Guiso de Cordero y Patatas


Según la RAE Revival. Voz inglesa que se usa con cierta frecuencia en español con el sentido de ‘retorno de gustos, modas o tendencias propios de otras épocas’. Es anglicismo evitable, que puede sustituirse por voces españolas como resurgimiento, recuperación, resucitación, renacimiento, retorno, regreso o similares. A veces puede equivaler a evocación, repetición o remedo.

Dicho esto, tirando de congelador y de un pasado muy reciente, me animé a dar una nueva vida a los restos del cordero a la estaca que habíamos comido en Casa Pin de Amor. El hombre del tiempo amenaza con la verdadera entrada del otoño e incluso un avance del invierno, con sus nieves.

   

Para vencer los fríos lo importante es calentarse por dentro, y un buen guiso casero nos prepara para registros bajo cero, mejor que un plumas de North Face. Ya cuando me llevé los restos, la idea era hacer este guiso, aunque ya lo había preparado otras veces tenía curiosidad por saber como quedaba con los matices de su asado previo.

La receta tiene una sencilla elaboración, y si encima el cordero ya está hecho y lo incorporamos al final del guiso, la verdad, es coser y cantar.

Aprovechando la maduración de unos tamarillos de una huerta amiga, decidí incorporar este tomate de árbol y una salsa sriracha para elevar un poco el caldo. El resto no creo que difiera mucho de cualquier receta que podáis encontrar, exceptuando el marcado del cordero.

El resultado ha sido excepcional, sabe a mucho a cordero, una obviedad nada absurda si leéis todo el proceso de elaboración.

Ingredientes: 

Cordero a la estaca (o en crudo), 1 cebolla, 1 pimiento rojo, 2 dientes de ajo, 4 patatas, 6 tamarillos o 2 tomates, 1 cucharada de Bovril (concentrado de buey), 2 litros de agua, salsa sriracha, AOVE y sal.

Primeramente pelaremos y cortaremos en fina brunoise el ajo, cebolla y pimiento. Con una cucharada de AOVE pochamos a fuego lento con una pizca de sal mientras preparamos el tamarillo y el cordero.

Para el tamarillo, por sus semillas algo duras, decidí eliminarlas. Partimos a la mitad, con una cucharilla retiramos las semillas, cortamos en cuartos y con la cuchara sacamos la pulpa que posteriormente picaremos. Esta tarea es más fácil que pelarlos, tienen la piel algo dura.

De los trozos de cordero separamos las partes magras y cortamos en piezas no muy grandes, que os quepan en la cuchara al comerlo. De las pieles separamos la capa de grasa y picamos fino, lo añadimos al pochado.

Paralelamente pelamos las patatas, escachamos y salamos. Con los huesos, las pieles y una cucharadita de Bovril, en 2 litros de agua preparamos un caldo con mucho sabor. Colamos y reservamos.

Incorporamos las patatas al pochado, rehogamos y añadimos la sriracha, cubrimos dos dedos por encima con el caldo y dejamos que se haga durante 20 minutos. Tras comprobar si la patata está hecha y rectificando de sal si hiciese falta, añadimos los trozos de cordero durante otros 5 minutos. El guiso ya está listo para servir aunque si lo reserváis para el día siguiente, mejorará el resultado.

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