en el suelo, todas han perdido esa esencia. Chisqueros, tapones, isidrines facilitan la labor, son más limpios pero se ha perdido parte de ese romanticismo y rituales que envuelven al mundo de la sidra.

Una amplia barra, mesas y sillas de madera sólida, manteles de papel, decoración sobria y una buena iluminación a priori parece más de lo mismo, nada novedoso en cuanto al ambiente chigrero.

La cosa cambia cuando nos traen la carta, la leemos con detenimiento y ya vislumbramos unas propuestas que se desmarcan de lo habitual. Si a ello unimos el entusiasmo y predisposición del personal por explicar y vender el producto, nos damos cuenta que la cosa promete.

Me acerqué con mi novia y otra pareja en el domingo del Puente de 1 de Mayo y aunque Turón no sea Covadonga, estaba hasta la bandera. Se agradece la honestidad del simpático Rafael Rodriguez, cuando se es consciente de no poder dar el mejor de tus servicios. Estaban algo desbordados, pero fuimos advertidos y cumplieron sobradamente con sus atenciones, eso si, llegado el momento todo salió al unísono y en perfectas condiciones.

Para beber, sidra del llagar Cortina en Villaviciosa, Villacubera pertenece a las D.O.P.

Mientras esperábamos nos ofrecieron unas estupendas aceitunas y unos tortinos con guacamole.

Como entrantes pedimos unas zamburiñas aunque como en realidad nos dijeron, son volandeiras. La zamburiña es muy pero que muy escasa y en la mayoría de sitios utilizan inapropiadamente el nombre, me recuerda a la polémica del chuletón de buey/vaca añeja.

Ambas son moluscos bivalvos pero su morfología es muy diferente, mientras en las zamburiñas la concha es oscura, tiene un cuerpo alargado y su lengua es blanca, en las volandeiras el color es marrón tostado y su interior redondo con una lengua naranja.

Aclarado este punto, estaban muy buenas con ese ajillo.

Turno de las croquetas cremosas de jamón ibérico, rebozo, cremosidad y sabor perfecto.

Aunque cada uno pidió su plato, acabamos probando todo de todos porque a cada cual estaba más rico.

Los callos con patatinas caseras estaban picantinos pero sin pasarse, pequeñinos y muy bien guisados.

Atún rojo escabechado, ajo negro y zanahoria encurtida. Ración generosa con unos buenos cortes, hecho como un tataki, sabores cítricos pronunciados que contrastan con el ajo negro. Muy buena presentación.

Pluma ibérica con puré de apionabo, manzana asada y mojo picón suave. No es muy común ver por estas latitudes pluma, habitualmente te encuentras en las cartas el secreto o la presa ibérica. De los tres la pluma es la más deliciosa y esta tenía el punto perfecto.

Finalmente la paletilla de lechazo asada a baja temperatura era un espectáculo, pura mantequilla.

Respecto a los postres, ya iba aleccionado con el milhojas y fue un irrenunciable al que siempre deberéis dejar sitio. Hojaldre clavao y la crema templada, de una finura digna del mejor obrador.

Tarta de queso, galleta y fresas. Muy buena, pero el nivel del milhojas eclipsa todo lo demás.

Al final de la comida pude charlar con Natalia Menéndez, alma mater de la cocina y desborda la misma pasión que el resto del equipo, sabe lo que se trae entre manos, y vaya manos!. Ya estáis tardando en acercaros por Turón porque esta sidrería dará mucho de lo que hablar.

Bar Chuchu – C/ El Parque s/n  –  Turón (Mieres)   Tlf:  985 43 02 26

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s