Daifuku


Daifuku

El lenguaje, aunque sea en otro idioma como el japonés, está para usarlo correctamente y muchos podréis pensar que esta receta versa sobre unos mochis, un error que se ha ido extendiendo como la pólvora pues realmente este tipo de postre se llama daifuku.

Vayamos por partes, tratando de esclarecer la confusión. Podemos decir que el mochi es parte del daifuku pero también se utiliza en otras elaboraciones dulces como el wagashi o mochigashi.

Daifuku

El mochi es la pasta de arroz glutinoso que se obtiene tras un laborioso proceso que incluso tiene su propia ceremonia, llamada mochitsuki. Tras tener el arroz en remojo toda la noche, se cocina cociéndolo para ser posteriormente machacado con unos mazos de madera (kine) en una especie de mortero gigante llamado usu. Se requieren dos personas manteniendo un ritmo acompasado en el que uno golpea y el otro gira y moja hasta la obtención de una masa muy pegajosa.

Como os enseñaré en la receta puede resultar mucho más fácil utilizando una harina de arroz llamada mochiko que mezclaremos con agua y azúcar y coceremos en el microondas.

Daifuku de cabello de ángel

Aunque se consume durante todo el año, es durante la celebración del Año Nuevo cuando tiene más auge. Hay especialidades propias de la época como el kagami mochi, zoni y kinako mochi que pasan por dulces o incluso sopas.

Fuku en japones se pronuncia igual para referirse a la palabra suerte o a un vientre. En su origen se referían al daifuku mochi como un pastel de vientre grande pero actualmente hace referencia a una gran suerte.

daifuku de calabaza

El daifuku tiene esa forma de pelotita aterciopelada y va rellena habitualmente de anko, una pasta dulce de judías aunque los hay rellenos de trozos de fruta, pasta de melón triturado e incluso versiones con helado.

Para el relleno de mis daifuku, he utilizado una pasta de calabaza que me había sobrado de la tarta de calabaza, cabello de ángel que tenía congelado de la receta de empanadillas y una crema de chocolate blanco y té matcha. La idea fue crear una especie de semáforo aunque posteriormente se me ocurrió lo de la paleta de pinturas.

daifuku de chocolate blanco y té matcha

Como veis, se pueden rellenar de muchas cosas, estas son sólo algunas ideas. Así como la textura resulta muy fina y delicada, a la hora de comerlo debemos tener la precaución de no meter grandes bocados, la elasticidad y viscosidad hace que la muerte por asfixia sobre todo en gente mayor, tenga cierta relevancia en las estadísticas.

Daifuku

Ingredientes:

Daifuku

250grs de harina de arroz glutinoso, 100grs de azúcar blanquilla, 300ml de agua fría, Maizena para el amasado y manipulación, 200grs de chocolate blanco, 100ml de leche de coco, 1 cdta de té matcha, calabaza, azúcar moreno, pasta colorante roja, cidra y azúcar, arándanos.

Aunque podéis indagar en los enlaces de más arriba os resumo que tanto para la calabaza como el cabello de ángel tendréis que cocer con la mitad de azúcar del peso de la calabaza y cidra peladas.

Pasta de calabaza

Como ha de enfriarse, comenzamos con el relleno de chocolate. Ponemos a hervir la leche de coco y cuando bulla la volcamos sobre las perlas de chocolate blanco, con una varilla mezclamos hasta que se funda, añadimos la cuchara de postre de té matcha y mezclamos bien. Refrigeramos hasta obtener una textura consistente.

Daifuku

Para hacer el mochi pondremos en un bowl grande la harina de arroz mezclándola con el azúcar, con la ayuda de una varilla iremos añadiendo poco a poco agua muy fría batiendo enérgicamente hasta la obtención de una masa sedosa. Metemos en el microondas a máxima potencia durante dos minutos para que se cocine el arroz, retiramos y enfriamos.

