Gota Fresca


Gota_Fresca

Al igual que sucediera en la conocida como Ruta de los Vinos, en la Avenida de Galicia, los negocios de hostelería se han ido apiñando y consolidando como una de las zonas de ocio gastronómico más interesantes de la ciudad de Oviedo.

Fui vecino de la zona durante mi infancia y adolescencia y he podido ver la transformación del barrio. El más veterano de la zona sigue siendo La Gran Vía, lugar de peregrinaje habitual durante la época del oricio. Cafeterías míticas como San Remo, Don Mendo, Oliver y Sir Laurens ya son historia y desde mediados los ochenta, ahí siguen Los Italianos.

Este renacer al que muchos se quieren apuntar, hace de la lucha por el cotizado m2 una especie de competición de la que nos vemos beneficiados los consumidores. Cada local nuevo que abre, los traspasados y los más veteranos apuestan por una modernidad y calidad decorativa, que los convierten en locales más que agradables para un simple vermú, un menú del día o una comida en toda regla.

La Gota Fresca lleva abierto unos ocho meses y ocupa el local que en su día fue Traslacava. Aquel resultaba moderno y no hubiésemos pensado en la necesidad de una reforma, pero la transformación que ha sufrido, ha sido radical y muy acertada.

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La zona de barra se ha cambiado al lado contrario y el aprovechamiento del espacio es mucho mejor. La nueva decoración resulta muy acogedora e incluso han sacado un par de espacios reservados que proporcionan más intimidad.

Mi parte favorita sigue siendo el altillo, desde el que contemplamos la majestuosidad del local. Los techos altos siempre dan mucha amplitud.

Por el momento, en este artículo sólo os hablaré de su menú del día a la espera de poder ampliar con los atractivos platos que ofrecen en carta. Un simple vistazo nos muestra una cocina de raíces asturianas con tendencias hacia lo oriental pasando por lo latino. Tempura, spring roll, wok, gyozas, sincronizadas, ají, tamarindo, teriyaki se entremezclan con gochu asturcelta, requesón, chosco, pitu de caleya, etc.

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Me llaman la atención las croquetas de sobrasada “asturcelta”, las carrilleras al vermouth, y las sincronizadas de requesón de Grado, entre otros.

El mundo del menú del día es para escribir un tratado. Contundencia, moderación, económico, descuidado, batallero, pretencioso, aburrido, equilibrado…seguro que habréis probado muchos con alguna de estas características.

En un origen, el menú es un concepto que pretendía dar de comer rápido a los trabajadores, sobre todo a aquellos de implicación laboral física o faltos de tiempo como los transportistas. Cuantas veces hemos oído eso de donde veas camiones aparcados, ahí dan bien de comer.

Inicialmente se trataba de platos contundentes, bastante económicos y habitualmente con la presencia de algún plato de cuchareo. La sociedad evoluciona, las ciudades crecen, los horarios menguan y para la mayoría de trabajadores el concepto de irse a comer a casa resulta un imposible. Oficinistas, banqueros, comerciantes, atados por los horarios y ciertos complejos de llevarse la comida de casa, se fueron incorporando a este mundillo.

La hostelería movida por esta tendencia y los gustos de la nueva clientela que trataba de diferenciarse del “obrero”, comenzó a ofrecer platos más saludables y a medida que se incrementaban los precios disminuía el tamaño de las raciones.

Donde quedaron aquellos menús de 500 pesetas, sin duda se los llevó el euro. Ahora lo habitual es encontrarlos en la franja de 9-12€, aunque el fin de semana podéis llegar a verlos hasta de 25€.

Tengo la impresión de que esos menús caros, más que ofrecer una alternativa del “no pensar” son una forma de dar salida a productos almacenados en cámara próximos a fecha de consumo preferente o quizás dar salida a una mala gestión de compra.

Otra de las cosas que me llama poderosamente la atención es el tema de la bebida. Agua o vino pero si quieres sustituir por una caña se cobra a parte, algo falla, o muy baratos son o muy cara la cerveza.

Tras esta disertación que probablemente os haya aburrido, pero que seguro os hará dar una vuelta en la cabeza, os comento en que consistió mi menú del día.

A mi cerveza soy incapaz de renunciar, y una Alambra Mezquita en su antiguo formato fue mi elección. Desde no hace mucho el formato ha cambiado y la misma cerveza se llama Reserva Roja.

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De entre los dos primeros elegí la ensalada de pollo crujiente con salsa de miso, descarté unas patatas a la riojana. Abundante mezcla de verde, frutas y pollo que me vino bien para depurar excesos.

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De segundo, pescado o carne. La merluza en salsa verde tras una ensalada me parecía poco contundente, así que opte por las costillas ibéricas a baja temperatura con salsa barbacoa. La verdad que estaban muy buenas pero dos unidades se me quedaron muy escasas para los 12€ que costaba el menú, lo que a veces me hace plantearme si realmente merece la pena pedir un menú o comer un plato único que sea más abundante.

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De postre un helado de chocolate con nata o flan. Como oficinista se planteaba una buena digestión calentando la silla del despacho, pero si tuviese que reponer calorías y seguir haciendo un trabajo físico, me plantearía llevarme un tupper al tajo.

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Me ha gustado mucho el nuevo enfoque de Gota Fresca, se está muy agradable y el servicio me pareció muy atento. Espero no tardar en ofreceros sus propuesta de carta y ser un poco más exhaustivo.

Gota Fresca – Avda. de Galicia, 18  –  Oviedo    Tlf:  984 397 145

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