Ajoblanco de Chufas


¿Qué?, ¿cómo?, un ajoblanco que no lleva almendras. Pues si amigos, en busca de buen complemento para una receta que veréis próximamente, se me ocurrió sustituir las almendras por las chufas.

Al final no dejan de ser un fruto seco y aunque tienen un ligero sabor dulce, es muy fácil de equilibrar el resultado final con el aceite, vinagre y agua. No creáis que resulta tan fácil encontrar chufas en Asturias, esto no es el Levante donde su consumo en formato horchata es la bebida típica. Aún así el mejor sitio para encontrarlas al peso, son las tiendas Tutti Frutti

Aunque lo describimos como fruto seco, pues es su método normal de conservación, la chufa es realmente un tubérculo. Conocemos de ella que ya se consumía en la época de los egipcios y probablemente llegó a la península gracias a los árabes.

La chufa ha sido descubierta por la NASA y la consideran un super alimento. Se dice de ella que tiene propiedades afrodisíacas, que mejora la vista, que tiene altos contenidos en fibra, potasio, magnesio, vitaminas B7, E y C y proteínas de origen vegetal entre otros. Se utiliza como Biodiesel y se esta poniendo de moda en formato harina entre aquellos que siguen dietas sin gluten.

Si a todas estas bondades, la incorporamos en la receta del ajoblanco de la que ya os había hablado de sus poderes como bebida energética de las legiones romanas, el resultado es una bebida refrescante que no debería faltar en nuestras neveras durante los meses de calor.

La receta no puede ser más sencilla, eso si, tenemos que ser previsores a la hora de elaborarla ya que las chufas necesitan una hidratación de no menos de 8 horas. Yo las he tenido 24 horas porque las quería gorditas, aumentan de tamaño al hidratarse y se vuelven crujientes. No habré comido yo pocos cucuruchos de chufas cuando era niño y me llevaban a las barracas.

Ingredientes:

120grs de chufas hidratadas, 2 dientes de ajo, 150 de miga de pan, 100ml de AOVE, 30ml de vinagre de vino, 1 litro de agua muy fría y sal.

Lo primero es hidratar las chufas en abundante agua. Pelamos los dientes de ajo y los partimos en trozos, le añadimos las chufas y un poco de agua para facilitar el triturado. A la pasta que obtenemos le añadimos la miga de pan, en este caso de una hogaza de masa madre, el aceite y el vinagre, trituramos y poco a poco le añadimos el agua.

Una vez que tenemos toda esta mezcla licuada ajustamos con una pizca de sal. Colamos para eliminar todos los restos aunque con ello perdamos toda la fibra, en boca resulta más agradable un líquido colado. Refrigeramos y consumimos muy frío.

 

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