Daifuku

Cuando el mochi esté frío esparcimos abundante Maizena en la encimera y nos manchamos bien las manos para que no se pegue, repetir la operación cuantas veces sea necesario. Creamos una bola y luego hacemos un churro, vamos partiendo trozos, hacemos unas bolitas y las vamos aplastando con las palmas de la mano. Rellenamos y cerramos retorciendo para sellar, eliminamos los restos.

Daifuku

Para el relleno de calabaza mezclé un poco de pasta colorante roja, removemos hasta que el color sea uniforme. Para la decoración final en la paleta, triture unos arándanos que pase por un colador de malla fina para obtener una crema. Unos flakes de oro comestible sobre los daifuku dieron el toque final.

Daifuku

Daifuku

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Sopa de Udon


Sopa de Udon

Para los que no estáis familiarizados con la cultura japonesa no sigáis dándole vueltas a qué tipo de carne o pescado es el Udón, se trata de algo tan simple como una sopa de fideos oriental.

Tengo unas cuantas recetas de sopas a las que he dado un giro oriental, en concepto no se alejan demasiado de nuestras sopas, tan solo debéis conocer los sabores propios de la cocina asiática, sus productos, y os será muy fácil buscar combinaciones de sabores muy sabrosas.

El gran problema, aunque cada vez lo es menos, es hacerse con muchos de los ingredientes, por eso nunca había trabajado con los fideos udon. El comercio conocido como de “chinos”, no son solo esos establecimientos herederos del “Todo a Cien”, la proliferación de su cultura y sobre todo el auge de restaurantes de tipo sushi han ido creando adeptos que buscan sumergirse más en esta cultura milenaria.

Sopa de Udon

Gracias a mi última visita al teppanyaki Umami, hablando con Bea, me comentó que los udon que nos había servido en un tipo de curry, los podía encontrar en una tienda de chinos en la rotonda grande de Lugones.

Dicho y hecho, me acerqué a este gran bazar de comida y quedé gratamente sorprendido, tienen de todo y además cuentan con una gran variedad de producto fresco: daikon, chiles, ojos de dragón, jengibre, wasabi…etc. Todo un paraíso para los que nos gusta este tipo de comida y además la pareja que lo regenta me resultó muy simpática y colaboradora.

Sopa de Udon

Udon, sriracha, jengibre, leche de coco, shiro miso, manteca de cacahuete, harina de arroz glutinoso, setas shiitake deshidratadas y thai chilis son algunas cosas que merqué. La mujer estaba limpiando una especie de ajetes tiernos, una estampa que me transportó a escenas vividas en mis viajes asiáticos. Me obsequió con un buen ramillete que no dudé en utilizar para esta sopa.

Por su color blanquecino podríamos pensar que los fideos udon están hechos de harina de arroz pero en realidad son de harina de trigo. Sus tamaños y elaboraciones varían según la zona y suelen ser utilizados tanto en formato de sopa como en salteados, al igual que los soba, sus otros famosos fideos.

Sopa de Udon

Una de las claves de esta sopa es la misma que la de cualquier sopa o caldo de la gastronomía española, cuanto más enriquecido sea más sabor tendrá y por ello el caldo base es vital aunque posteriormente le añadamos la mezcla de miso, soja y mirin, que obviamente hace más reconocible su sabor asiático.

Parte de la elaboración la realicé salteando verduras en un wok, quizás este es el toque definitivo para sentir que estamos ante una receta que nos transportará inmediatamente a Japón.

Sopa de Udon

Ingredientes:

Sopa de udon

Para el caldo: un muslo de pollo, un hueso de jamón, 2 nabos, 2 zanahorias, 2 ajos puerros, 1/2 calabacín, raíz de jengibre, setas shiitake deshidratadas, agua, AOVE y sal.

Para la sopa: 1 pimiento rojo, un manojo de ajetes tiernos, arbolitos de coliflor, 2 cucharadas de shiro miso, un chorro de sojo, un chorro de mirin, 1/2 lima exprimida, 2 paquetes de fideos udon, 2 chiles frescos, sal y AOVE.

