Merengue Japones


Para preparar un merengue lo primero que tenemos que hacer es visitar las Naciones Unidas del merengue, así podremos elegir entre el francés, el italiano, el suizo o el japonés. Cada cual tiene su técnica y diferencias, sin embargo los elementos básicos se mantienen, esto es, las claras de huevo y el azúcar.

Os preguntareis por qué me he decido por el japonés, y algunos erróneamente pensareis que es por mi especial querencia por la cocina asiática, pero en realidad es porque tenía un sobrante de almendra molida y encajaba perfectamente.

Si sois aficionados a los postres os ocurrirá con frecuencia que muchas recetas requieren gran cantidad de yemas de huevo, pero ¿que hacer con las claras?. En mi cocina la tortilla francesa de claras es un clásico, además resultan muy buenas para ganar musculatura, fortalecimiento de huesos, y están llenas de proteínas, minerales y encima no aportan ni grasa ni colesterol.

Otra de las aplicaciones habituales con las claras sobrantes es hacer merengue, aunque al llevar mucha azúcar, ya no resultan tan beneficiosas, pero un capricho de vez en cuando no viene mal.

Lo bueno de estos merengues horneados es que resultan bastante saciantes y no tienen la densidad de uno que se pueda aplicar a una tarta, son casi etéreos.

Otro de los beneficios del merengue es su capacidad para aplacar el nivel de testosterona propio de chicos en estado de pubertad y si están en un colegio de curas, además previene contra la ceguera. ¿Como?, estarás de broma, ¿no?, pues seguid leyendo y dejadme que lo explique.

La generación actual está sumergida en el mundo de las máquinas, estas han llegado para facilitar muchas de las labores hogareñas, incluida la cocina. También forman parte del ocio y nuestros jóvenes están enganchados a móviles y ordenadores. Todos tenemos una batidora, un robot de cocina, una aspiradora, un corta césped……pero para valorarlos adecuadamente, cuantos han triturado en un mortero, barrido con escoba, segado con guadaña…etc.

Y con todo esto quiero llegar al maravilloso mundo de la varilla metálica. Hacer un merengue a varilla es mejor ejercicio que una sesión de mancuernas, acabareis con el brazo con pocas ganas de dedicarlo a otros menesteres que no sean dejarlo en reposo y por ello, mandar a los adolescentes que os ayuden con el merengue es una forma sutil para liberar tiempo en el baño.

A mi edad, darle caña a la varilla me produce otro tipo de satisfacción, es un premio al esfuerzo y a la constancia. Ver subir las claras a punto de nieve y con el azúcar obtener un merengue liso, brillante y más tieso que un soldado en el Desfile de las Fuerzas Armadas te deja una sonrisa tonta para el resto del día.

Existen algunas claves para que vuestro merengue suba, las claras han de estar a temperatura ambiente, deberemos agregar unas gotas de un ácido como el vinagre o limón y tras el horneado los dejaremos secar y enfriar en el propio horno sin abrirlo para que no se bajen, estas claves ayudarán a tener éxito.

A nivel gustativo, estos merengues japoneses son una locura, son super crujientes y la almendra molida les aporta un gusto con el que no tendréis la sensación de comeros azúcar a bocados.

Ingredientes:

3 claras de huevo, 50grs de almendra molida, 50grs de azúcar blanquilla, 100grs de azúcar glas, 1 cda de Maizena, 1 pizca de sal y 4 gotas de vinagre.

Primero mezclamos en el azúcar, la almendra y la Maizena .En un bowl grande ponemos las gotas de vinagre y la pizca de sal, añadimos las claras y comenzamos a batir primero suavemente y luego incrementando el ritmo hasta que alcancemos las claras a punto de nieve.

Ahora iremos añadiendo poco a poco el azúcar glas con movimientos envolventes, aireando la mezcla que veréis cada vez opone más resistencia, cuando hayáis terminado habréis obtenido un merengue francés pero para el japonés añadimos la mezcla del principio, seguimos envolviendo para obtener volumen, no batir.

Pasamos el resultado a una manga pastelera. Yo tengo una manga un tanto cutre, pero hace su función, lo único que tienes que repetir la operación varias veces. En una bandeja de horno con papel aceitado vamos poniendo porciones homogéneas, dejad una buena separación entre ellas porque crecerán y se expandirán.

Hornearemos en un horno precalentado a 150º. Esta parte es importante que la hagáis, si no tuviésemos el horno listo para cuando metemos en la manga corremos el riesgo de que el merengue se venga abajo. Tendremos los merengues horneando durante 1 hora, cuando finalice, apagáis y los dejáis dentro hasta que se enfríen por completo.

Ahora sólo toca disfrutarlos y como diría Amador Rivas de la serie La Que se Avecina “Ummm merengue, merengue”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.