Comenzamos la receta como si de cualquier otro caldo “español” se tratase, doramos el pollo en un par de cucharadas de aceite mientras pelamos y cortamos el nabo, zanahoria, calabacín y ajo puerro en trozos grandes. El jengibre lo pelamos y hacemos unos bastones.

Una vez dorado el pollo añadimos todas las verduras menos el jengibre, las setas y el hueso de jamón, y cuando también estén dorados le añadimos estos últimos ingredientes, salamos y cubrimos con abundante agua. Dejaremos nuestro caldo reducir al menos 30 minutos para posteriormente colarlo.

Sopa de Udon

De los ingredientes del caldo aprovecharemos el pollo y el jamón para hacer unos tropezones y las setas dependiendo del tamaño las dejamos enteras o las cortamos a la mitad.

Para nuestro wok pondremos un poco de aceite y saltearemos primero el pimiento rojo que hemos cortado en bastones, después le agregamos la coliflor que hemos dejado en arbolitos pequeños y finalmente los ajetes que habremos cortado a groso modo.

Sopa de Udon

Mientras se saltea todo esto, hacemos una mezcla diluyendo la pasta de miso blanco un chorrito de salsa de soja, otro de mirin y media lima exprimida. Vertemos sobre las verduras y salteamos un minuto antes de incorporarlo a la sopa que dejaremos cocer unos tres minutos antes de añadirle los fideos udon. En un par de minutos ya están cocidos y sueltos, retiramos la cacerola.

Sopa de Udon

Procedemos con el servicio y la presentación. Servimos en una sopera y en unos cuencos poniendo primero la parte sólida y completando con la líquida. Decoramos con unos ajetes cortados en fina brunoise y unas rodajitas de chile al gusto. El toque de la rodaja de lima no es decorativa, en este tipo de sopa funciona muy bien exprimir el cítrico, como pudiésemos hacer en una paella.

Sopa de Udon

Casa Trabanco


Casa Trabanco

Casa Trabanco – Ctra. Lavandera – Gijón    Tlf985 13 64 62

Me vais a permitir que para esta ocasión les robe a nuestros vecinos cántabros el slogan y hable de Asturias Infinita, gustosamente les cedo momentaneamente una Cantabria Paraíso Natural, porque compartimos Parque Nacional y nuestra orografía y costumbres son muy parecidas.

Asturias Infinita, ¿por qué?, porque a pesar de ser un territorio bastante limitado en espacio, uno no da a basto para conocer tantos lugares interesantes que a priori pueden estar a un paso. Si a ello le unimos la gastronomía, resulta imposible conocer cada rincón por mucha fama que tenga.

Claro que he consumido muchas veces la Sidra Trabanco, quién no. Se trata de uno de los lagares más importantes de nuestra región, que lleva funcionando desde 1925 y que actualmente cuenta con dos centros, en Lavandera y Sariego.

Casa Trabanco

Basándose en la tradición vasca de las sagardotegis donde acompañan su sidra con unos menús donde el bacalao y los txuletones son protagonistas, en 1983 Samuel Menéndez Trabanco y Toñi Olmo, si experiencia en la restauración pero con el consejo de las abuelas, emprenden una aventura gastronómica que se ha convertido en referente.

En Lavandera comienza la época del mallado de la sidra y varios kilómetros antes de llegar, recorriendo las sinuosas carreteras del concejo, el intenso olor a manzana perfuma el interior del coche.

Llegamos con el atardecer bien entrado, se nota que los días se acortan y no pude hacer fotos de un entorno magnífico ya que nos ubicamos en una zona alta y las vistas son espectaculares.

La zona exterior combina tradicionales bancos y mesas de madera con una zona más moderna tipo chill out con unos excelentes butacones de plástico. A la entrada le han ganado un espacio de terraza que han cubierto convirtiéndolo en comedor.

Casa Trabanco

Entramos en la sidrería y comedor principal, una gran barra y un espacio con mesas corridas y bancos de madera, una ambientación muy acogedora plagada de fotos históricas. La iluminación es muy buena y a pesar de su calidez no convierte el espacio en algo lúgubre.

Mirando por las ventanas, en la parte de abajo hay una zona ajardinada que estaba cubierta por unas carpas transparentes, había una boda y el picoteo con un dj daba ganas de unirse a la celebración.

Se nos acerca un amable señor que nos invita a conocer la parte de abajo y a tomar un culin de sidra escanciado desde el tonel, se trataba del mismísimo Samuel. Un hombre encantador al que se le nota la pasión sidrera y amor por el negocio pese que ahora está regentado por sus hijas.

Samuel Menendez Trabanco

Hablamos de manzanos, sidra, denominaciones de origen, precio de la sidra…etc y nos enseño el comedor de abajo antes de que tomaran asiento los comensales del enlace, con todos los toneles sin duda lo hace un espacio más auténtico. Me hablaron de un tunel por donde pasaba el ferocarril y que ahora es parte de la bodega, algo pendiente y motivo suficiente para repetir visita.

Curiosamente, nuestra visita a Casa Trabanco fue con unos amigos vascos a los que devolvimos su hospitalidad en Orduña con la misma moneda, en aquella ocasión fuimos a una sagardotegia y ahora estábamos en una sidrería asturiana, mismo concepto pero a mi modo de ver mejor el asturiano en cuanto al ritmo y combinación de sidra con la comida.

Contar con camareros escanciando y no tener que levantarse mientras comes me resulta más agradable.

Para picar nos pusieron unos mini tortos con queso azúl, compota de manzana y nueces que estaban deliciosos.

tortos

Como entrantes elegimos un fuera de carta delicioso, un pastel de carne con queso de cabra y unas clásicas croquetas que alegrasen a los niños presentes.

pastel de carne

pastel de carne

croquetas

croquetas

La cebollas rellenas de bacalao resultaron fantásticas, tenían ese punto medio caramelizadas y con abundante relleno.

cebollas rellenas de bacalao

cebollas rellenas de bacalao

cebollas rellenas de bacalao

Llega el turno de los chuletones de vaca vieja, dos hermosas piezas de 1,4kgs que disfruté especialmente después de tiempo sin abusar de estos placeres, ensaladas, sopas frías y pescados marcaron el verano y ya iba siendo hora.

chuleton

chuleton

chuleton

chuleton

Para los postres elegimos el milhojas de hojaldre horneado al momento, relleno de arroz con leche requemado y acompañado de helado de canela casero.

milhojas de arroz con leche

Copa de crema de queso con coulis de mango, fue la otra elección.

crema de queso y mango

Esta primera visita a Casa Trabanco ha sido todo un éxito, me ha gustado mucho el entorno, el llagar, el comedor y la comida, sin duda a partir de ahora, cada vez que me tome una botella de Sidra Trabanco me sentiré transportado a su casa de Lavandera.

Tarta de Calabaza – Pumpkin Pie


Pumpkin Pie

Celebrar o recordar la muerte, menudo dilema en el que está inmersa la sociedad española en esta noche. Con la llegada del 1 de noviembre, el Día de Todos los Santos llena los cementerios de misas y ramos de flores, en recuerdo de los fallecidos, pero quizás estemos asistiendo a las últimas décadas con esta forma de celebrarlo.

La Iglesia ya no ejerce el poder de antaño y las nuevas generaciones ganan adeptos entre el ateísmo y agnosticismo. Una celebración más lúdica donde “reírse” de la muerte o tomarlo con menos tremendismo (es un peaje por el que todos pasaremos) está calando muy fuerte y el modelo anglosajón del Halloween ha llegado para quedarse.

Pumpkin Pie

Escuchar a los niños españoles diciendo truco o trato, comunidades de vecinos pidiendo permiso para decorar los portales, macro fiestas y excelso merchandising de calabazas y calaveras no deja de sorprenderme pero que queréis que os diga, siempre he preferido reír a llorar.

Como ejemplo práctico de ese dilema, en mi casa ahora se vive de manera especial. Celebramos la vida en vez de la muerte, mi novia cumple años este día y la tristeza por los seres perdidos, nunca olvidados, se convierte en ilusión y esperanza, sueños y expectativas que cumplir.

Pumpkin Pie

Este año he decidido implicarme con Halloween al punto de prepararle como tarta de cumpleaños, la famosa tarta de calabaza o pumpkin pie. Gustativamente aún somos muy españolazos y pensar en calabaza no es algo que atraiga demasiado, pero he de deciros que su sabor es delicioso gracias a una buena dosis de especias y a un dulzor moderado.

Como cualquier pie dulce (pastel) se puede degustar con un simple vaso de leche o acompañado de nata montada o helado. Además no tiene demasiada complicación, la masa de la base es muy manejable y se mezcla perfectamente con las manos.

Pumpkin Pie

Por lo que respecta al relleno, en esta ocasión he tirado de robot, algo que me ha facilitado mucho la labor, andaba pillado de tiempo y aún tenía agujetas de darle a la varilla con otra tarta que veréis próximamente.

Ese merchandising del que os hablaba me ha facilitado la labor para encontrar una decoración divertida, eso si, las gominolas de calabaza las cobran a precio de carroza, 0,15c la unidad.

Ingredientes:

Para la masa: 500grs de harina de repostería, 380grs de mantequilla sin sal, 1cdta de sal, y 4 cda de postre de azúcar.

Para el relleno: 400grs de puré de calabaza, 4 yemas de huevo, 3 huevos, 70grs de mantequilla, 150grs de azúcar, 100grs de almendra molida, 2cdta de Maizena, 150grs de yogur natural sin azúcar, canela, jengibre, pimienta de Jamaica y 3 clavos en polvo.

En América es fácil de encontrar el puré de calabaza enlatado pero aquí no es tan habitual así que el primer paso sera hacerlo de forma natural. Compramos unos trozos de calabaza, en mi caso pesaban 1,4kgs, al pelarla se quedo en 1,065kgs y la vamos a cortar en cubos y cocer con la mitad de su peso en azúcar moreno durante una hora.

Pumpkin Pie

El resultado final mermó hasta los 700grs de puré, así que tras utilizar los 400grs de la receta, el resto podéis usarlo para acompañar una carne de caza o hacer unas empanadillas.

Mientras se hace la calabaza procedemos a elaborar la masa, para ello en un bowl grande mezclamos la harina con la mantequilla a temperatura ambiente, se trabaja muy fácil, añadimos la sal y el azúcar y cuando tengamos una bola bien unida la precintamos con papel film y guardamos en la nevera para que adquiera cierta dureza a la hora de trabajarla.

Pumpkin Pie

Espolvoreamos un poco de harina y vamos estirando la masa que más o menos deberá tener un grosor de 3mm, debe superar ampliamente el díametro del recipiente que vayamos a utilizar, uno que no tenga mucho fondo. No hace falta engrasarlo porque al tener mucha mantequilla la masa no se os pegará.

Pumpkin Pie

Durante este proceso aprovechamos para precalentar el horno a 180º. Terminado el molde pasamos a mezclar el resto de los ingredientes del relleno en un vaso batidor, comenzando por los elementos líquidos. Trituramos bien y vertemos sobre el molde. Horneamos aproximadamente una hora y comprobamos introduciendo un palillo.

Pumpkin Pie

Dejamos enfriar y asentar si es posible toda la noche y procedemos con la decoración, una parte que ha sido muy divertida.

Pumpkin Pie

Pumpkin Pie

Pumpkin Pie

Paella de Pato


Paella de pato

Tengo fama de ser una persona difícil de regalar y este pensamiento viene precisamente de las personas más allegadas, que deberían ser las que mejor me conozcan. Desde pequeño me enseñaron a no pedir y por ello cualquier cosa me hace ilusión, porque la felicidad nunca debe ir ligada a la mayor o menor cuantía de los bienes materiales.

Una colonia, algo de ropa, un disco, una peonza o una botella para mis colecciones son suficientes. Cuando te despiertas un día de Reyes y junto al Born to Run de Bruce Springsteen te encuentras una biblia “porque la necesitabas para el colegio”, comprenderéis que un simple mortero me haga mucha más ilusión.

Paella de pato

Ese pragmatismo aprendido de mis padres, me ha llevado a solicitar cacerolas, sartenes, cuchillos, y me quedo tan pichi ante el estupor de aquellos que reniegan a regalarme algo que consideran cutre.

En mi último cumpleaños solicité una paella grande y un hornillo quemador, no os hacéis a la idea de cuanto me apetecía. Y llego el día en que los extraterrestres invadieron mi terraza en su enorme platillo volante de 80cms de diámetro y capacidad para casi tantas raciones como años cumplía.

Paella de pato

¿Importa el tamaño?, pues en el caso de la paella si. Lo ideal es conseguir una fina capa bien distribuida y al utilizar tamaños pequeños corremos el riesgo de quedarnos escasos con las raciones. Aunque la paella (recipiente) tenga altura suficiente, añadir más cantidad de arroz no permite al grano estar a sus anchas y puede acabar en una elaboración deficiente.

Para los que somos muy arroceros el socarrat es como el santo grial. Se trata de esa parte tostada y crujiente que se queda adherida al fondo, pura química que convierte con el calor al almidón en azúcares, un manjar que tiene su ciencia al encontrar el equilibrio exacto de fuego.

socarrat

Desde el momento que me la regalaron el 8 de agosto, ya sabía que la primera paella sería de pato. Por aquel entonces andaba maquinando la receta para la empanada del concurso de La Nueva España con mi versión de pato con salsa de naranja y foie.

Llegué a ser uno de los cinco finalistas y al tener que presentarla al jurado, decidí guisar el pato duplicando las cantidades. En mi cabeza ya estaba este arroz y las fabes con pato, un paso previo que dejaría allanado el terreno para facilitar estas dos elaboraciones.

Paella de pato

Con el relleno abundante y tres litros de caldo guardados en el congelador, solo quedaba esperar al día apropiado en que luciese el sol y pudiese reclutar algunos comensales. Para hacer el plato más vistoso y completo lo coroné con un magret de pato, al fin y al cabo no es una paella de pato, pues que nade en la abundancia.

El resultado final fue muy satisfactorio y así me lo hicieron saber, entre otros la artífice del regalo, que no podía faltar a la premiere. Potencia de sabor, grano suelto, socarrat, abundancia, poco más se podía pedir que no fuese una adecuada siesta.

Paella de pato

Ingredientes:

Guiso de Pato

 Para el guiso: 1 pato, 3 cebolletas, 3 ramas de apio, 3 ajos puerros, 3 zanahorias, 5 dientes de ajo, 1 calabaza, 2 naranjas, 1 vaso de vino, 2 vasos de caldo de pato, romero, laurel, tomillo, 5 bolitas de pimienta de Jamaica, 2 cdas. de concentrado de tomate, 2 cdas. de harina, agua y sal.

Paella

Para el arroz: 1 kg de arroz bomba, 3L de caldo de pato, el “relleno”, 1 magret de pato, concentrado de tomate natural y un buen chorro de AOVE.

Comenzaremos la receta por una parte que os podría resolver vuestro carnicero, pero a mi me gusta partir de cero. Se trata del despiece del pato, de donde extraeremos los magret y muslos para dejar la carcasa entera, parte esencial para la elaboración de un caldo.

A continuación preparamos las verduras, lavamos y cortamos en trozos gruesos 2 puerros, 2 ramas de apio, 2 zanahorias, 2 cebolletas, 2 dientes de ajo machacados con piel y la calabaza.

Exceptuando el ajo y la calabaza, del resto de verduras cogemos una unidad y la cortamos en fina brunoise y reservamos.

Empanada de pato

En una olla aprovechamos la grasa del pato para que se funda y tostar todos los huesos de la carcasa, después le añadimos la verdura cortada en trozos grandes y rehogamos hasta que tome color, salamos y cubrimos con agua abundante, dejamos durante una hora para que concentre bien los sabores.

En una cacerola baja marcamos bien tanto el magret como los confit para que suelten la grasa de la piel. Reservamos la grasa en un bowl y con un poco de vino desglasamos y verteremos sobre el pato que habremos puesto en una cacerola alta.

Empanada de pato

En la cacerola baja le agregamos la grasa y rehogaremos todas las verduras cortadas en brunoise, salamos y a fuego medio dejamos que poché, tapamos para que sude durante 15 minutos, destapamos al final, subimos el fuego y dejamos que tome un poco de color marrón.

Empanada de pato

Mientras se hacen las verduras haremos un bouquet garni, para ello utilizamos una hoja de puerro en la que metemos una rama de romero, unas ramas de tomillo y un par de hojas de laurel que ataremos.

También preparamos un majado con tres dientes de ajo, una pizca de sal, una bolitas de pimienta de Jamaica, y un poco de tomillo. Machacamos muy bien y le agregamos las dos cucharadas de concentrado de tomate.

Empanada de pato

El majado lo añadimos al pochado de verduras en los tres últimos minutos, ponemos un poco de vino en el mortero para limpiar y aprovecharlo bien. Terminado, vertemos en la cacerola con el pato y espolvoreamos las dos cucharadas de harina, ponemos al fuego y removemos para que tueste un poco la harina, con un par de minutos será suficiente.

Ahora añadimos el bouquet garni, el medio vaso de zumo de naranja, el vaso de vino y los dos vasos de caldo. Ha de cubrir todo el pato, al principio a fuego fuerte y luego bajamos el fuego a la mitad. Dejaremos una hora para que la carne se haga bien y la salsa se reduzca.

Empanada de pato

Transcurrido el tiempo, sacamos la carne, deshuesamos los muslos y alas y cortamos en trocitos no muy gruesos. Le iremos añadiendo nuestra salsa espesa poco a poco, no debemos pasarnos para que la masa no se empape.

Empanada de pato

Ponemos el aceite en la paella, sofreímos el tomate, añadimos el pato desmenuzado con sus verduras, mezclamos bien. Ahora le ponemos el arroz y mezclamos, dejamos que tueste un poco para que vaya cogiendo sabor y le agregamos el doble y medio de caldo de pato.

Con una espumadera distribuimos bien el arroz y meneamos un poco ayudándonos de las asas. Ahora sólo queda esperar unos 20 minutos, añadir más caldo si hiciese falta (va en función de la potencia de fuego que apliquemos), agitamos otra vez cuando veamos que el caldo casi se ha absorbido y con el fuego bajito dejamos que se forme el socarrat en los últimos minutos.

Paella de Pato

Mientras la dejamos reposar unos 5 minutos, preparamos nuestro magret. Hacemos unos cortes en la piel en forma de rejilla sin llegar a penetrar con el cuchillo en la carne. Le ponemos un poco de sal y en una sartén anti adherente con la piel hacia abajo y a fuego fuerte 7/10 dejamos que suelte la grasa y se dore. Le damos la vuelta y lo tenemos un par de minutos. Retiramos, dejamos reposar un poco y cortamos en lonchas.

Magret de pato

Para la presentación serviremos una ración generosa y en la parte superior coronamos con el magret.

Paella de pato

Paella de pato